Por Manuel Gutiérrez
Los amantes de Cuba conocen el extremo de la pobreza y del fracaso del régimen socialista y argumentan que es por el efecto del bloqueo, pero nada impide el ingreso o salida de aviones y barcos de la isla; ese argumento se ha desgastado tanto. Lo que pasa es que quieren todo gratis.
Luego dijeron que es el efecto de la suspensión de la ayuda gratuita que prodigaba Venezuela e incluso México, con 3 600 millones de dólares de petróleo, según Mexicanos Contra la Corrupción, que le regalaron a Cuba durante un período incrementado con las administraciones populistas de Sheinbaum y de López Obrador.
Esa parte es cierta también. Pero el régimen cubano puede comprar petróleo ligero de Arabia Saudita si lo desea.
Pero el gobierno está en una quiebra, fruto del déficit acumulado en 60 años de aplicación de las peores medidas del mundo para desarrollar una economía. El Che fue el director del Banco Central de Cuba; imagínense cómo manejaron las cosas.
En el circo, anteriormente el director del show, con su saco rojo, su sombrero alto negro de terciopelo y silbato, advertía que si el número anterior de los equilibristas en el alambre, o de los malabaristas con las clavas, era difícil, ahora había que hacerlo más difícil cada vez. Cuba está en eso.
Los datos que le presentaré los tomé del artículo “El país de las sombras largas”, del poeta exiliado Leonardo Padura, publicado en Laberinto Milenio, cuyos datos, cruzados con otras informaciones aún de simpatizantes del gobierno cubano, reflejan la realidad cruda y es más difícil todavía.
LA NOCHE NO HA QUEDADO ATRÁS.
Una obra escrita por Jan Valtin demostraba la rigidez y dureza en historias de supervivencia de la gente bajo los regímenes autoritarios, sobre todo en el marco de la Segunda Guerra Mundial y el período de posguerra, incluso la llamada Guerra Fría, el enfrentamiento de bloques que dio forma al mundo entre la Cortina de Hierro y la democracia liberal capitalista.
“La noche quedó atrás” se titulaba y, si la encuentra, es de fácil lectura, descriptiva e intensa en todo momento. Pues bien, en Cuba la noche iniciada en 1956, con la llegada de los barbudos revolucionarios, sigue a toda oscuridad. Cuba padece a diario cortes intermitentes o la oscuridad total, salteándose tres quintas partes del territorio para darles algo de luminosidad en suerte.
El invierno cubano no es el de Ucrania, en que Putin los priva de energía atacando las estructuras con la finalidad de matar a los ucranianos de frío, pero con un buen norte la isla es fría. Pero, en fin, la oscuridad suponemos que no mata, pero cobija al crimen.
Padura nos revela que la oscuridad hace que los mosquitos trabajen más, y el repertorio de la isla es variado: dengue, chikungunya, zika, y no hay medicinas de ningún tipo. Bueno, para el pueblo común, para una de las dos clases sociales que el socialismo provocó en Cuba.
Una de ellas, con el 80 % de la población, es la pobre, incluso con ribetes extremos.
La otra es la clase gobernante, militar, policiaca o parte del Partido Comunista, que tiene acceso a mejor vivienda, a transporte ilimitado, a gasolina, incluso a mejor presencia de electricidad. Es decir, la élite política, los de la transformación eterna, los redentores, los que dicen adorar las “verdades del sistema”, postrándose ante ese mito ideológico.
DIOS DÓLAR
Cuba manejaba, cuando estuve allá, el CUC y una moneda local pauperizada; lo otro era el dólar. Hoy todos prefieren el dólar. Pero Padura nos da cifras: un jubilado en Cuba tiene una asignación de 7 a 15 dólares en equivalencia cubana al mes; entonces resulta que los cubanos pensionados terminan adaptándose a sobrevivir con un poder de compra de 7 a máximo 15 dólares para sus gastos mensuales. Absurdo, pero real, convertido a pesos mexicanos.
