Por Iván García Medina
En el PRI Jalisco son lentos, lentísimos. Mientras en otras entidades solo tardaron seis años en recuperarse y volver al poder, el priismo jalisciense tardó 18 años para regresar al gobierno. Hoy bajo la dirigencia –así se le llama, qué quiere usted que yo haga- de Ramiro Hernández García, sólo se les ve dormir: duerme Ramiro, y duerme ese partido.
Como en Jalisco están sin pies ni cabeza, van a tardar más en recuperarse. Su presidente, desde que fue elegido por un nuevo periodo de 3 años el 7 de marzo de 2019, exactamente hace 4 meses, vive en un extraño y sospechoso silencio.
No obstante los escándalos que se han suscitado en el estado desde las licitaciones amañadas como A Toda Máquina en el Gobierno de Jalisco que exhibió El Diario NTR, entre otros más, al presidente del PRI eso y otros temas le pasaron de noche.
Hay intentos de otros priistas por rescatar a su instituto y cito nombres: la combativa diputada local priísta Mariana Fernández a quien de poco o nada le sirve el esfuerzo que está haciendo desde su trinchera en el Congreso del Estado, ya que se encuentra sola. Su partido está rendido y entregado.
Definitivamente hace falta una buena sacudida al interior del Comité Directivo Estatal priísta, de lo contrario, en las elecciones de 2021 apenas alcanzarán regidurías.
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