
Por Manuel Gutiérrez.
Una lección de moralidad por salir de la zona del bien y la legalidad, una lección primordial de no aceptar deformaciones, violaciones a las leyes y convenios internacionales, fue aprendida duramente por el comercio mundial que ahora tendrá que cambiar para sobrevivir a China, en una culpabilidad compartida en que Occidente toleró, aceptó y simuló las malas prácticas de los orientales.
1.- Proteccionismo y prácticas desleales.- China nunca ha dejado de imponer el dumping, el proteccionismo extremo a sus industrias, sus productos y el proteccionismo que detectado oportunamente en Occidente, por las empresas multinacionales occidentales.
El Dumping consiste en subsidiar la producción de determinado producto con una partida oficial del presupuesto del gobierno de China. De esta manera, el producto sale a competir en precio, barre la competencia, dado que los productores están amparados por la sombrilla del gobierno chino comunista, que les compensa lo que de otra manera sería causa de renunciar a salir al mercado exterior.
Entre ese proteccionismo hay que abundar que no es nada nuevo, viene desde los ochentas del siglo pasado, luego de la apertura de Nixon-Kissinger- Lin Piao, en que China ingreso al comercio mundial.

China nunca ha aprobado la globalización, ni la apertura de mercados mundial, es decir sitúa sus productos con la dolosa actitud de que se está buscando acaparar el mercado, influenciar los precios y alterar las políticas comerciales naturales resultantes de la oferta y la demanda.
China quiere que sus productos alcancen todo el mundo, pero no que su mercado se apertura y en la misma China enfrente a marcar de occidente, o de Asia, que no formen parte del sistema imperial y central que tiene China como punto de partida de su capitalismo.
Si bien China estaba en contra los principios de la Organización Mundial del Comercio OMC, nadie dijo nada. Occidente aceptó la narración de que China estaba cambiando a un modelo capitalista y de paso a una naciente orientación democrática. Pero sobre todo, todas las grandes empresas buscaron posicionarse en China, colocarse dentro del mercado, y reforzaron las cadenas de valor de la república popular.
Es decir, el afán y la codicia de acceder al nuevo mercado, hizo que se soslayaran los principios vigentes del comercio mundial, y pese a que China los violaba, la complicidad hizo que se aceptara esta excepción.
Todos esperaban que China evolucionara a una potencia de modo occidental, y con cambios de vida en calidad, se produjeran cambios políticos e ideológicos que permitirán a la nueva clase media y a los magnates chinos, tener una posición de considerable poder frente al centralismo del Partido Comunista, pero el poder no cedió una raya menos.
Las transferencias de tecnología se sumaron. Por ejemplo las marcas de llantas chinas descubrieron las normas de calidad y de hechura de una llanta Michelin, o Dunlop, o Goodyear. Observaron y copiaron las mejoras hasta compraron Pirellicon tecnología de F-1.
Y finalmente la tecnología se compartió con las marcas locales que maquilaban las marcas occidentales en oriente.Esto obedeció a que China creara un espectro de calidades.

Es decir un desarmador chino, puede ser sumamente barato, pero quebradizo, e inservible al poco tiempo. Pero con la marca Trupper, o Hass, o Stanley, los mismos chinos ofertaban un desarmador resistente, aceptable para las garantías que exigen los consumidores occidentales de “toda la vida” y si bien era otro el precio, China entendió que podía ofertar productos en diferentes escalas de calidad, pero lo importante era que ya tenía el Know How ( Conocer el cómo hacerlo).
2. PRIMERO COPIA, NO INVENTES.
Las empresas se convirtieron en fusiones de capital chino con tecnología de occidente y China siguiendo el sistema de copia, no inventes que tanto éxito le dio a Japón en la reconstrucción, y la Corea del Sur, hizo lo mismo. Años de experiencia, años de investigación, de selección de materiales, de nuevas tecnologías, se transmitieron de forma agigantada a China que adicionalmente preparó cuadros de alta tecnología en universidades de occidente.
