
Por Manuel Gutiérrez
La Copa América que llena los bolsillos de la CONMEBOL en los Estados Unidos, con entradas totales en estadios escenario de futbol americano, son una reedición del campeonato del 2016 en que el futbol del centro y sur americano, probaron como llenar la alforja de dólares.
Sin embargo, es una fiesta pobre, en que pocos destacan: Colombia y Venezuela, como audaces aspirantes, y los eternos del Sur, Brasil y Argentina, en que también figuran los viejos conocidos de aguerridos combates, Uruguay, así como Paraguay, de ahí al caribe, los equipos surfistas de las islas como Jamaica, son capaces de hacernos enseñar el cobre.
La nueva generación de Jimmy -nada lo sanó-, de los viejos atavismos del futbol mexicano, abuso de la conducción, embotellamiento en la área crucial en que los equipos como Ecuador, de medio pelo simplemente descarrilaron a México, como puede suceder al Tren Maya en temporal de lluvias, por el deslave de la arena y grava de mala calidad y el exceso de agua, entre otras cosas.
DE DAR RISA
Dicen los dramaturgos, que ni puedes llorar, mejor reír.
Y el Tri es de dar risa. Giménez no tiene gol ni por error. El expropiado Quiñones, no ha mostrado lo que dio en el Atlas, regateó en el América y ocultó en la selección; Antuna es un atún nada más, en fin línea por línea, salvo el central del equipo mexicano, nada ofrece garantía que no sea de saber hacer comerciales, de vender shampoos, cervezas.
La Jimmy Cam, es el extremo de la adulación inútil, dado que nada tiene que ver el director técnico de la selección, que seguramente esperan que saque una batuta, como si estuviera frente a una respetable sinfónica, y sea tan carismático como Dudamel, pero en realidad, nada hay que verle al Jimmy salvo la desfachatez de ser convertido en ídolo sin serlo.
La eliminación con Ecuador es de agradecerse, porque hubiéramos pasado penas mayores y vergüenzas esperadas con los argentinos, de por sí, poco solubles. Pero dejemos estos temas a los que saben, a Héctor Huerta, Armando Pujol, a David Medrano, a Jorge Dávalos, yo mejor me voy a ver el lado del dinero de la Copa América, que aunque parece fracaso, en lo que respecta a dineros, no lo fue para México, pero pudo ser mucho mejor, dejaron ir un costal de dólares, pero ojo, resulta una fiesta de pobres, frente a los números de la XVII Eurocopa, que por 20 veces más supera las cuantías de ganancias, incluso en los premios y recompensas, pero veremos un detalle importante.
Si bien en lo deportivo quedaron a deber y la esperanza suele ser mala acompañante sin razón, en el futbol mexicano, vamos mejor a los asuntos de quién se embolsa más dinero.
EL ARCA DEL DINERO DEL FUTBOL, UN TESORO INCREIBLE.
El gran objetivo de CONMEBOL, según datos publicados por ESPN y Marca, y prensa española, fueron lograron 72 millones de dólares para premiar el asunto. Los organizadores contemplaron eso, perfectamente, calcularon un costo variable según el encuentro, por ejemplo el partido México contra Ecuador, fue de 102 dólares a 355 dólares por las mejores asientos, para ver una frustrante selección mexicana aderezada por el adjetivo colectivo de 4 letras que puede causar una multa de la FIFA, aunque son aficionados de origen mexicano, no son exactamente mexicanos informados sobre muchos aspectos, lo que genera incómodas y caras sanciones.
El campeón de la versión 47 de esta Copa, la más antigua del mundo, se embolsará 16 millones de dólares, los cuales su federación resolverá como repartirles una porción jugosa. Participar no tiene costo porque la organización cubre transporte aéreo, hospedaje, alimentos, traslados y renta las grandes instalaciones del futbol americano, como el Sofi de Los Angeles.
El subcampeón se consolará con 7 millones de dólares, el tercero con 5 millones, esto es un ensayo de la Copa del Mundo en los Estados Unidos, así como México, y CONMEBOL, que representa al futbol sudamericano, se encarga de llevarse el dinero.
