
Por Manuel Gutiérrez.
México contrató a través de la Agencia Espacial Mexicana, que si existe cuyas siglas son (AEM) un sistema de satélites que en realidad son 24 y que pertenecen a Rusia. Salvador Landeros, es el director de la agencia que compite con la NASA y signó el convenio.
Por parte de Rusia signó Sergey Valentinovich Saveleiev, de la Corporación Roscosmos, y el contrato se hizo con varios propósitos que varían según el lado de los firmantes.
Los mexicanos creen que el convenio es de cooperación aeroespacial, de fines de exploración meteológica y que el sistema Glonass está incluido.
Rusia dice que no está contemplado en acceso mexicanos a ese sistema satelital, que en realidad es un GPS. (Global Positioning System). Es decir que los satélites te brindaran en tiempo real información cartográfica, adecuada para la navegación por diversos sistemas, y que puede ser utilizado para cosas no tan del espacio exterior, sino para vigilar el crimen organizado.
Es decir, en cierto momento la aplicación satelital de Rusia es de “espionaje” si los usuarios deciden interpretar o usar los fines de información que les aporten los satélites.
Infobae y El Universal, han estado pendientes del asunto que implica al continente. Desde luego México firmó la cláusula de “Responsabilidad internacional por daños causados por objetos especiales” es decir si en su carro aterriza un satélite que sea ruso, de Glonass, podrá pedir reparación del daño al gobierno mexicano.
México es tan singular en sus políticas aeroespaciales que ha firmado acuerdos con agencias del tipo, de Argentina, con la NASA de los Estados Unidos, la ASI de Italia y Hungría, incluso un convenio con Ucrania y también con Venezuela que se divierte derribando aviones mexicanos, sin que se den explicaciones, que ingresan a su territorio gracias entre otros sistemas al Glonass aplicado a la defensa, ya llevan unos 10 naves derribadas que ingresan fuera de la ruta oficial.
Rusia dio a conocer que si queremos tener Glonass, debemos permitir la creación de instalaciones terrestres lo que sumaría a las existentes en Venezuela, Cuba, Brasil, e incluso en la Antartica.
Es decir nos falta un acuerdo complementario para permitir el acceso ruso. El tema entonces es de teléfono descompuesto, México cree una cosa, Rusia otra, los vecinos otra implicados otra.
El Rey del Cash, López por su parte se apresuró a declarar que el Glonass, no es para espiar ni a México, ni a América del Norte, sino que pretende ser útil en fines pacíficos.
En realidad otro de los puntos oscuros es que nadie se ha tomado la molestia de aclarar el objetivo del contrato con Rusia, si es para investigar el espacio exterior, o tendrá aplicaciones de GPS.
Los vecinos del sur, caso Venezuela, Cuba si aplican usos militares al sistema. Todo mundo sabe que es un GPS actualmente, pero desconocen su origen y cómo lo hace. Resulta que los submarinos estadounidenses en la década de los sesentas, requerían un sistema de navegación muy preciso para dos cosas: La primera es saber con certeza en donde se encontraban, segundo para trazar la ruta del misil por lanzar y ubicar con precisión un blanco no fuera ser que apuntaran a Brasil en lugar de Rusia. En los años 60 al 80,saber del GPS hubiera sido materia de persecución, o de corte marcial o de abducción por los hombres de negro, o los extraterrestres.
Sin embargo, la aplicación fue modificada, por nuevos sistemas de navegación para las naves submarinas o navales, y sus necesidades de fijar trayectorias y blancos, entonces lo cedieron para el uso civil, por lo que se convirtió en una aplicación de teléfonos celulares y de paso de sistemas de automóviles para encontrar rutas y destinos pero se origina en un satélite o varios que escudriñan en tiempo real.
Así las cosas el Glonass que nadie explica exactamente porque lo adquirieron, y si la versión mexicana o la rusa con las valederas, causó turbulencias en relaciones exteriores, por la obvia razón de que México apertura un sistema potencialmente hostil, y que puede también recabar datos de los Estados Unidos en un tiempo de guerra y desconfianza los satélites los mueven en órbitas los dueños, es decir los rusos.
La idea de un estado soberano como México de asociarse y contratar satélites de quién quiera, no es el punto, es la valoración sobre las relaciones colaterales ya muy alteradas y frecuentemente intervenidas por enviados a corregir efectos de las determinaciones mexicanas como ha ocurrido en materia energética con los Estados Unidos, así como otros temas.
