
Por Laura Gutiérrez Franco
Bastó la caída de la primera tormenta fuerte en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) -como sucede siempre desde hace décadas- para que la ciudad se volviera a desquiciar, dejando en evidencia la profunda ineficiencia de las autoridades municipales, estatales y federales que, año con año, se ven superadas por el temporal.
Plaza del Sol y los puntos críticos de siempre
El escenario fue el mismo de las últimas décadas. La zona de Plaza del Sol volvió a convertirse en una laguna artificial, dejando decenas de coches varados y calles completamente intransitables. Es increíble que pasen los años, entren y salgan administraciones, y el problema estructural de las inundaciones en este y otros puntos críticos de la metrópoli siga sin una solución definitiva. Las quejas se repiten en un eco eterno: “nunca arreglan nada a tiempo”.
Gran parte de la culpa recae en la falta de prevención. Las coladeras de la ciudad se encuentran colapsadas y atiborradas de basura, impidiendo que el agua fluya de manera correcta. Las labores de desazolve y limpieza profunda, que debieron realizarse con meses de anticipación, brillaron por su ausencia, provocando el colapso del sistema de drenaje al primer embate de la naturaleza.
Árboles caídos y el descuido de Parques y Jardines
La tormenta también dejó un saldo de más de 30 árboles caídos en distintos puntos de la ciudad. Esto no es solo obra del viento, sino una consecuencia directa de la falta de un programa adecuado y constante de poda preventiva por parte de las direcciones de Parques y Jardines. Árboles enfermos, sobrecargados o sin mantenimiento terminaron cediendo, bloqueando vialidades y, peor aún, derribando redes eléctricas.
Apagones prolongados: la crisis de la CFE y las medicinas perdidas
El colapso del servicio eléctrico fue generalizado y evidenció el desorden con el que se opera. En algunas colonias, el suministro se cortó incluso antes de que comenzara a llover de forma intensa; en otras, el servicio iba y venía de manera intermitente.
Sin embargo, la peor parte la llevaron los habitantes de más de 20 colonias, quienes reportaron estar sin luz desde el domingo y hasta el mediodía de este lunes, sin que las cuadrillas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se dieran abasto para atender la emergencia.
Las consecuencias de este mega apagón son graves. Los ciudadanos han manifestado su desesperación y enojo al perder alimentos que requerían refrigeración. Lo más alarmante son los reportes de personas que perdieron medicamentos delicados e indispensables que debían mantenerse fríos. Ante esta pérdida patrimonial y de salud, los afectados se preguntan con amargura: ¿Quién les va a responder por esto? La respuesta implícita es la de siempre: nadie.
Un abandono institucional
La indignación de la gente de la ZMG va en aumento ante un desorden que parece no tener fin. Ni los municipios, ni el estado, ni la federación logran coordinar una estrategia eficiente de protección civil y mantenimiento urbano. La ciudadanía queda desamparada en medio del agua, en la oscuridad y asumiendo los costos económicos de una infraestructura que simplemente no funciona.
Caos en Expo Guadalajara
Por cierto dentro de lo que es sector privado. uno de los puntos más críticos fue la Expo Guadalajara, donde se llevaba a cabo una exposición relacionada con la industria de la belleza. El recinto sufrió filtraciones masivas de agua que terminaron por inundar por completo las instalaciones, convirtiendo el evento en un verdadero desastre para los participantes.
Los expositores, quienes habían pagado costos sumamente elevados por la renta de sus stands, vieron cómo el agua dañaba sus espacios y mercancía. Además, debido al caos vial y a las condiciones climáticas, la asistencia de público fue nula, dejando pérdidas totales. Esta situación desató fuertes críticas y reclamos hacia la administración de Expo Guadalajara por la evidente falta de mantenimiento preventivo y la incapacidad de sus instalaciones para resistir el temporal, dejando en claro que no se atienden de manera adecuada los problemas estructurales del lugar.
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