La economía entonces maneja un flujo monetario de valor real, y este es el odiado dólar, “conde nado dinero”. Un dólar vale 400 pancholares cubanos y sigue subiendo, y su moneda bajando.
En mi visita a la isla había cubanos que nos pedían que compráramos por ellos mercancías específicas en las tiendas de turismo, porque ellos, aunque tuvieran dinero, no podían ingresar, como tampoco al transporte público, muy escaso para moverse dentro de la isla; por ejemplo, a Varadero, donde a 90 kilómetros de distancia requieres permiso para ir a la playa.
Había gente mostrando billetes, en espera de que el camión de turistas privilegiado se detuviera, pero las órdenes se cumplen en forma radical en la isla, y el chofer me dijo que podía ser una trampa, quedar detenido o perder la chamba…
Los dólares permiten comprar en Cuba, incluso dignidades, y no quiero llegar más lejos, pero el malvado Julio Iglesias, el romántico cantante hoy denunciado violador, podría haber implementado no tercetos, sino sextetos y una sinfónica completa, en una orgía sin límites, en un lugar sin freno en que el sexo también es una mercancía de intercambio.
Julio debió irse a Cuba, no a Punta Cana, y sería tal vez hasta héroe y huésped de la revolución. Muchos jerarcas soviéticos se distinguieron por practicar ese tipo de malvado deporte. Me viene a la mente Lavrenti Beria, jefe todopoderoso de la NKVD, que enviaba a sus agentes a las calles de Moscú a conseguir núbiles jovencitas o mujeres de buena presentación, para conocer al camarada muy de cerca, demasiado…, a cambio de seguir vivas o de recibir algunos premios, desde alimentos que no existían fuera del Kremlin hasta algún abrigo o unas simples medias de nylon.
ECONOMISTAS LOGRAN EMPEORAR EL INFIERNO.
Las cansadas masas populares de Cuba no pueden creerlo, pero sus economistas la regaron más todavía, haciendo peor el infierno.
En una jugada extraña, el mando central de la isla mandó detener al economista al que culpa del caos; se llama Alejandro Gil y ahora lo somete a cargos de larga condena, incluso acusado hasta de espionaje al servicio de potencias extranjeras.
Vaya con el sistema judicial corrompido por el poder en estos paraísos; recuerdan las detenciones en México del rector de la Universidad de Campeche, José Alberto Abud, que ya la ANUIES, la Asociación Nacional de Universidades, denunció el ataque, ya que el estado está acusándolo de tráfico o posesión de drogas, pero está la mano de la Hora del Jaguar: Layda Sansores, que al parecer decidió anular al rector de la universidad de su estado y de ahí vino el montaje.
Algo parecido le pasó a un director de un periódico, Armando Castillo Galindo, director del Grupo Vanguardia de Saltillo, pero la AME (Asociación Mexicana de Editores) interpuso sus protestas y desplegados en todo el país en contra de la equivocada detención. Pero en Cuba no hay prensa que critique al gobierno ni libertad de expresión.
Malo: el economista Gil no tiene ANUIES ni AME. En Cuba nadie te saca.
Las acusaciones llegan a que se robó los modelos de acuñación de moneda local. Menos mal no decidieron acusarlo del secuestro de Maduro o de la falta del regalo petrolero de los mexicanos, que dicen no les importa que su energético sirva a un país extranjero, con un gobierno tan corrupto como para revender usando el modelo del huachicol para bien de la casta opresiva de la isla.
Bueno, los economistas de Cuba diseñaron algo llamado: Programa de Gobierno Revolucionario para Corregir las Distorsiones y Reimpulsar la Economía.
Están tan desesperados que recomendaron importaciones libres y directas de alimentos y combustibles para quien pueda hacerlas. Le suena absurdo; eso debieron hacerlo hace 50 años.
Otra que muestra hasta dónde llega la aberración del sistema: por medio del programa se autoriza a que los inversionistas paguen directamente a sus empleados u obreros.
