Nada hacen los gobiernos locales rumbo al futuro, salvo contratar y patear nuevas y viejas deudas. Lo vemos en los pagos de las pensiones a jubilados y enfermos que, mientras no les estallen a ellos, nada importan. Eso ha hecho el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro, pero ahora surge algo más: pronto les estallará la violencia porque son corresponsables en la materia, dice en El Universal Juan Becerra Acosta.
En su artículo de hoy sábado el especialista en seguridad dice:“México requiere urgentemente una estrategia nacional, con 32 vertientes estatales, es decir, con 32 grupos antiextorsión perfectamente capacitados que cuenten con tecnología de punta. Este es un delito, la extorsión, que sí se puede combatir porque es posible, con inteligencia, detener a quienes cobran piso presencialmente y también a quienes lo hacen de manera virtual. Es factible rastrear a quienes roban en cash en los negocios y a quienes lo hacen a través de transferencias que les exigen a sus víctimas.
“Si el Presidente, las gobernadoras, los gobernadores y la Jefa de Gobierno no actúan, pronto tendremos un monstruo peor del que ya padecemos, con la sangría que este impuesto criminal que se masifica a pasos agigantados implica para negocios y familias.
No contener y reducir a los extorsionadores implicaría una falla adicional del Estado mexicano.
Perdón por distraerlos de sus grillas, señoras y señores políticos”.
El sarcasmo de Becerra Acosta al disculparse por “distraerlos de sus grillas” evidencia en qué están entretenidos o metidos los gobernadores pero en realidad se trata de la gobernabilidad en cada una de sus regiones.
Parafraseando a Bill Clinton, ex presidente cuando estaba en campaña: “es la gobernabilidad estúpidos”. Por eso creo que en todo el país está mejor evaluado el presidente de la República que los gobernadores. Tal cual sucede en Jalisco.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







