
Por Laura Gutiérrez Franco
La visita de Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, a México ha marcado un hito en la relación bilateral, no por los acuerdos con el gobierno central, sino por su ausencia total. Ayuso ha diseñado una agenda de diez días que ignora deliberadamente al Gobierno Federal y a la presidenta Claudia Sheinbaum, optando en su lugar por un bloque de gobernadores de oposición y un fuerte discurso de derecha.
El punto más álgido de su estancia ha sido el homenaje a Hernán Cortés realizado en el Frontón México (Ciudad de México). En este evento, Ayuso calificó al conquistador como el fundador de la nación mexicana y defendió el legado español frente a lo que ella llama el populismo revisionista. Este acto no fue solo un gesto histórico, sino una provocación política directa a la narrativa oficial del gobierno mexicano que exige disculpas por la Conquista.
Para muchos de los asistentes y sectores que respaldan esta visión, la llegada de los españoles no se lee como una tragedia, sino como el origen mismo de su identidad, bajo el argumento de que sin ese encuentro histórico, el México actual y sus ciudadanos no existirían hoy. En este homenaje estuvieron presentes figuras del bloque opositor, intelectuales de la derecha iberoamericana y empresarios que comparten su visión de libre mercado.
La razón por la cual no se reunió con la Presidenta de México es ideológica y estratégica. Ayuso ha sido una de las críticas más feroces a la exigencia de disculpas por la Conquista, y ambas mandatarias representan modelos opuestos. Al no buscar el canal oficial, Ayuso lanza el mensaje de que Madrid es el interlocutor directo para los estados y los capitales que no se sienten representados por la administración federal. En su lugar, se ha reunido con la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega (PAN), y mantiene encuentros con los gobernadores de Aguascalientes, Querétaro, Chihuahua y Guanajuato (ninguno de Morena).
La implicación de esta gira es la consolidación de una diplomacia paralela. Ayuso busca vender a Madrid como un refugio seguro para la inversión mexicana, aprovechando la incertidumbre de ciertos sectores empresariales. Por ello, su agenda académica es clave: participará en encuentros en la Universidad de la Libertad, institución impulsada por el empresario Ricardo Salinas Pliego, y también visitará el Tec de Monterrey en Nuevo León.
Estas paradas, junto a su presencia en la Feria de San Marcos en Aguascalientes —donde Madrid es la invitada de honor este 2026—, refuerzan un eje de cooperación que conecta directamente con los sectores que defienden el libre mercado y la propiedad privada. En resumen, la visita de Ayuso es una apuesta por fortalecer a la derecha regional y posicionar a la capital española como la puerta de entrada para un sector de México que hoy se siente distante de su propio gobierno central.
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