A Fondo Jalisco
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Horacio Villaseñor Manzanedo La Aldea

Avenida Américas, cuello de botella

Horacio Villaseñor Manzanedo*

Los ciudadanos percibimos de manera diferente un “embotellamiento” en el tránsito, por la gran cantidad de vehículos en un mismo lugar y hora, que lo que comúnmente conocemos como un “cuello de botella”. Este último, muestra la mala calidad de la infraestructura vial y un déficit en el servicio, que por ley les corresponde a los municipios y que por ineptitud han dejado medianamente en manos del gobierno del Estado. La ciudad inacabada, ya no resiste más ocurrencias o improvisaciones, urge entender y ejercer a la gestión municipal de una forma nueva. La gestión municipal, que es en este caso el escenario idóneo, no tiene sentido desde el dictado o la imposición. Gobierno y gestión municipal deben ser sinónimo de calidad, eficiencia y solvencia, pero siempre desde la proximidad y la sensibilidad. En lugar de enfrentar a la sociedad con obras inútiles o dañinas, el gobierno del Estado y los municipios del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) deben enfocar su atención a las obras viales que durante años han permanecido inconclusas. Nadie se opondría, con razón, a la terminación de vialidades que ya tenemos y que han demostrado su utilidad por décadas y como ejemplo deseo abordar en esta colaboración la avenida Américas. Esta avenida no siempre fue como la conocemos. En 1927 se llamaba calzada Unión y sólo llegaba hasta la calle de Juan Manuel. Por iniciativa del ingeniero Arnulfo Villaseñor Carrillo, se alargó hasta Zapopan; utilizando en parte el antiguo camino con sus puentes. Durante la presidencia municipal del ingeniero Jorge Matute Remus, se hicieron los estudios para su ampliación y se realizó durante la administración municipal de Juan Gil Preciado. El Club Rotario propuso en 1958, cambiar el nombre por el de avenida Las Américas y en su camellón central, con pretensiones monumentales, se colocaron esculturas de los principales próceres americanos. Actualmente la avenida conforma un área financiera considerada como una de las zonas de mayor plusvalía, sin embargo, en horas pico se colapsa convirtiéndose en un cuello de botella al pasar de ocho carriles en su cruce con la Avenida Pablo Neruda a sólo seis carriles al cruzar el antiguo puente en Montevideo junto al Country Club. El reto es construir el carril que falta desde hace años en su tramo de Pablo Neruda a Montevideo y que, por el buen tino de las administraciones municipales de finales del siglo pasado, quedó garantizada su sencilla ejecución al haber obligado a los desarrolladores el respeto al derecho de vía en ese lugar. Además, también está previsto el espacio para construir el lateral oriente del puente antiguo localizado en la avenida Montevideo. El modelo de ciudad futura ideal limita el vehículo a una zona subterránea (Norman Foster, 2011) en consecuencia no se debe construir un solo puente elevado más si queremos lograr espacios peatonales de calidad, con los mejores parques y las mejores plazas y avenidas urbanas seguras, y en este contexto los vehículos y trenes deben enviarse bajo tierra evitando los pasos elevados. Para modernizar la metrópoli, no se requiere más que terminar los trazos y secciones viales proyectadas el siglo pasado, reordenar muy rápidamente el transporte público convencional e invertir los recursos disponibles el transporte masivo metropolitano, pero se necesita un gobierno de profesionales con pensamiento institucional, no los improvisados de cada 3 y 6 años.

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