Por Manuel Gutiérrez
Tendremos Mundial de Futbol, pero en realidad muchos analistas serios han determinado que el organismo rector del deporte de las patadas, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA), será la que de seguro obtenga ganancias, realice su gran negocio y, a cambio de migajas y algo de distracción de los asuntos de la arena pública, puede ocasionar perjuicios a largo plazo a las sedes en que se realizarán los encuentros.
Por principio, el Mundial es un detonante de la economía, en cuanto a la capacidad que las sedes tengan para pescar en el gran río de dinero destinado a las arcas del organismo… es decir, el dinero grande terminará en Suiza, en Inglaterra y Nueva York, bajo las llaves de la FIFA.
Esto no es ninguna noticia sorprendente, dado que es la manera de operar del organismo históricamente.
Por principio, se requiere el aval del gobierno federal para obtener la sede (una mecánica similar opera en Juegos Panamericanos o Juegos Olímpicos, pero estos no pretenden controlar los ingresos, sino asegurarse de la calidad de instalaciones, de accesos, seguridad y compensaciones que impliquen los esfuerzos y desplazamientos del COI).
Es nuestro tercer Mundial, ciertamente. La FIFA sabe operar y reparte entre los participantes parte de la bolsa; incluso a las sedes se les otorga un porcentaje para los clubes afiliados de categoría Primera División. FIFA es un organismo privado, de influencia mundial, validado por los gobiernos nacionales que aceptan las condiciones que se les imponen.
Primero, FIFA no pagará un solo peso de impuesto, algo que contradice la ferocidad del SAT con todo tipo de empresas; pregunten en Samsung o en el conglomerado Azteca, del Tío Richi, Ricardo Salinas Pliego. El Diario Oficial publica el presupuesto y la exención de impuestos a todo lo que signifique ingresos del organismo en el Mundial. Debería ser solidario, pero no lo es.
El gobierno mexicano aceptó que cualquier querella o problema derivado del Mundial y que repercuta en intereses mexicanos NO PUEDE SER LLEVADO ANTE LOS JUECES NACIONALES, es decir, su jurisdicción se cede a tribunales internacionales.
(¿Sabrá algo la FIFA de los jueces mexicanos electos en tómbolas, impuestos por el partido del poder y sus gobernantes, y que son jueces de acordeón, en muchos casos con inadecuada preparación?)
Entonces FIFA, como todo lo que se refiere a litigios de futbol, es un supra-tribunal internacional autónomo que resolverá las cuestiones bajo pena de desafiliación, que significará la excomunión del futbol, la falta de reconocimiento oficial a sus jugadores, instituciones y torneos. Así, la 4T, en aras de lograr un gran distractor, de mejorar su imagen externa —luego de los desastres de política exterior sobre todo en el continente y Europa (Panamá, Perú, Ecuador, España, entre otros)— y de paso buscar una reactivación del turismo, que se dejó de apoyar en la administración del Peje.
El prestigio, las alegrías del futbol, las concentraciones siguiendo al equipo nacional en las plazas públicas, identificando el deporte con el gobierno, es algo muy cotizado y anhelado de conseguir.
Incluso FIFA fue más lejos, más leonina: el gobierno mexicano acepta, según reporte de Pennylei Ramírez, la posibilidad de ser embargado y ejecutado comercialmente en propiedades extranjeras como sus consulados, en caso de una diferencia que no se cubra. La inmunidad de FIFA es total.
Héctor Huerta, desde el Mundial del 70 y luego del 86, hablaba de la mafia de la FIFA, de cómo los fifos eran durante el Mundial, previo y posterior, personalidades VIP intocables, casi divinidades. Una narración del vuelo a Europa, desde Brasil, con Joao Havelange, el líder de FIFA brasileño, en un jet privado evidenció los excesos de los personajes: ríos de coñac, de finos tabacos, prendas olvidadas (femeninas y una que otra, no) para el entretenimiento durante el cruce del Atlántico, del jet que incluso se vincula a Guillermo Cañedo como pasajero. El avión era de Televisa y fue notorio porque tuvo que hacer un aterrizaje apremiante casi sin combustible en Irlanda, al exigirle al aparato más alcance del normal.
