Por Violeta Moreno
El año 2025 representó una etapa de reconfiguración institucional para Jalisco. Tras un periodo de contrastes en la conducción del estado, la administración encabezada por el gobernador Pablo Lemus Navarro imprimió un estilo de gobierno orientado al orden administrativo, al diálogo político y a la reconstrucción de la confianza entre las distintas instancias del poder público.

Con experiencia previa en la gestión municipal y estatal, Lemus Navarro asumió el reto de encabezar un proceso de reorganización interna, privilegiando la coordinación, la cercanía institucional y la toma de decisiones con base en consensos. Durante 2025, su gobierno avanzó en la normalización de la relación con la Federación, así como en la construcción de acuerdos con el Poder Legislativo y con los distintos actores políticos del estado, lo que permitió atender asuntos de alta relevancia para la gobernabilidad.

En materia financiera, la conducción de las finanzas públicas estuvo a cargo de Luis García Sotelo, quien mantuvo un perfil técnico, sobrio y enfocado en la estabilidad presupuestal. Su gestión se distinguió por el manejo responsable de los recursos y por evitar sobresaltos en un área estratégica para el funcionamiento del aparato gubernamental, lo que le permitió consolidarse como una de las piezas clave del equipo estatal.

De manera complementaria, la Secretaría de Administración, encabezada por Rafael Orendáin Parra, avanzó en tareas de ordenamiento interno y fortalecimiento de los procesos que garantizan el suministro de bienes y servicios a las distintas dependencias. Su perfil discreto y con buena reputación contribuyó a dotar de mayor eficiencia operativa a la administración estatal.

En el gabinete económico, Mauro Garza Marín aportó su experiencia proveniente del sector empresarial y de la innovación. Su participación estuvo enfocada en el diseño de estrategias de desarrollo y vinculación productiva, con una visión orientada al crecimiento económico y a la competitividad del estado.

Dentro del primer círculo del Ejecutivo estatal, también destacó la labor de Rafael Martínez Ramírez, Jefe de la Oficina del Gobernador. Se trata de una posición estratégica que, por su naturaleza, exige discreción y alta capacidad operativa. Su desempeño durante 2025 se caracterizó por la eficacia en la coordinación de agendas, el seguimiento puntual de las instrucciones del mandatario y la articulación de los esfuerzos que emanan directamente del despacho del gobernador, contribuyendo a la coherencia y funcionalidad del accionar gubernamental.
En el ámbito municipal, uno de los perfiles que destacó fue el de Gerardo Quirino Velázquez, presidente municipal de Tlajomulco. Su conocimiento profundo del territorio y de las dinámicas sociales del municipio le permitió jerarquizar problemáticas y traducirlas en acciones y obras concretas. Su estilo de trabajo, alejado del escritorio y basado en la presencia permanente en las comunidades, así como la coordinación con el gobierno estatal y con el cabildo plural, lo posicionaron como uno de los alcaldes con mejores resultados en Jalisco durante el año.

Un capítulo relevante en 2025 fue el de la fiscalización y la rendición de cuentas. En este rubro, Jorge Alejandro Ortiz Ramírez, Auditor Superior del Estado de Jalisco, mantuvo un trabajo de bajo perfil pero de resultados tangibles. Bajo su gestión se fortalecieron los procesos de revisión del gasto público y, en algunos casos, se logró la recuperación de recursos mal aplicados. Al concluir su primer periodo, obtuvo el mayor puntaje en el proceso de evaluación del Poder Legislativo, alcanzando un amplio consenso para su reelección por ocho años más a partir del 15 de diciembre de 2025.

En el ámbito partidista, el 2025 también fue relevante para Juan Pablo Colín, presidente del Partido Acción Nacional en Jalisco. Su conducción al frente del instituto político se distinguió por una estrategia orientada al fortalecimiento de la estructura electoral del PAN en los distintos municipios del estado, así como por un trabajo sistemático para recuperar la confianza de sectores ciudadanos que se habían alejado del partido en procesos recientes.
Colín logró consolidar una dirigencia con capacidad de operación territorial, al tiempo que mantuvo un delicado equilibrio en la relación con los diversos grupos internos que históricamente han marcado la vida del PAN en Jalisco. Su habilidad para dialogar, conciliar intereses y evitar rupturas mayores permitió preservar la cohesión partidista y sentar bases más sólidas rumbo a los próximos procesos electorales, posicionándolo como un actor relevante en la recomposición del panismo jalisciense.

