Staff A Fondo.- La ciudad brasileña fue sede esta semana del X Congreso Iberoamericano de Justicia Terapéutica, encuentro que reunió a algunas de las voces más influyentes de la región. Entre ellas, destacó la presencia del magistrado mexicano Luis Enrique Osuna Sánchez, cuya agenda académica y judicial atrajo especial interés por su enfoque centrado en una justicia que genere bienestar y no daño.

Lejos de una participación limitada al congreso, Osuna fue invitado a impartir conferencias y charlas especializadas en instituciones de peso como el Tribunal de Justiça do Rio de Janeiro (TJRJ), la Universidade Estácio de Sá y la Escola de Mediação (EMEDI). En estos espacios compartió experiencias, metodologías y resultados de su labor, caracterizada por una visión innovadora que busca humanizar el sistema judicial y fortalecer la confianza social en las instituciones públicas.
Durante sus ponencias, Osuna subrayó el papel del lenguaje judicial como herramienta de construcción, la relevancia de reconocer la dimensión emocional de los conflictos y la necesidad de procedimientos que eviten impactos negativos innecesarios. Sus planteamientos encontraron resonancia entre magistrados, académicos, psicólogos y especialistas provenientes de diversos países, quienes participaron activamente en el análisis del futuro de la justicia en Iberoamérica.

El encuentro reunió a figuras centrales del pensamiento contemporáneo en justicia terapéutica. Entre ellas, el Dr. César Cury, Pós-Doutor por la UFF y la Universidad de Burgos, Desembargador del TJRJ y director de la Escola de Mediação; Adriano Moura da Fonseca Pinto, coordinador adjunto del PPGD; Célia Passos, referente en Psicología Social; Francisca Fariña, presidenta de la Asociación Iberoamericana de Justicia Terapéutica; la magistrada argentina María Silvia Oyhamburu; y el investigador Daniel Pulcherio, de la URI.

La visión mexicana presentada por Osuna se integró de forma dinámica en un ambiente de diálogo internacional y reflexión profunda. Su aportación amplió las perspectivas respecto a la justicia como espacio de reparación, reconstrucción de vínculos y disminución de distancias sociales, elementos clave para los modelos judiciales del siglo XXI.
El balance de la semana en Río de Janeiro fue claro: México tuvo una voz protagonista, y el magistrado Enrique Osuna Sánchez se consolidó como uno de los portavoces más sólidos en la transformación institucional y la construcción de una justicia más humana, accesible y terapéutica en la región.
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