
Por Manuel Gutiérrez.
¿Es una carrera? ¿Es una locura?. Correr a todo poder, sin importar la hora, el clima, la noche o el día, durante 24 horas, en lugar las carreteras de Le Mans y su circuito, una leyenda viva para los que aman el automovilismo. Lo resultados demostraron quién es quién en calidad mundial, y la vitrina del máximo desafio abrió sus puertas a nuevas leyendas americanas, incluyendo a los Nascar que pudieron completar el reto.

Lo enfocaremos desde Autoindustria, aunque el deporte es consustancial. Primero afirmemos una cosa: Los que van a Le Mans, independientemente de los resultados ya no tienen nada que demostrar, en las 4 categorías estar ahí es vivir el evento máximo del mundo, claro hay citas como las 500 de Indy o Monza, o Imola, Spa Francochamps, o Nurburing.
Envidiable es que Tomás López Rocha, el piloto tapatío campeón una vez de IMSA pudo participar de nuevo en una carrera que lo significa todo: Cien años. Cien Años del monumento máximo del trabajo agotador de los equipos, de exprimir la última gota de fuerza mental y física a los pilotos, poner los fierros al rojo, llevarlos a donde jamás se les exigirá un esfuerzo igual, adaptar nuevos materiales, fibras y cerámicas, motores grandes, de un esplendoroso sonido, de una potencia sin límites, todo eso es lo que hace el Club del Oeste, para fortuna del mundo.

Toyota Gazoo, no falló mecánicamente. Pudo poner su carro en la meta llevándose el centenario pero la falla humana los hundió, un error leve del piloto, una pérdida de control de segundos cuando faltaban dos horas, en un mundo de 24 horas y Ferrari se levantó de la lona, para terminar en primero. Fue justicia poética porque hacía un chorro de años, que Ferrari no ganaba, creo desde 1965 ya vaya que faltando 3 horas, se les apagó, lo recetearon y revivió para ganar.
Ferrari lo mereció, la suerte lo escogió. Todos lo intentaron dando lo mejor de sí, pero los Dioses meten su cuchara en la carrera y gana uno que está entre los punteros, pero nunca se sabe cuál y hay quien ha dominado 23 horas 50 minutos la carrera, para perderla en las últimas dos vueltas en algo que lleva también a la leyenda. Llorar eso, tiene mucho de grandeza.
Correr ahí es como absorver un halo de gloria, de riesgo, de sacrificio, de alto costo, de sentirte vivo y de ser parte de un pasado que no ha pasado. De un futuro que se asoma siempre, y los audaces siguen siendo míticos.
Por ello no puedo hablar de un tercio de pilotos en particular, si ocuparon resultados y lugares, pero correr ahí, en donde dicen que se tienen las mejores tardes del mundo, esta vez sin lluvia, es un compendio de gloria.

Si arrancaste, si corriste, La Sharte te ha hecho de los suyos. Eres grande, y si quisiera volver al momento mítico en que una vez antes de una Copa Marlboro, Tomás López con una camisa oficial de Ligier, comenzó a narrar lo que era correr en Europa en el Lobby del Carlton…mientras conocedores, pilotos, metiches como yo, lo escuchaban extasiados, y esa magía sigue ahí.
Memo Rojas ha hecho varios intentos, laudables, fantásticos, pero todavía tendrá que dar más por ese sueño que lo vale todo, y a la par, quizá no sea nada. Si puede, volverá y es comprensible es como los que escalan el K2 o el Everest, una finalidad de vivir que demanda todo por un momento fulgurante en que cae una simple bandera de cuadros a tu paso. Para los que aman la polémica, si son 100 años dado que la primera se corrió en 1923, pero realmente fue la carrera 91 por los 9 años de suspensión de la guerra. TotalLe Mans dijo que era su Centenario, y punto.
El Hypercar, LMP1, Ferrari 499 que entró a la historia, lo condujeron Antonio Giovinazzi, Alesssandro Pier Guindi y James Calado, no sin apuros, y lo han intentado en varias ocasiones. Los japoneses dejaron por errores humanos la victoria, pero terminaron con su Toyota en segundo, con los ases Sebastien Buelmi, Brendon Hartley y Ryo Hirakawa, a este último le tocó la de malas.
José María Lopez, Mike Conway y Kamui Kobayashi, verdaderos expertos quedaron fuera tempranamente por un choque nocturno en Mulsanne, el argentino quería repetir la hazaña del 2021. Para seguir la moda, se habló mucho en español en los pódiums de las categorías.
Intereuropeol, de Polonia, ganó en LMP2, con el español Alberto Costa, el suizo Favio Scherer, y el polaco JakubSmiechowski, en tanto Corvette, se puso en lo todo lo alto, con LMGTE AM, con un bólido amarillo que entrá a las leyendas, con Nico Varrone, Nicky Catsburg, de Holanda yBen Keating, de Estados Unidos. Corvette se retirá como equipo oficial, pero ahora apoyará a varias escuderías privadas que sostendrán la marca en Le Mans.
Pero olvido algo importante en los Hyercar, el tercer lugar absoluto fue de CADILLAC con Bamber, Lynn y Westbrook, con 341 de las 342 vueltas, otro gran triunfo deportivo e industrial.
Las damas no se ausentaron de Le Mans y en el equipo IronDames, con las chicas Frey Flohr. Y Castellaci, Holanda, Alemania e Italia en quinto lugar de la LMGTEAM.
El equipo Ferrari según el destino tenía que ganar, tuvo una parada lentísima en boxes, misma falla que tuvo el auto hermano de Miguel Molina, que también recetearon pero que abandonó por una fuga.
Preparan la 4 fecha del campeonato mundial de resistencia, como si fuera un campeonato aparte, entrenan, los equipos llevan lo mejor, y resulta que la suerte es la que decide quién ga,. Por eso Lemans es Le Mans, no hay nada igual, aunque el infierno verde de Nurburing de los Lamadrid, tiene lo suyo sobre todo en resistencia, ellos ahí viven.
La leyenda sigue. Y Nascar en la categoría especial demostró que están bien hechos, que son altamente competitivos, y el escenario fue Le Mans, Cada fabricante que estuvo ahí como Aston, Porsche, Alpine, quedaron contentos más los ganadores. Y no puedo dejar de comentar este evento, lo he seguido, leído, soñado, y visto de lejos, y como los amores imposibles, en ello residente tal vez su increíble encanto y hay crónicas que merecen ser guardadas en bronces porque sacan lo mejor de los conocedores. Muy buenas las coberturas internacionales.

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