
Por Iván García Medina
Ana Isaura Amador Nieto vive en Aladra Residencial, el desarrollo que le financió el departamento.
El Ayuntamiento de Zapopan le paga a ese mismo grupo, por adjudicación directa, más de 15.5 millones de pesos por la renta de sus oficinas.
El 27 de marzo de 2025 el municipio firmó el contrato CO-0177/2025 con LODI Residencial, S.A.P.I. de C.V., representada por Alejandro Michel Leaño, presidente del consejo y director de IDEX, el desarrollador que presentó Aladra sobre Laureles, en Tepeyac, a unos pasos de la presidencia. El Comité de Adquisiciones lo aprobó por unanimidad el 20 de febrero, sin licitación, con base en el artículo 108 del reglamento municipal. El objeto es el nivel 01 de Laureles 175: 1,857.74 metros cuadrados en obra gris y 50 cajones, del 1 de febrero de 2025 al 30 de septiembre de 2027, por $15,519,708.40 más IVA. Febrero a mayo fueron sin costo; el resto sale en unos $554 mil al mes. Las adecuaciones las paga el ayuntamiento, como lo revela y publica La Jornada y dejo el link: https://lajornadahidalgo.com/zapopan-arrenda-oficinas-en-desarrollo-ligado-a-patrimonio-de-exalcaldesa/
Amador, coordinadora de Cercanía Ciudadana desde 2021 y presidenta interina en 2024, reportó en su declaración de 2023 un departamento en Aladra por $2,690,876 y un crédito por la misma cantidad otorgado por “Aladra Residencial”, no por un banco. El saldo al cierre era de $2,384,796. En un reporte posterior la compra aparece el 13 de abril de 2022, el adeudo el 13 de agosto de ese año, y el pasivo deja de llamarse hipoteca. En el formato de 2023 el transmisor queda como persona física, con parentesco de abuelo y nombre “Aladra Residencial”.
La firma del arrendamiento es de la administración de Juan José Frangie. Nada en el expediente público acredita que ella haya elegido el piso ni autorizado a LODI. Trabajadores del ayuntamiento, hartos del modo en que se mueve esa coordinación, cuentan otra cosa: que Amador operó la llegada del municipio a Aladra y que el contrato fue el cierre de una relación que ya existía en lo privado. No exhiben un oficio con su nombre. Describen la gestión como se gestionan ahí las cosas que no quieren dejar rastro: consigna, ubicación decidida y el comité para formalizar.
El mismo círculo describe un uso del aparato que ya no disimula. Cuentan que pide a trabajadores hacer campaña en horario laboral y que la carga se vuelve obligatoria también en horas de descanso. Si eso se sostiene, el departamento que le financió el desarrollador y la renta pública al mismo grupo dejan de ser una coincidencia de predio: ella vive ahí, el ayuntamiento le paga al desarrollo el resto, y la estructura municipal se usa para lo demás.
Falta el expediente del comité, la escritura del departamento y el contrato del crédito. Con eso se ve si el financiamiento fue una preventa o un beneficio, y si la directora tuvo estudio de mercado o solo la coartada de estar junto a palacio. Lo que ya no falta es el patrón que relatan adentro.
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