Lo que permitió que se husmeara en el interior del aparato y se divulgara la huella del comportamiento de los seres de la FIFA fue notorio, porque los mafiosos pudieron terminar en el fondo del Atlántico; no era un jet apropiado para vuelos intercontinentales.
Gianni Infantino es un personaje que se coloca a la par de Trump, como monarca absoluto de su enorme negocio en el que los países involucrados buscan tener parte de algunos beneficios. En el caso mexicano, recuerdo que en el Mundial del 86 el presidente de la Femexfut de entonces se hizo célebre por anunciar que México era capaz de hacer el Mundial porque necesitaba un bote de pintura, y cayó redondo como balón el gobierno de Miguel de la Madrid, deseoso de abrir una ventana de éxito nacional, popularidad y todos los bienes terrenales que promete un Mundial, pero no los da necesariamente.
Nada garantiza que no le recuerden la progenitora al mandatario(a) en turno y lástima de gastos. Además, se debe observar tersura, acuerdos y una nación en paz durante el evento en días previos, lo cual no es fácil para la presidenta, en choque con los campesinos y el movimiento Z, de repudio a su gobierno.
Otra condición observada luego de nuestros mundiales anteriores fue impuesta.
Y la presidenta Sheinbaum quiere adornarse señalando que su negociación superó a las condiciones impuestas por FIFA a Peña Nieto, dado que originalmente se negoció con el Mundial del 2026, lo que resulta extraño que haya pretendido tener un Mundial fuera de su período, incluso dejándolo a la siguiente administración; pero resulta absurdo señalar que FIFA recibe los beneficios solo por un año, en tanto le adjudica a Peña Nieto un acuerdo que señala varios años de adeudo.
Esto viola el pacto de inmunidad que le otorgó López Obrador a Peña, por entregarle el poder anticipadamente a cambio de no molestarlo; por ello eligió como víctima a Felipe Calderón. Una jugada que anticipa la respuesta a las críticas que se han iniciado de cómo la 4T se entregó a la FIFA de rodillas.
QUITAR LO POBRE, LO FEO, LO TERCERMUNDISTA.
Alejar a la mendicidad, a los migrantes, a los homeless, a los ambulantes; todo fuera de las zonas de acceso e influencia directa del Mundial. Suena lesivo de la moralidad de gobiernos populistas o de extracción revolucionaria, como cuando era el PRI, continuado como Morena. Esa limpieza debe ser cubierta por los gobiernos locales; los gastos y problemas derivados son su cuento.
Para añadir cargos, FIFA exige transporte prioritario gratuito a los compradores de boletos del Mundial, que normalmente gozan de poseer vehículos premium. Incluso crea una condición de excepción novedosa (los clientes FIFA), personas que por sus compras merecerán especiales consideraciones, sobre todo a cargo de la sede. No han especificado en qué consiste.
Increíblemente, la 4T aceptó todo: las condiciones aumentadas de la FIFA. Los recursos públicos, las obras de modificación urbana en las ciudades sede, van a cargo presupuestal, a cambio de la venta del nombre de México como sede mundialista. A ese tren se subió por intereses particulares Trump, que no deja oportunidad de hacer negocios privados como hombre público.
En Jalisco, por fortuna, se canceló un macrobús o tren ligero que pretendía acercar los últimos tres kilómetros de avenida Aviación al estadio de las Chivas, sede de la FIFA en ese momento.
Otro de los aspectos poco comentados, con Gabriela Warkentin, es el hecho de que se aceptó una cláusula de que FIFA puede exigir modificaciones de última hora unilateralmente, añadir a las obligaciones de las ciudades sede, en que se pueden sumar otros cargos adicionales una vez firmados los contratos; eso es muy riesgoso.
Es decir, los gobiernos estatales quedaron amarrados a cumplir caprichos. Ninguno de los gobernantes aceptaría tales condiciones en la firma del contrato de su casa, pero en el caso del Mundial lo hicieron.
