Por Arq. Jorge Eduardo García
¡Así las cosas! Hay gente que no se ayuda sola y lo peor, contrata “asesores” o mejor dicho galleros que envalentonan y luego los avientan al precipicio.
Así es Héctor Zepeda ahora, sé siente el justiciero de la obra pública y desde su posición hace observancia a todo aquello que no tiene a bien construir, con su empresa, quiere ser la piedra en el zapato de Roberto Davalos y de los presidentes municipales metropolitanos, para obtener beneficios personales. El gremio de los ingenieros desde su llegada se ve aún más vulnerado, por no decir jodido, a diferencia de períodos existosos como el de Brenes o Paredes, hoy los ingenieros no tienen trabajo, y Zepeda, sólo busca acrecentar el capital social de su empresa y su nivel adquisitivo.
Si el Ing. Zepeda pretende hacer Contraloría Social lo debería hacer de forma creíble, nunca buscando los beneficios patrimoniales.
Si en verdad quisiera hacer algo por su gremio, debería ayudar a los ingenieros que apostaron su patrimonio en el Corona Fashion Mall, y exigir al presidente reciba la obra del mercado y así ellos puedan cobrar, dejando de lado los tecnicismos y sacando las agallas por los suyos.
La imagen de súper héroe se le cae al saber que sus “asesores” son voraces como él y sé lo van tragar, al tiempo.
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1 Comment
Es correcto la apreciación con relación a los colegios de Ing incluyendo la cámara de la industria de la construcción an demostrado una pasividad en exigir la ley de obra pública ya que an solapado la corrupción que ejerce la burocracia de la secretaria de obras públicas del estado y todos los organismos donde se genera obra pública en todos los niveles los directivos de organizaciones como los ya mencionados tienen en la miseria a todos sus agremiados prestándose a licitaciones amañadas beneficiando a sus pequeños grupos y enriqueciendo autoridades corruptas vasta con ver los malos servicios que los ciudadanos resiben