
Horacio Villaseñor Manzanedo
Me dio un gusto enorme, saber que aún, por allí, hay algunos políticos profesionales que saben que, si no se hacen cosas distintas, innovadoras, diseñadas por expertos, la calidad de vida en Guadalajara seguirá deteriorándose. Es el caso de Salvador Caro que en reciente entrevista en Canal 44 de la Universidad de Guadalajara dijo: […] Guadalajara ya no se puede gobernar, como se está gobernando. La administración debe descentralizarse y crear delegaciones con poder ciudadano…, y sí, eso es lo que hemos asegurado desde hace más de diez años. La ciudad y en general el Área Metropolitana de Guadalajara, además de insegura, está hecha un asco, los servicios de tránsito, agua, drenaje y en general todos, no cumplen la expectativa de la segunda ciudad más importante del país. Se perdió la escala adecuada de control y en lugar de recuperarla, erróneamente se cree que la visión metropolitana es lo ideal. Bueno, ¿cuál visión metropolitana?, si la visión es juntar todo, hacer de varios problemas menores, uno mayor, será terrible, se creará un gran problema de dimensiones incontrolables, pero si la visión metropolitana es otra, la de ir solucionando problemas de pequeñas geometrías, logrando que la suma de esas pequeñas geometrías funcionales dé por resultado el funcionamiento y la solución de los problemas relevantes de la gran ciudad, entonces sí, el camino es el correcto, lo metropolitano es lo común y lo común es lo mínimo. Lo más son problemas que competen al municipio únicamente, de allí que dividirlo en delegaciones municipales con poder ciudadano es la ruta ideal para disminuir los tramos de control administrativo y poder eliminar muy rápido baches, tapar hoyos, encender lámparas, recoger basura, recoger la propaganda prohibida, limpiar camellones y postes, balizar calles, colocar la nomenclatura oficial, reparar bolardos dañados, quitar cables peligrosos, podar árboles a punto de caer, realizar fumigaciones y sanitización del espacio público, barrer avenidas, calzadas y pasos a desnivel, etc., claro, también esos sistemas de servicio municipal tienen, eventualmente, alguna etapa en la que para ahorrar se podrían coordinar o asociar con otros municipios, pero limitado solo a compras consolidadas, limites municipales o la implementación de tecnologías para el tratamiento o eliminación de basuras de muy alto costo económico, nada más. Los ayuntamientos deben fortalecerse, teniendo claro que las zonas de un mismo municipio son diferentes, algunas preponderantemente habitacionales, otras, turísticas, comerciales, industriales, de servicios, mixtas, institucionales, etc., también los ingresos por impuestos varían de una zona y otra, y también los municipios tienen problemas y vocaciones distintas, entonces, ¿por qué las soluciones tendrían que ser las mismas en todo el municipio y en toda el área metropolitana? Como están las cosas actualmente, la “autoridad” está perdida, no se da cuenta, antes que el ciudadano, de las deficiencias o los pésimos “servicios”, que por cierto si no son uniformes ni continuos, no sirven y no deben ser considerados servicios. La escala o dimensión del tramo de control administrativo es tal que, el ayuntamiento, se ve en la ridiculez de pedirle a la sociedad colabore haciendo reportes e informando detalladamente el domicilio exacto donde está la deficiencia. El ayuntamiento, ¡no sabe qué está sucediendo en el espacio público! que, por ley, está encargado a la autoridad, no a la gente, ¿no supervisa? él debería ser quien se apropie del territorio y se dé cuenta, antes que nadie, de lo que allí sucede. El gran reto es tener claro, qué parte de los servicios públicos deben descentralizarse, qué centralizarse, qué desconcentrarse, qué concentrarse o, si fuera el caso, qué concesionarse y por cuánto tiempo, siempre cuidando el equilibrio entre el ingreso y el egreso del erario. Hay que entender al municipio como un Cubo de Rubik, un cubo perfecto integrado por cubos más pequeños, igualmente perfectos, pero de colores diferentes, todos uniformes, continuos y con algo en común. Cierto, Guadalajara requiere una administración con delegaciones de enfoque fractal ¡Enhorabuena!
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