Óscar Ábrego
Vamos por partes. Establezcamos primero la diferencia entre opinión pública y la opinión publicada. La opinión pública expone ideas, percepciones o modelos de conducta de las comunidades. Para conocerla, se acude a instrumentos formales como las encuestas de opinión, elecciones, demandas sociales y otras.
De ahí que la opinión pública se da a conocer mediante los canales que la sociedad y sus instituciones crearon para su difusión.
En cambio, la opinión publicada se reduce a la percepción personal o ideológica de un ciudadano (puede ser periodista, politólogo, sociólogo, político, empresario y todo aquel individuo que tenga la posibilidad de plasmar su visión sobre un determinado suceso o circunstancia) que logra exponerlo en algún medio de comunicación.
Una vez que se comprende esto, es entonces que entenderemos porqué en los días recientes los niveles de aprobación del presidente han mostrado una recuperación, al menos en lo concerniente al manejo de la crisis sanitaria provocada por el Coronavirus.
Basta con citar dos ejemplos. El pasado 27 de abril se dio a conocer el resultado de la consulta telefónica a 549 mexicanos realizada del 17 al 21 de abril por la firma Buendía & Laredo; en él se muestra que el 73% dio una evaluación positiva de los esfuerzos de López Obrador, con sólo un 17% de la opinión en desacuerdo. El resto no dio evaluación.
Por su parte, la nueva encuesta nacional de El Financiero devela un aumento en el nivel de respaldo ciudadano a López Obrador, con un “rebote” de ocho puntos en la aprobación, la cual subió de 60 a 68 por ciento, entre marzo y abril.

Además, este sondeo de opinión, revela una percepción positiva a la forma como el gobierno ha enfrentado la emergencia, con un 53 por ciento que expresa una opinión favorable, frente a 29 por ciento que expresa una opinión desfavorable.
Hay que recordar que “el mes pasado, el desempeño en salud contaba con 28 por ciento de opinión favorable y una mayoría de 54 por ciento con opinión negativa.
Esta tendencia al alza, sugiere que en abril sí hubo un efecto rally de apoyo al primer mandatario ante la amenaza de la pandemia”, sostiene el diario.
Así las cosas, quienes vaticinaban un desastre en términos de percepción ciudadana, hoy se topan con estas encuestas incómodas.
Al respecto, ya no hay mucho qué decir. Acaso, que mientras la gestión que encabeza Andrés Manuel parece recobrar el vuelo, el gobierno de Jalisco comienza otro descenso.
Ni hablar, malas noticias para los autoproclamados “líderes de opinión” que están al servicio de la aristocracia naranja.
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