Horacio Villaseñor Manzanedo*
El Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara, no ha solucionado ni solucionará nada de lo que debería resolver, la razón, porque sus actores políticos y técnicos institucionales que no saben derecho público ni administrativo, no le entienden. Todo se origina con la creación del Área metropolitana de Guadalajara, única área metropolitana, decretada como tal, en todo el país, por cierto, mal integrada con municipios que no tienen problemas comunes y que no están conurbados, no tienen un solo centro de población, lo que es el requisito básico de una zona metropolitana, así que, sin problemas comunes, que no significa, los mismos problemas, es un área institucional creada sin sentido alguno. ¿Por qué todas las otras conurbaciones en México se denominan zonas metropolitanas y no áreas? Porque declarar área a un territorio ya llamado zona, además de innecesario fue un capricho local. ¿Era necesario crear el área, para lograr la coordinación y asociación metropolitana? Claro que no, la constitución nacional ya preveía la posibilidad de que los municipios, metropolitanos o no, pudieran asociarse o coordinarse, en caso necesario, para lograr la eficacia en la prestación de los servicios de competencia municipal. O sea, el tema metropolitano institucional o gubernamental se refiere a los servicios públicos de atribución municipal, los que se observan claramente en el artículo 115 constitucional. El Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua y Alcantarillado (SIAPA), se creó treinta y un años antes de la declaración del área metropolitana, para atender los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, los cuatro municipios de la zona metropolitana, o sea, un sistema intermunicipal para la asociación y coordinación metropolitana, entonces exitoso, sin necesidad de que existiera previamente una declaratoria de área, ni una ley de coordinación y mucho menos un instituto de planeación metropolitana, bastó el conocimiento, la inteligencia y un pensamiento institucional para hacer realidad la coordinación metropolitana, porque la constitución política lo previó. Entonces, lo metropolitano gubernamental no es más que lo intermunicipal, lo metropolitano conceptual es otra cosa, es un fenómeno y una problemática que rebasa el orden público municipal y es aquí donde inician los malentendidos. Los gobiernos municipales no son responsables de todos los problemas metropolitanos sino solo de solucionar los problemas metropolitanos de competencia municipal, o sea, de atribución de los ayuntamientos, los otros órdenes de gobierno, el federal y el estatal, tienen sus propias responsabilidades metropolitanas y en la medida que cada uno cumpla con su obligación la solución, a los problemas comunes, allí estará. Un instituto metropolitano de planeación, que surge de una ley que atiende el artículo 115 constitucional, solo estará facultado para atender lo intermunicipal, los problemas comunes entre municipios conurbados, en sentido estricto, el Gobierno del Estado no debería tener mayor participación ahí por tratarse de asuntos municipales. Por ejemplo, el transporte público no es de competencia municipal, por lo tanto, no es un problema común de los gobiernos municipales, sí de los municipios metropolitanos, pero no de los gobiernos municipales, y esto es lo que, por falta de conocimientos en temas de gobierno, no logran descifrar, no es un asunto que debe tratar el IMEPLAN, el tránsito, eventualmente, sí. Otra tontería es creer que pertenecer a un área metropolitana te da acceso seguro al Fondo Metropolitano federal, dicho fondo fue creado como un subsidio, un apoyo, un extra eventual, pero las obligaciones de los ayuntamientos no deben ponerse en manos de otros, precisamente porque son obligaciones de los ayuntamientos, de nadie más. Así mismo, la idea de que México necesita crear gobiernos metropolitanos, hacer que un problema pulverizado se integre en un gran problema, es tonta, lo único que se necesita es que cada ayuntamiento pueda con su encargo, tengan independencia pecuniaria y se coordine con otro cuando esa coordinación le signifique ahorros. Si coordinarse cuesta un peso más, no deben hacerlo, porque el objeto de la asociación o coordinación es optimizar y gastar menos. El IMEPLAN debería ser un espacio de planeación y desarrollo intermunicipal con pensamiento institucional, no de planeación metropolitana urbanística ni ecológica. La culpa de todas estas equivocaciones es la ignorancia de legisladores y regidores que aprobaron una ocurrencia y que aceptaron integrarse, por desconocimiento, a un área metropolitana mal diseñada, mal integrada, mal construida, que, a más de once años de creada, no solo no ha solucionado ningún servicio esencial municipal, sino que está siendo costosa, inútil y eventualmente, dañina. Ni hablar.
Los contenidos, expresiones u opiniones vertidos en este espacio son responsabilidad única de los autores, por lo que A Fondo Jalisco no se hace responsable de los mismos.







