
Por Iván García Medina
En política, cuando los ataques son constantes, coordinados y oportunos, no son casualidad. Son mensaje.
Lo que está ocurriendo con la diputada local Mónica Magaña no es una nota aislada ni una investigación espontánea. Es una narrativa sostenida. Repetida. Amplificada. Empujada desde el mismo ecosistema digital.
Y cuando eso pasa, la pregunta no es si hay golpeteo.
La pregunta es: ¿desde dónde se cocina?
Porque en Zapopan la sucesión no espera. La joya de la corona naranja ya tiene aspirantes, padrinos y operadores. Y cuando el poder se disputa dentro de casa, el “fuego amigo” suele ser más letal que la oposición.
Aquí entra un elemento que en Guadalajara todos conocen, pero pocos dicen en voz alta: los operadores digitales que han acompañado campañas desde los tiempos del viejo panismo, que migraron con el alfarismo y que hoy orbitan alrededor del poder municipal.
Perfiles que no improvisan.
Que saben instalar narrativa.
Que entienden el desgaste como arma política.
No afirmo que haya una coordinación directa. Sería irresponsable hacerlo sin pruebas. Pero tampoco es ingenuo preguntarse si ciertos nombres —vinculados históricamente a estrategias de contraste y guerra digital— están reapareciendo justo cuando la competencia interna por Zapopan se empieza a tensar.
Y entonces surge la duda inevitable:
¿Es coincidencia que el golpeteo arrecie cuando se acomodan las fichas rumbo a 2027?
¿Es casual que los ataques provengan del mismo círculo digital que suele operar en coyunturas electorales?
¿A quién beneficia que Magaña esté bajo fuego constante?
En política la respuesta casi siempre está en el beneficio.
Juan José Frangie gobierna Zapopan. Su grupo político tiene interés en mantener control territorial y sucesorio. Eso no es delito. Es lógica de poder.
Pero cuando una figura comienza a crecer, incomodar o competir en posicionamiento interno, los incentivos para debilitarla aumentan.
¿Hay una estrategia deliberada?
No lo afirmo.
¿Hay elementos que permiten dudar?
Sí.
Y la política se alimenta de esas dudas.
En Jalisco, la guerra sucia no se inventó ayer. Tiene escuela. Tiene operadores. Tiene manual. Y tiene historia.
Por eso hoy la discusión no es solo sobre una diputada y sus cuestionamientos.
La discusión es si Movimiento Ciudadano está resolviendo su futuro con debate interno… o con expedientes filtrados y desgaste calculado.
Zapopan no se decide en ruedas de prensa.
Se decide en los cuartos donde nadie graba.
Y cuando el fuego no viene de enfrente, sino de la misma casa naranja, lo mínimo que puede hacer la ciudadanía es preguntar:
¿Quién enciende el cerillo?
¿Quién sopla el humo?
¿Y quién espera quedarse con la silla cuando todo termine de arder?
Luego hablamos de los 40 millones y el Hotel Aranzazu
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