Tecnología espacial, tecnología militar, de soluciones a problemas del medio ambiente, reciclado, los nuevos enfoques de energía solar, el uso de energías limpias, se convirtieron en metas a lograr por China, pese a su dependencia del carbón, y del petróleo, que aún es causa principal de la emisión de contaminantes y gases de invernadero que calientan el planeta y eliminan las zonas de congelación del mundo, tales como glaciales. China no renuncia a ellos y es altamente contaminante, pero el mundo también no les dijo nada.
De manera conjunta, China explotó los beneficios de otro aliado, Rusia de Putin. Y accedió a lo mejor de la tecnología militar, espacial, y de telecomunicaciones. De golpe, el atraso tecnológico quedó superado por una transferencia, que suponía una seguridad de políticas y de inversiones a largo plazo.
Las empresas occidentales encontraron mano de obra barata, responsable, dócil, nada de derechos laborales, y un gobierno cómplice en proteger la inversión y el empleo y descubrieron que era más barato hacerlo en China o en otros lugares de Asia, en lugar de los países originales.
China adicionalmente con su apoyo aceptado gubernamental de dumping, estaba manejando un crecimiento económico exponencial, una red de exportación a escala planetaria que se reflejó por ejemplo en dos casos: La industria naval y los automóviles.
En el primer asunto, China se convirtió en un gigante de los astilleros para construir barcos de todo tipo, incluso militarescon 3 portaaviones en tiempo récord y un gran flota submarina, hoy una amenaza en el Pacífico,
Estados Unidos por ilógico que parezca, cerró astilleros por las convenciones sindicales, los intereses y derechos adquiridos. El gobierno no aceptó subsidiarlos a los constructores de barcos. Su capacidad de construcción, se redujo en forma escandalosa.
Hoy prácticamente los astilleros de Estados Unidos son un recuerdo. China en tanto toma el 45% del mundo en hacer barcos. Incluso invierte en puertos europeos, en empresas mercantes que operan de manera mundial. Un gran error norteamericano, que cedió su producción para bajar costos a Japón y Corea del Sur, que hoy les hacen la mayor parte de sus barcos, empatando el 45% chino, pero no son empleos para los estadounidenses. Hoy revisan donde estuvo el error.
En el caso de los automóviles, todas las grandes marcas mundiales observaron el nacimiento de copias de diseño,vergonzosas, de marcas como Jeep, Mercedes, Maseratti, Jaguar, incluso adquirieron fábricas y marcas inglesas como la MG. Tampoco dijeron nada.
Pero las empresas multinacionales de automotores, en lugar de demandar por daños, perjuicios a China y requerir jugosas indemnizaciones, por el burdo plagio de sus modelos, optaron por aceptarlo, a cambio de invertir en nuevas plantas para surtir ese mercado con productos originales, es decir un BMW igual al de Baviera, a la vez que existe una copia barata del mismo diseño, pero sin alcanzar las calidades alemanas hoy MG vende más que los europeos o los americanos en España. Que dolor.

Esto generó coinversiones de GM, de Ford, de todos los grandes que entraron a China y algunos como Renault a Rusia, más Toyota, Mazda, Mitsubishi, Nissan, que también creyeron y era real, el grande nuevo mercado de autos que demandaba China Comunista, al igual que sus nuevas redes de autopistas y modernas vialidades en las ciudades. China que era bicicletera en forma universal, optó por el desarrollo automotriz en gran escala pensaron en otro nivel, de primer mundo.
Las transferencias de tecnología fueron inevitables, si querías tener la calidad de un Mercedes, construido en Oriente, tenías que hacerlo como en Berlín.
China tomó nota. Y las empresas que comenzaron copiando, de pronto dieron el siguente paso a la última generación vehicular, Dodge Journey es chino, Ford Territory, y también Chevrolet, de ahí se vino la invasión que tenemos en México, comercializada por los mismos que venden marcas famosas, con el afán de ofertar más, vender más y tener más ingresos colocando a las marcas de costumbre en un desafío. Será hasta que la calidad del producto se demuestre, cuando vendrá la consolidación o el cambio de preferencia, con lo chino.