En Cuba el gobierno cobra a nombre de los trabajadores. Luego usa una serie de criterios sobre cuánto necesita realmente el trabajador cubano, y esa fracción es lo que entrega. Lo que aplican con los esclavos llamados médicos cubanos. Entonces la diferencia se va a las arcas de los ogros, dígase a nombre del Estado del pueblo. El gobierno decide lo mejor para el cubano.
En el paroxismo de muerte, los economistas cubanos proponen otra cosa: abrirse ahora sí a la inversión, para tener nuevas cuentas. ¿Qué quedará de iniciativa privada en Cuba? Debe ser un buen chiste de los economistas.
Este divertido programa, que parece una comedia, es algo real y lo narra seriamente Padura: el programa contiene 10 objetivos generales, 264 metas e indicaciones y 342 acciones para mejorar la vida al muerto.
Para ello los economistas echaron mano de la incomprensible ciencia y generaron comunicados con su jerga, que se cree hablan de optimismo, de que ahora sí habrá comida por fin luego de seis décadas de fracaso.
Leonardo Padura hace un símil con los países árticos de noche de meses, pero sin estar en el norte, por razones geográficas, haciendo una analogía con Cuba, enclavada en los trópicos.
O sea, los economistas tienen capacidades insospechadas que sorprenden al mismísimo Chamuco: pueden complicar y hacer peor el infierno.
Dicen los propopulistas que los cubanos son personas. Claro que lo son, y hay ancianos, niños, mujeres, jóvenes, adultos, etcétera, todos ellos frustrados, viviendo en el desencanto y la desesperanza. Algunos comienzan a hacer vandalismo para protestar.
Cuba, en tanto, sufre como nunca, pero sufre su pueblo común, no sus líderes, que siguen con el discurso de la soberanía. Eso de soberanía es la sensación de lleno del estómago luego de una opípara cena, seguramente. Han sido tan “soberanos” como para morirse de hambre.
Mientras, México disimula e intenta seguir siendo comparsa de la isla con la ayuda del petróleo que se resiste a cortar, a la isla que ofreció desde la OCLAE convertir a América Latina en cien Vietnam, desde los años sesenta y del foquismo guerrillero que proponía el Che Guevara, eliminado por Fidel Castro en Bolivia, ya que lo mandaron a una misión suicida; luego vino el Pacto de São Paulo y el Grupo de Puebla, en que la 4T y Morena se involucraron con Lula, con el chavismo, con Manuel Díaz-Canel, a lograr que Hispanoamérica sea similar, con su clase hambrienta popular, y en eso estamos en México, dando todo el poder al Estado.
Es tan malo el momento que no hay energía para hacer hielitos para los mojitos. Sin duda, eso es lo peor de lo peor. ¿Qué diría Ernest Hemingway de ese fracaso, que siguen con hambre, como en El viejo y el mar?
Lo que se ha sostenido durante años, décadas, sale a la luz: la dictadura sin maquillajes, real, opresiva y muerta de hambre para el pueblo en general; ojalá que el efecto de la caída de Maduro, pero dejando su estructura en el poder, por Trump, sirva de algo.
Los cubanos han sufrido demasiado con las ideas marxistas, sus demagogos y hasta con sus economistas.
Pero defiendo al gremio de los economistas en México, porque son muy necesarios y valiosos para entender nuestras realidades, sus tendencias, las coyunturas y las potencias triunfantes; siguen exitosos planes económicos, no caprichos y discursos demagógicos.
Entre los que conozco, como Eduardo Paz y Laura Gutiérrez, son brillantes, precisos y técnicos en sus conceptos de “Conde Nado Dinero”, los viernes en la tarde a las 17:00 horas, en Espacio TV, porque para que una profesión sirva deben ser libres para pensar, no como los pobres economistas títeres, comparsas del poder del Estado cubano, sumergidos en el lodo de la dictadura sin salir a respirar, con propaganda intensiva todo el tiempo, en que el líder y el partido nunca se equivocan.
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