Ahora, estos señalamientos son incómodos incluso para las televisoras que participarán en el evento o que ya pagaron derechos de transmisión.
Son verdades amargas, pero no debe haber opacidad, porque de ella se pasa al abuso y a la corrupción, en la que la 4T mostró displicencia, pese a su discurso de velar celosamente por los intereses populares.
Será un Mundial extraño, de pantallas, porque los estadios serán de unos cuantos, como lo señaló precisamente Rubén Íñiguez, destacado periodista jalisciense. Las tribunas para los ricos y las pantallas para el pueblo.
Ahora, las pretendidas obras públicas en algunos casos son inobjetables, como la reparación tan molesta y conflictiva de las vías de acceso al aeropuerto, la carretera a Chapala, pero todo sea para bien y quedará posteriormente como beneficio.
La única manera de salir vivos del Mundial, sin endeudamientos que acabaron a Brasil luego de su Mundial, o como los Panamericanos que nos heredaron las Villas Panamericanas —que todavía no se sabe qué hacer con ellas, aunque ya hay gente ocupándolas—, en dispendios presupuestales por la gloria de Jalisco, en la era de Emilio González Márquez.
Si se habla de que vendrán siete millones de turistas para el Mundial, yo lo dudo, y sería muy benéfico cuantificar la real derrama de turismo, hotelería y restaurantes. Que así sea.
Las obras públicas de mejora de la ciudad, para la posteridad, no son criticables salvo en su transparencia y en la calidad de ejecución, porque son resultados favorables y dejan algo a la posteridad. Pero un evento así puede dejar una estela depresiva de deudas en gobiernos y presupuestos, y los supuestos bienes del Mundial no quedar a la vista, además de servir de paraguas de la corrupción.
Locales comerciales, rentas por inmuebles cercanos a eventos del Mundial, por lo pronto, tendrán un incremento del 60 % de precio en sus arrendamientos, lo mismo en México que en Guadalajara o Monterrey.
Es decir, habrá una secuela de inflación de precios, elevación del costo en muchas zonas de la ciudad por ese evento, y eso lo deben absorber los habitantes. Los turistas se irán, pero los precios no bajarán…
Dudo que hayan pensado en todos estos detalles cuando convalidaron el Mundial del 2026 en México, como siempre a la carrera, por motivos políticos, por vanidades personales.
El evento es una vitrina de los más caros futbolistas del mundo, pero verlos es costoso en cualquier latitud del planeta. Pero FIFA se ensañó y convirtió los boletos y la publicidad estática en los estadios en su negocio particular, por encima de los tenedores de palcos, que eran propietarios, y que se dice los dejarán ir a ver entrenamientos, en tanto su palco propio, a perpetuidad, pierde vigencia con el poder de la FIFA. Suena a estafa: te quitan tu propiedad por un ente multinacional.
Esto es lo que debe pensarse. El organismo más filibustero y feroz del planeta en negociación de derechos y aprovechamientos es la FIFA, un poder mundial comparable a la masonería, la alta finanza mundial, el poder oculto, las iglesias mayoritarias en el mundo; es decir, es una hegemonía mundial que desde el inicio marcó su raya: nada vale más que la ley de la misma FIFA, por fuera de las leyes nacionales.
A estas alturas, lo mejor es disfrutar de alguna manera la fiesta, cruzar los dedos para que no nos dejen sin calzones y, finalmente, que algo bueno suceda en la economía dentro de los beneficios prometidos.
Pero si me preguntan quién ganó en cada Mundial, les puedo responder con anticipación, inclusive en el 2026: ganó la FIFA, en todo el oro, en el arte de vender espejitos por oro, en conquistar en forma astuta e incruenta, en vender el evangelio del futbol, los milagros de la cancha, sujetando países por sus propios medios a sus caprichos. Y se quejan de la España de hace 500 años, y siguen igual que entonces. Ni el nacional-populismo pudo con la poderosa FIFA.
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