Violeta Moreno Haro
En los Altos de Jalisco las mujeres de lucha social siempre han sido baluarte. Yo misma tengo raíces de Arandas y lo vi en algunas de mis ancestras. Por eso me parece que todavía hoy muchas mujeres encarnamos esa batalla larga, a veces silenciosa y a veces frontal, por erradicar el machismo y abrir espacio con carácter, trabajo y constancia. Entre ellas veo a la diputada Cuquis Camarena, que además ha vivido en carne propia muchas de esas tensiones y que, desde el Congreso, ha buscado construir agenda, darle forma institucional y mantenerla conectada con problemas reales del estado. Su paso por esta legislatura merece leerse desde ahí, no desde la estridencia, sino desde el oficio.
Uno de los ejemplos más claros es “Nuestra Agenda 8M”. No se quedó en el gesto conmemorativo ni en el posicionamiento de temporada. Camarena presentó ocho ejes temáticos pensados para fortalecer los derechos de mujeres y niñas en Jalisco, prevenir la violencia de género, mejorar la atención a víctimas y ampliar el acceso a la justicia. Después, ese trabajo tomó forma en mesas con especialistas y en un paquete más amplio de propuestas legales. Ahí hay algo que vale la pena reconocer: método, consulta y voluntad de traducir una exigencia social en ruta legislativa.
En esa misma línea se ubican iniciativas que tocan fibras de fondo, no solo de coyuntura. Entre las propuestas asociadas a esa agenda están medidas para fortalecer la paridad, cerrar el paso a deudores alimentarios o agresores a cargos públicos, y empujar la imprescriptibilidad de delitos sexuales. Son temas que no admiten tibieza, pero tampoco improvisación. Por eso importa que se planteen con estructura jurídica y con intención de permanencia, no solo como consigna.
También vale subrayar su participación en una agenda de ampliación de derechos que va más allá del tema de género. En junio de 2025 presentó, junto con otros integrantes de su bancada, una reforma al artículo 4 de la Constitución jalisciense en materia de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas. En un estado que todavía arrastra deudas de reconocimiento y representación, colocar ese tema en sede constitucional habla de una legisladora que entiende que la política útil también consiste en corregir omisiones históricas.
A eso se suma una dimensión institucional que suele verse menos, pero pesa mucho. Desde la presidencia de la Junta de Coordinación Política, Cuquis Camarena ha asumido una responsabilidad que exige interlocución, orden y capacidad para procesar diferencias sin romper el cauce legislativo. Esa combinación de agenda de mujeres, ampliación de derechos e institucionalidad es, justamente, la clase de trabajo que conviene mirar con seriedad.
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