Aún hay secuelas de los bochornosos hechos de Querétaro en un aniversario más de la promulgación de la Constitución del 5 de febrero de 1917: a la ministra Norma Piña le salió la ira por lo que ella llama agravios al Poder Judicial y no se paró conforme al protocolo cuando llegó al recinto el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Hoy el doctor Javier Hurtado dice en su columna de Milenio que:“…la Presidenta de la SCJN, faltando a las reglas más elementales (sic) de protocolo, permaneció sentada cuando los demás se pusieron de pie, ante la presencia del Jefe del Estado. Una grosería no se debe contestar con otra majadería (sic). Si tan ofendida se sintió por el lugar que le asignaron en el presídium, lo mejor era haberse retirado del recinto. El respeto al Estado de derecho comienza porque todos (subrayo todos) los participantes respeten las reglas del ceremonial y a los representantes de los Poderes (sic)”.
Por eso en los regímenes parlamentarios se tiene separado al jefe de Estado y así se le respeta pues para nada se mete en líos partidistas. Caso de Inglaterra y España donde el Primer Ministro sabe que los respectivos reyes encabezan ciertas reuniones y las oposiciones los respetan.
Es el país señora ministra que no había sido nada antes. El que sube por elevador baja por elevador.
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