La aceptación de este procedimiento ilegal, por la ambición de invertir y estar en ese mercado, tendría su consecuencia.
La guerra comercial entre China y Estados Unidos comenzó, y China demandó por acciones de apoyo de los Estados Unidos en campos como la computación, la IA, y otros desarrollos, incluso en asuntos ecológicos, es decir que quejó de lo hecho siempre, el proteccionismo.
Esto ha hecho que la burbuja tronara.
Vino la invasión de Ucrania y el nuevo rostro de la Rusia imperialista, y muchas marcas tuvieron que dejar sus plantas en manos de los rusos como Renault.
En China, ante el endurecimiento comercial, las empresas tuvieron que buscar donde migrar, pero en mercado emergentes, caso de México, pero competido con países asiáticos que ofrecen menos corrupción, seguridad pública, menos burocratismo, y excelentes comunicaciones, así quepese al distancia, nos están ganando el nearshoring, que era un cuerno de la abundancia que México.
De haber aprovechado en su totalidad el nearshoring, pero era el sexenio populista de la 4T y sus inciertas políticas ante la inversión extranjera, el estatismo y el regreso de la rectoría económica del estado tardaron 3 años en darse cuenta del asunto.
Es decir, las mismas aplicaciones chinas que ha intentado implementar Biden, para apoyar sus industrias, tales como medidas proteccionistas, acabaron por desequilibrar lo poco que quedaba de la estructura de la OMC. Entre Estados Unidos y China hay un enfrentamiento que está en suspenso.
Actualmente Biden intenta una distensión sobre el asunto de Taiwan, pero Xing Ping, ha cosechado con su enorme y productiva población, una cepa de intelectos muy diestros en tecnologías avanzadas, mucha seguridad en sí mismo y un sistema que no impide las decisiones del líder supremo, por encima de todo, en la paz o en la guerra porque no hay partidos, democracia, ni asociaciones independientes.
Hoy Occidente se retira y contempla que el sistema mundial de comercio, ya no aplica de verdad, porque china lo destroncó. Ahora se tiene que buscar un nuevo sistema, con urgencia porque el esquema global fue dinamitado por las concesiones y tolerancias a las excepciones de China que ahora se da el lujo de ser competidor directo de occidente, y una dictadura con claras ambiciones de expansión.
Hoy Occidente sabe que debe proteger sus industrias, sus productos, sus tecnologías, y los empleos de sus propios países.
La lección de aceptar la inmoralidad para negociar con China, a cambio de ingresos, resultó un desastre, hoy se tienen que plantear nuevas soluciones, y marcos de referencia para comercios regionales, no globales y volver a tener una regulación mundial del comercio.
La búsqueda de capitales baratos, empresas baratas, sueldos bajos, costos reducidos por encima de todo, ya no funciona. Pretender ganar más, dejando atrás al país de origen, hoy se ve como inaceptable, pero alegremente todos querían producir en Oriente. Su propia población sufrió esa nueva orientación de preferencia y de inversión.
Quizas Adidas deba pensar otra vez en Alemania, en buscar otros materiales, y técnicas de tenis, que volver a meterse en el pantano que le representó china, que hoy fácilmente le puede confrontar con productos de una calidad similar, con marca del dragón y están parejos por ahora.
Aceptar negociaciones por encima de la moralidad, le enseñó al mundo una triste lección.
La codicia fue castigada con pérdidas para occidente que hoy debe cambiar su modo de comercio, porque toleró que fuera corrompido por prácticas chinas, que nadie creyó que persistirán, como lo siguen haciendo hasta hoy.
Tras lo chino, está como garante el estado, y el dinero del presupuesto público, así fue como Occidente se derrotó por perder la estatura moral en una cosa tan delicada, como el comercio que debe tener siempre una ética irreductible y un liderazgo mundial, al que no se debe renunciar, como lo hizo en lo naval, los Estados Unidos, que ahora mira como volver a comenzar, cuando dejó que su capacidad industrial se fuera al extranjero y en vientos de guerra.
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