Si hasta Telcel tiene sistemas de navegación satelital, resulta extraña la decisión pero ni Marcelo Ebrad, intentó esclarecer el objeto del convenio. Se reiteraron los propósitos comunes de pacifismo, exploración del espacio y asuntos de meteorología pero nada de fondo.
Pero la verdad, se desconoce si con la finalidad de tener este sistema las fuerzas armadas mexicanas pretendan “vigilar al crimen organizado” lo que da finalmente la nota de que un sistema de espionaje, de estado, legal, y de materia exterior de la atmósfera, pero finalmente un gran hermano, un gran ojo que ve muchas cosas entre las cuales pueden estar las del verdadero interés.
La inefable 4T ha vuelto por tanto a hacer de las suyas. Incluso en otros aspectos se dijo que por la presión de los Estados Unidos, siempre no se aplicará el Glonass, por lo que México le dirá a Rusia que siempre no. Rusia por su parte supone que le compraron un servicio, que no tiene contemplado esta ventaja Glonass, ( o si lo contemplaron los mexicanos) pero pese a lo firmado, pueden desistirse los mexicanos con lo que no quedarán bien con Rusia.
Es decir la jugada de tres bandas, pegó a todo mundo, pero no metió la bola a la buchaca y todos nos ven como un gobierno vacilador, que no tiene seriedad en nada.
Claro México se desiste, termina pagando, total para que son las cuentas olvidadas en los Bancos. Así se ha hecho con China cuando Peña Nieto reculó el tren rápido a Querétaro, pero tuvo que indemnizar.
Y si Glonass causa problemas, un montón de empresas avanzadas aeroespaciales ya en México, que de integrarse en un proyecto conjunto darían un agencia con capacidad de construir aquí satélites, aviones modernos, y cohetes para lanzar al exterior tan solo en 6 estados de la república se construyen partes avanzadas de aviones, del tecnología espacial, y son casi 50 las empresas concesionarias e incluso de origen mexicano que saben de estas cosas, Querétaro es el que más tiene empresas de esa clase.
Tecnología y capacidad la hay, falta integración y voluntad política, retraída por un acuerdo de Estados Unidos que prohibió a México el desarrollo de industria de aviación en el pasado en tiempos de la primera guerra, consecuencia del devaneo de Venustiano Carranza con e Kaiser, lo que enojó a Washington, pero eso ya pasó ahora todo depende de factibilidad, costos y voluntad por hacer las cosas. Las 120 universidades mexicanas, públicas y privadas aportan los especialistas necesarios, con diversas ingenierías, aunque sean neoliberales.
Pero porque se quiso hacer un guiño de simpatía para Putin por un sistema que fue creado el 12 de octubre de 1982, en plena guerra de las galaxias, es parte del misterio. Rusia quiere dinero de donde venga, y México es tan solidario….
Misterios. Probablemente no o sí, se autoricen los emplazamientos terrestres para tener Glonass, pero falta el acuerdo complementario y una lana adicional para Rusia. Lo cierto es que no es mejor momento para haber establecido ese tipo de negociación como tampoco su necesidad, pero de México todo es posible y tal vez no sea inocua como dicen Marcelo y el Presidente.
Nota de HUMOR.
Un lector de Fondo Jalisco, Don Armando Pujol, seguidor de la serie que publicamos de la guerra entre Rusia y Ucrania,en este medio dirigido por Iván García Medina, me envió un chiste, por lo que al estilo de Catón lo pondré para cerrar con una nota de humor.
En plena Plaza Roja de Moscú, un soldado agitado busca dónde esconderse de sus perseguidores. Ve una monja robusta y grande y de gran falda. “Hermana, -le dijo- permítame esconderme en el interior de su amplia falda, es cuestión de vida o muerte”.
La caritativa monja aceptó y llegaron los Policías Militares a preguntar si había visto al soldado buscado. “No, -les contesto- pero vi un hombre correr para el otro lado de la plaza”. Los MP se retiraron y de su falda surgió el rescatado.
“Gracias hermana, me salvó la vida, me quieren enviar a Ucrania y no quiero ir. No quiero ser grosero pero que piernas tan robustas, saludables y hermosas tiene usted”.
“Hijo mío, es que no te fijaste que más arriba, hay un par de bolas grandes. Yo tampoco quiero ser enviado a Ucrania”. Fin.
Si creen que es exagerado, sepan que hasta por Alaska, los jóvenes rusos están buscando refugio para no ser enviados a la guerra.
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