
Horacio Villaseñor Manzanedo
Estamos celebrando el 483 aniversario de Guadalajara, una ciudad, actualmente, hecha un asco y un caos, donde las fugas o filtraciones de agua es cosa de todos los días; las inundaciones en época de lluvias, son típicas; colonias y pasos a desnivel oscuros; calles con baches, hojarasca, ramas, maleza o escombro; hundimientos, hoyos y registros sin tapa; las banquetas de panteones sin barrer, abandonadas; áreas verdes y parques insuficientes y descuidados, mal el riego, sin podas preventivas ni fumigación, sucios, rayados, manchados, etc., además insegura e intransitable por muchas horas del día, esa es la Guadalajara de ahora, la que cumple un año más y no deja de ser atractiva porque los gobernantes de antes eran gente civilizada y culta que dejaron una ciudad bonita y que, afortunadamente, los “directivos públicos” chafa del siglo XXI, esos que se creen “artistas” del espectáculo no han podido acabar de destruirla. Guadalajara aún conserva alguna belleza de antaño. Me explico: Las modas impulsadas por la sociedad económica, como la alternancia y la inclusión en los ayuntamientos de gente sin experiencia, oportunista y trepadora, sin talento para prever, anticipar y evitar dejar crecer los problemas públicos de muy alto costo, que sin atenderlos se convierten enproblemas, conflagraciones, de gran magnitud mucho más difíciles de solucionar. Sin visión sinóptica, nunca podrán prever nada. Se debe ver el “árbol” de la función pública, completo, no hacerlo así, solo permite andarse por las ramas, intentando hacer cosas inútiles y dañinas, con visión incremental “limitadita” y erróneacomo por ejemplo la estupidez de colocar rejillas en registros donde peligrosamente, con cualquier lluvia, salían volando tapas de concreto aventadas por la presión de las aguas servidas en lugar de ampliar la capacidad de los tubos o como estrangular calles con ciclovías que no benefician a la mayoría porque debieron construirse en camellones anchos que además sirven para que los autos que desean dar vuelta o cruzar avenidas no estorben la circulación. Esto es lo que los funcionarios sin experiencia han hecho, solo pequeños pasos, pequeñas soluciones y pequeños esfuerzos, una visión anti-sinóptica de avance y retroceso, de allí que todo; el agua potable, el drenaje urbano, los servicios públicos de limpieza, el arreglo de la infraestructura, estacionamientos, mercados, parques y jardines, el tránsito, etc., todo lo que le toca al gobierno municipal, ahora son servicios insuficientes y de muy mala calidad. Abandonaron la construcción de infraestructura urbana pública, dejaron crecer las demandas y las convirtieron en lumbradas que para apagarlas requieren de mayor inteligencia y comprensión de la función pública, actualmente escasa. Si el ayuntamiento no es capaz de construircon recursos propios las obras que se necesitan, será más y más difícil evitar el colapso que los “gobernantes” de ahora están dejando para la posteridad. Cuando a un ayuntamiento le falta gente con visión de Estado, honesta o experta en la administración de la hacienda pública, sabiendo que pasarán muchas penas y vergüenzas, lo único que le queda hacer es “hacerle al cuento”, pagar mucho en comunicación y propaganda, hacerse la chistosa, simpática y agradable, ofrecer distracciones, espectáculos, festivales y eventos que son sencillos deimplementar y bien recibidos por la sociedad. Sin un ayuntamiento eficiente, capaz de arreglarse a sí mismo y lograr resolver los complejos problemas que por ignorancia, ambición e hipocresía son ahora lumbradas, lo único que puede celebrar Guadalajara es un año más, nada más. Ni hablar.
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