En la pasada Copa en Brasil, lograron recaudar 76 millones de dólares, pero la pandemia ausentó ingresos de taquilla, unpunto fuerte de los ingresos por partido, que han tenido llenos con un 95% como mínimo, en esta ocasión, la edición anterior logró conseguir 118 millones de dólares, en 2019, la estimación de gastos del torneo en los Estados Unidos es de 76 millones de dólares.
La ganancia es un promedio de 50 millones de dólares, lo cual suena muy bueno pero comparado con la Eurocopa, logro 17 veces más con 2 mil millones de dólares en la versión realizada en París, es decir, la Eurocopa es una fiesta de super-ricos, con ingresos superiores, aunque el esquema aplicado sea similar en la Copa América, en promedio cada edición gana más.
Sigamos con el dinero, la espiral de ganancia de la Conmebol es del 79% pero se espera que logro ganancias de 96% más en la versión de los Estados Unidos.
El dinero aporta los premios, paga el costo, pero algo muy interesante: El organizador más pobre, el futbol sudamericano aporta el 90 por ciento de lo gana en los premios, frente al 18% de ganancias de la Eurocopa, que se limita a regar 360 millones de dólares, en tanto la FIFA reparte 440 millones de dólares como premio en una Copa del Mundo, apenas el 8% de lo ganado.
Un negocio mundial que no rinde cuentas fiscales a ningún gobierno del mundo, prácticamente, un ente autónomo mundial que se encarga de llevarse un mundo de dinero a los oscuros manejadores de FIFA, y a los socios, entre los cuales por ejemplo se encuentran sponsor como Adidas o Coca Cola, que se llevan una fortuna de comercialización de sus productos y de asociarse en forma secreta con el organismo rector del futbol mundial.
Esta bolsa que puede aumentar en la próxima edición, pero eso representa solamente un porcentaje bajo, aunque es mayor a todos los torneos, en proporción es menor. Dan poco, pero se ve mucho porque son millones de dólares.
Recordemos que los gastos son del gobierno sede, que avala las inversiones en inmuebles, infraestructura, en tanto la FIFA retiene derechos de comercialización, así como la venta de la señal de televisión en escala planetaria que puede representar como hipótesis hasta 12 mil millones de dólares, todo ello con muy poca destinación fiscal para los países sedes, que se conforman con la publicidad, el show y un porcentaje pequeño, pero que escala FIFA es muy jugoso, de dinero para los clubes de las federaciones que reciben así una mochada del gran premio del futbol, el cual por ejemplo tendrán los equipos del campeonato mexicano por ser la sede de la Copa del Mundo.
Los datos a este respecto son más reservados que los secretos militares de Rusia, por poner un ejemplo. Pero la parte visible del iceberg hace ver que aprecia una quinta parte de la riqueza que se mueve, y de alguna forma misteriosa, hacen los FIFOS, los grandes millonarios influyentes, inmunes, y supra-nacionales del mundo, sin tener que dar cuentas a nadie, una mafia intocable y venerada por el mundo.
Alguna cifra menor se destina a fines asistenciales, promoción del futbol en comunidades pobres del mundo, y todo eso maquilla la generosidad aparente, que el dinero también llega a los pobres. Sí, pero es una reducida cantidad, y no tienen porque darles más. ¿Quien regala dinero nada más por que sí?
En México, de menos tienes que ir a votar dirigido, a cambio. Pero con eso se llena el expediente de la caridad fifosa.
DEJAR TODO EN LA CANCHA.
Para los mexicanos que “dejaron todo en la cancha” es comodísimo regresar a seguir disfrutando de la idolatría de los aficionados, que olvidan en una semana.
No les exigen, los justifican, los defienden, incluso llegan a extremos de manejarse con otros datos, frente a las evidencias de displicencia de la selección mexicana, integrada por jugadores que el futbol mexicano ha hecho tan ricos, en un esquema de comercialización sin igual en el mundo, que no necesitan conquistar nada, no tienen hambre de nada, ni aspiran a nada, sólo a seguir en la zona de confort.
De hecho los que emprenden el camino de Europa o de otrofutbol, -nunca el sudamericano que los bloquea, les impide, que proteje a sus connacionales- logran cotizarse felizmente, pero el cambio de hábitos, alimentos, climas, y enfrentar una afición muy exigente, que está pendiente de todo y que no solapa las fallas ni la irresponsabilidad y una prensairreverente, audaz y penetrante.