Trino Padilla López. Con Trino Padilla, sí: se trata de reflectores, porque el patrimonio cultural del estado de Jalisco también es vitrina; pero se trata —sobre todo— de continuidad y de cuidar el legado importantísimo de la visión de Raúl Padilla, cosa que está haciendo con creces. La última FIL fue un éxito rotundo en todos los aspectos posibles y nos confirma algo que en Jalisco a veces damos por hecho: que el liderazgo cultural no es casualidad, es construcción y método. Y cuando uno ve cómo se sostienen —y se renuevan— las alianzas nacionales e internacionales, queda claro que en sus manos la FIL sigue acreditando el nombre de Jalisco en el país y en el mundo. Eso importa porque la cultura es también capital político y económico: hoy cruza directamente con las artes y con la industria del entretenimiento, y ahí se ve con claridad que Jalisco seguirá siendo líder cultural, no sólo en México, sino a nivel internacional.

Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla. Tonatiuh Bravo es diputado local por el Distrito 11 (Guadalajara) y, desde ahí, es fácil ver que es un perfil de los políticos que saben operar en corto. Ha hecho un gran trabajo para su partido en el Congreso del Estado: pulcro en las cuestiones técnicas de las políticas públicas, serio en el procedimiento y constante en la chamba que no siempre se ve. Desde la Junta de Coordinación Política ayuda al mejor funcionamiento del Congreso, y eso se refleja en el orden, en los presupuestos y en la vigilancia continua, con un Congreso más ordenado y funcional que en legislaturas pasadas.

Víctor Hugo Pérez Rojas es un jalisciense prominente con poder real de operación a nivel nacional: hoy es Director de Operaciones de Leche para el Bienestar y antes estuvo ligado al engranaje de abasto social. En esa silla no hay margen para el discurso: su chamba es que, todos los días, los litros de leche fortificada lleguen a la mesa de millones de familias, sosteniendo un programa que existe desde 1944 —más de ocho décadas llegando a quienes más lo necesitan. Y eso importa porque no es un detalle administrativo: la leche fortificada del programa está diseñada para mejorar la nutrición y cubrir nutrientes clave, especialmente en niñas y niños. Un paisano entregado, de esos que disfrutan el trabajo porque saben que lo que operan no es una “marca”: es un servicio público noble, medible y profundamente humano.

Carlos Lomelí Bolaños. Lomelí es senador por Jalisco y juega en esa liga donde el poder real se mide menos por el aplauso y más por rutas. En su agenda legislativa ha presentado iniciativas en materias muy concretas: por ejemplo, la propuesta para crear una Fiscalía Especializada en delitos contra personas adultas mayores, y la iniciativa para crear el programa “Jóvenes por Amor al Campo” en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable. Y desde septiembre de 2025 preside la Comisión de Marina, que es importante por algo simple: presidir una comisión te da más control del ritmo, más capacidad de ordenar dictámenes y, sobre todo, rutas abiertas para coordinar acuerdos y empujar agenda sin depender de terceros.

Finalmente, en el terreno político con miras al proceso electoral de 2027, comenzó a tomar relevancia Óscar Ábrego de León, comunicador y consultor empresarial. Su trabajo se ha centrado en la vinculación con asociaciones civiles y liderazgos sociales de Zapopan, un espacio que históricamente ha demandado mayor atención por parte de los actores políticos. Su acercamiento con sectores empresariales y comunitarios lo perfila como un fuerte aspirante a la alcaldía de la Ex Villa Maicera
En conjunto, estos perfiles reflejan un año de reacomodo institucional en Jalisco, donde la combinación de experiencia, discreción operativa y enfoque en resultados marcó la pauta del ejercicio público durante 2025.
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