
Horacio Villaseñor Manzanedo*
¿Ha observado cómo está la ciudad de sucia? Y no me refiero a las bolsas con basura que la gente saca a la calle y permanecen allí varios días, sino a la tierra, escombro, ramas, hojarasca, escupitajos, excremento, orines, animales muertos y vestigios de lo que fue mobiliario urbano descuidado, impactado o abandonado, un cochinero. Todo eso que la “autoridad”, el ayuntamiento, debería sanear día a día. Si el gobierno municipal no puede ni recoger, oportunamente, las bolsas de basura doméstica que la sociedad genera diariamente y saca a la calle porque no es gente cochina y no desea tenerla dentro de su casa, entonces, ¿porque podría, el ayuntamiento, conservar limpias las calles, avenidas, calzadas, pasos a desnivel, parques y jardines? ¡Quien no puede lo menos, menos puede lo más!La solución, tonta, hacer corresponsable a la sociedad. Esa ineptitud e inefectividad de los gobiernos fue lo que dio paso al modelo denominado gobernanza. Nace como respuesta a la incapacidad del gobierno, pero no hace que el gobierno sea capaz. Me explico: A finales de los años setenta del siglo XX surge el concepto de gobernanza, en su significación actual, pariente de la nueva gestión pública (NGP), que aseguraba que, ante la incapacidad de los gobiernos para solucionar problemas públicos, se necesitaba un modelo que redujera el tamaño de la autoridad y “devolviera” a la sociedad tareas y responsabilidades que hasta ese momento se entendían como exclusivas de los poderes públicos. Se creyó que todo estaba mal, porque la sociedad era el gran problema y el gobierno no podía solucionar ese gran problema solo. También que la sociedad civil y económica podían ayudar si el gobierno se abría a la colaboración, asociación y coordinación, abandonando los principios de la burocracia weberiana e innovando con apertura a lo que llamaron gobiernos gerenciales, concesiones a empresas privadas, a organizaciones de la sociedad o negociaciones con organismos financieros. La academia y diversos organismos internacionales vendieron la idea de que la nueva gestión pública y la gobernanza significaba mejores prácticas y buenos gobiernos. El resultado en la zona metropolitana de Guadalajara, una ciudad sucia, contaminada, intransitable y peligrosa. Ante la ineptitud de los ayuntamientos, los cotos crecieron como la opción para vivir en condominio autogobernándose y garantizándose la conservación y mantenimiento de sus espacios públicos, sin importar las afectaciones a la movilidad de la metrópoli por la creación de espacios urbanos que hay que rodear porque se volvieron público-privados. Con ayuntamientos inservibles, no había otra opción para la clase media y alta. En el fondo, la incapacidad gubernativa fue aprovechada, por la gente que hace “negocio” con los gobiernos y por los activistas que buscaban fama, notoriedad y participación, era el pretexto perfecto para impulsar la gobernanza, un modelo en el que todos pueden aportar ideas y recursos a cambio de repartir el poder y las ganancias. Nada más absurdo, porquelos gobiernos no deben producir ganancias, mucho menos deudas, deben limitarse a administrar los ingresos para poder otorgar los servicios que por ley están obligados, la gobernanza solo es útil, en algunos casos, para decidir leyes,legitimarlas, nada más, los gobiernos deben ser efectivos lo que con el debilitamiento gubernamental es imposible. La legitimidad es importante, pero si no soluciona problemas públicos, lo que se legitima es la incapacidad. Cuando un activista quiere gobernar, impulsa la gobernanza para llegar al poder, cuando tiene el poder, también impulsa la gobernanza para justificar, no poder. El gobierno, no debe deshacerse de sus responsabilidades, tiene obligaciones legales, la gobernanza nace por la ineptidud del gobierno, pero no hace que el gobierno sea capaz. La gobernanza creóayuntamientos irresponsables y ciudades peligrosas donde cada uno puede hacer lo que se le antoja, un verdadero dolor de cabeza. ¡Ni hablar!
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