
Por Laura Gutiérrez Franco
La ratificación -hace unos días- de Javier Arroyo Navarro al frente de la Cámara de Comercio de Guadalajara no fue un simple trámite burocrático de asamblea. En el fondo, el mensaje enviado desde la institución empresarial más antigua de la ciudad marca una hoja de ruta clara frente a la incertidumbre que genera la próxima revisión del T-MEC en 2026.
Lo más relevante de este tercer periodo que inicia Arroyo no es solo la continuidad, sino la aceptación de un reto mayúsculo: la creación de una mesa de trabajo estatal para que Jalisco no llegue “con las manos vacías” o a expensas de lo que se decida en los escritorios de la Ciudad de México. La propuesta, lanzada por el gobernador Pablo Lemus y secundada de inmediato por el líder de la Canaco, busca que los sectores estratégicos locales como el agroindustrial, el tecnológico y el de semiconductores tengan una voz técnica y defensiva propia.
Dio muestras que es el comercio organizado a quienes les interesa mucho Jalisco, ya que esa mesa le correspondería a los industriales haberla solicitado, por ejemplo a los de Index Occidente, que es la industria de exportación, pero ellos trabajan a su modo y a modo también dan entrevistas.
El compromiso es ambicioso. Se habla de un plazo de 60 días para procesar el sentir de los socios y presentar un frente común ante la Secretaría de Economía federal. Sin embargo, Arroyo Navarro puso el dedo en la llaga con una advertencia que no debemos perder de vista: de nada servirá una mesa de negociación internacional si en casa no resolvemos el déficit de infraestructura. La exigencia de certeza jurídica y, sobre todo, de un suministro eléctrico garantizado para aterrizar las inversiones del nearshoring, es el verdadero termómetro del éxito.
Para Jalisco, el T-MEC no es un concepto abstracto de comercio exterior; es el motor que mueve el 70 por ciento de sus exportaciones. Que la Cámara de Comercio asuma este papel de contrapeso técnico frente al centro del país es una señal de madurez, pero también de urgencia. En un escenario global convulso, la defensa de la economía regional ya no puede quedar al arbitrio de la buena voluntad política, sino de datos duros y una estrategia empresarial coordinada.
Veremos si en esos dos meses prometidos, la mesa de trabajo logra entregar la brújula que Jalisco necesita para navegar la tormenta comercial que se avecina.
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