
Horacio Villaseñor Manzanedo
Moverte por la metrópoli, se ha vuelto peligroso y un “dolor de cabeza”. Es tan ridículo el asunto que, transitando en vehículo por avenidas, calzadas o el periférico, a 20 kilómetros por hora, tu Waze anuncia; “cámara de velocidad reportada más adelante”, ¿qué velocidad controla si apenas, uno, se puede mover? Cuando llueve, los encharcamientos o los pasos a desnivel inundados tampoco permiten avanzar, hay que rodear y si te toca una calle estrangulada, por esa “brillante idea” de colocar ciclovías por todos lados hay queparase en cada esquina detrás del camión público. El artículo115 constitucional señala que los municipios, entiéndase, los ayuntamientos tienen a su cargo la función del tránsito, de allí que en los años 20’s existió el Departamento de Tránsito Municipal, lo que fue evolucionando, técnicamente, por la presión del crecimiento urbanístico y en los 70’s con acuerdo de los alcaldes de entonces y el gobierno estatal, se creó la Secretaría de Vialidad y Transporte, a cargo del Gobierno del Estado de Jalisco. En ese momento, fue lo correcto porque se estaban construyendo avenidas, calzadas y vías periféricas, de gran envergadura, la ciudad crecía rápidamente, también iniciaba la modernización del transporte público con camiones convencionales y, entonces se vio conveniente centralizar a los agentes de tránsito para facilitar los procesos de obra. Los gobernantes encargados después, en los 90’s que, con la alternancia de partidos políticos, llegaron a una metrópoli ya construida, sin experiencia en ciencia administrativa, particularmente la pública, ni el conocimiento de la historia ni del desarrollo vivido hasta entonces en Guadalajara, imposibilitó que supieran qué cambios y ajustes organizacionales deberían hacer para lograr la eficiencia requerida en el siglo XXI. Un criterio elemental de la teoría de la organización es la división del trabajo y la coordinación en asuntos comunes, lo que supone que la solución a los problemas metropolitanos no es la centralización administrativa, no es el camino de la metropolización de las funciones municipales, al contrario, lo que se necesita hoy, más que nunca, es fortalecer a los ayuntamientos, pero para ello se requieren expertos, profesionales de la función pública, negociadores capaces de reorganizar y reestructurar su operación. La ciudad está toda construida ya y lo que se requiere es que el gobierno del estado únicamente se encargue del transporte público, con o sin líneas de tren ligero y, los ayuntamientos gobiernen suterritorio, tal y como lo ordena la constitución nacional. Así pues, los alcaldes metropolitanos deberían tomar, urgentemente, las siguientes decisiones; a) contratar directores públicos profesionales, decentes e independientes del sector inmobiliario, b) recuperar la función de tránsito, regresando al origen institucional y, c) crear las secretarías de policía y tránsito municipales, ampliando sus obligaciones para que exijan también a los servidores públicos encargados de las dependencias de obras y servicios públicos que cumplan y eviten ocasionar mayores daños, arreglen rápidamente toda deficiencia que represente riesgo o estorbe el paso en la vía pública y recuperen la eficacia perdida. La ausencia de alcaldes capaces ha hecho que los ayuntamientos se hayan venido a menos y los problemas, a más. El tránsito es atribución municipal, no estatal. ¡Inútiles!
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