Nosotros en cambio les entregamos en bandeja de plata todo nuestro futbol a los extranjeros en todos los niveles, un atavismo malinchista que no se explica, pero que parte de la base que el más caro es el jugador mexicano.
No digo que el jugador mexicano no pueda brillar en esos escenarios, pero les hace falta la fuerza mental de por ejemplo Hugo Sánchez, que superó incluso facetas de racismo en España, y logro convencer y ganarse el respeto de todos, o el caso del matador “Chucky” Lozano, que demostró sus cualidades, superadas por el deseo de ser grande en cada partido y hacerse notar a como diera lugar. Si pueden llegar lejos en una decisión individual, pero no como equipo.
Entonces, tenemos una ecuación de futbol mexicano de esta forma: Federaciones ricas, empresas televisoras y otras asociadas a los intereses del juego, más la variable de jugadores bien cebados y ricos, y equipos cuyas estructuras en la mejor categoría son de 10 importantes y simbólicos, y un resto de rellenos, que se defienden del no descenso, cuyo retorno es impostergable, así como el dejar de hacer que el futbolista mexicano sea tan caro, sin demostrarlo antes.
Por ello estamos invadidos de extranjeros que saben ser profesionales, que demuestran hambre y mejores hechuras, lo que equivale a cerrar el camino a las canteras mexicanas, es más fácil conseguir piernas en el mercado internacional, que en el cerrado coto mexicano.
Otro fenómeno es que nos venden un producto imaginario, con estampas, tazos, imágenes comercializadas hasta el infinito de figuras que son solo en la mercadotecnia. Cuando llega la hora de la verdad, los Venezolanos nos ganan el primer clásico de las dictaduras bolivarianas, y Ecuador noshecha mostrando nuestra inefectividad total.
Mejores expertos lo han dicho antes, y repetimos la letanía de los excesos que nos hunden en espera de que alguien los comprenda.
Pero el aficionado mexicano no se distingue por ser un gran conocedor de futbol, la verdad, su concepción tribal es muy alta y se identifica con colores, con instituciones, y deja de ver las realidades de directivas enanas, tacañas, mediocres, pero que si se embolsan millones de las liguillas.
Menos mal, aún con todos su vicios, y por fortuna, el saliente presidente Tlatoani, López procuró más el béisbol, comprar estadios y equipos, en manos de familiares y como en el caso de Tabasco, con una constructora chafa que no supo hacer un campo de béisbol… y generar una partida de 2 mil millones de pesos ProBeisbol que se suponía nos haría un emporio mundial de ese deporte, que es proporcionalmente en lo deportivo más exitoso, que el futbol de las grandes mayorías.
El futbol sigue gustando, pero el europeo, y el futbol mexicano dista mucho de verse en la misma condición de calidad y entrega. No dije nada que antes no se haya dicho, y sin efectos.
Messi, podrá ser el Rey Midas, pero sigue siendo un jugador honesto en su entrega, pese a su riqueza mundial, y sus fines son destacar en lo deportivo, como los hace Vinicius, o Ronaldo, jugadores etiquetados en 192 millones de dólares, con los que alguien que los tenga, puede comprar un equipomexicano completo, incluso con jilgueros incluidos y le queda para poner una franquicia….
Y nuestros futbolistas muy dignos regresan a casa, esperando Arcos Triunfales, paseos de la victoria y cero críticas, porque “dejaron todo en la cancha” pero sin idea, sin concepto, sin recursos de un esquema funcional. La verdad, son los “ratones verdes” de la época de Excelsior de Manuel Seyde.
El dinero y la prosperidad fueron tóxicos para el futbol mexicano, que ojala en los esfuerzos de conjunto o individuales, destaque en los próximos Juegos Olímpicos, donde lograr resultados a nivel planeta, aún con una CONADE acusada de malversación por casi mil millones, pero cuyas quejas no fueron escuchadas en Palacio Nacional, en que basta ser converso de la fe en el Mesías de Macuspana, y pueden ser defendido y dotado de toda la impunidad, una intocable, como le ocurre a la hoy nefasta Ana Guevara, otra intoxicada de la Mafia del Poder actual.
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