Por Carlos Ramírez
La crisis en el Instituto mexicano del Seguro Social nocomenzó con la última revisión salarial se autorizó un aumento menor a la inflación y contrario al discurso oficialde recuperación del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores, ni tampoco encuentra explicación en el desapego de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de un problema en esa institución que se venía a la vista de todos.
La crisis como tal se inició en diciembre de 1970 cuando el presidente Luis Echevrrría inició el largo y autoritario camino de designación del director del Institutopor razones político-partidistas: el exgobernador interino de Michoacán Carlos Gálvez Betancurt arribó a la dirección del IMSS sin experiencia en seguridad social. Y desde entonces, apenas un par de directores de los dieciséis pudieranacreditar cierta capacidad técnica para manejar una de las principales instituciones de la política social del Estado.
La crisis se ha agudizado por la apatía y/o sumisión del sector empresarial al permitir la politización en la direccióndel organismo y sobre todo en la decisión autoritariavigente ara usar al IMSS como parte de la política social del Estado, cuando su creación obedeció a un motivo único: aportaciones de los empresarios, los sindicatos y elgobierno para un aparato de salud y pensiones de lostrabajadores formales.
La crisis fue creciendo cuando de manera abusiva los gobiernos del PRI, del PRIAN y de Morena vieron en el IMSS un aparato ya funcionando para una poblacióndeterminada –el 45% de los trabajadores en el sector formal de la economía—y lo manipularon para extender sus beneficios al total de los mexicanos, aunque con la certeza de que buena parte ha preferido usar medicina privada. Y los gobiernos de las tres formaciones ideológicas conocidas tomaron una decisión presidencialista que atropelló los derechos de los empresarios y sindicatos que aportabancuotas al organismo para un beneficio muy acotado.
La crisis ha estado ahí desde los directores por razonespolíticas casi todas negativas, porque llegaron a esa posición destripados de otras funciones: Jesús Reyes Herolesn cuando Echeverría lo desdeñó en el destape de 1975, Arsenio Farell como abogado político, Ricardo García Sainz cuando López Portllo lo cesó por incompetente en la Secretaría de Programación y Presupuesto, Emilio Gamboa Patrón como premio a su papel de secretario particular del presidente De la Madrid, Genaro Borrego Estrada cuando fue chispado del PRI por Zedillo, José Antonio González Anya desde la tecnocrática Subsecretaría de Ingresos de Hacienda, Mikel Arreola como premio de Peña y luego lo mandaron al futbol y Zoé Robledo cuando López Obrador no le pudo cumplir con la gubernatura de Chiapas.
Entre ellos hubo algunos menos politizados: Mario Luis Fuentes sabia algo de política social, pero era pieza menor y sin personalidad; Santago Levy se metió a fondo pero Fox no le dio capacidad de decisión; Tuffic Miguel Ortega emergió de la Comisión Nacional Bancaria y GermánMartínez Cázares fue una pieza extraña: López Obradorquiso repetir el modelo de Zedillo al darle al PAN una posición clave –como Lozano Gracia en la PGR—y envió al expresidente panista para que se distrajera con la política de gobierno, pero les salió respondón y realizó el diagnostico más descarnado del Instituto, y por eso le pidieron calma y que descansara y él prefirió renunciar estrepitosamente paraprobar que el lopezobradorismo no llegaba a resolverproblemas sino a flotar.
Pero la peor crisis se localiza en las conductas timoratas –para decirlo suave– del sector empresarial que permitió un modelo extraño de expropiación de un organismo tripartito que opera con recursos patronales y sindicales y calló como momia cuando los presidentes –de Echeverría a Sheinbaum– manejar el IMSS a su antojo presidencialista.
La única salida de la crisis del IMSS estaría en la capacidad de decisión el sector empresarial para exigirlecuentas al gobierno, plantear el regreso del Instituto a su gestión originaria al servicio de trabajadores formales que lo financian y comenzar con el inevitable cese del actualdirector Zoé Robledo, pero la presidenta Sheinbaum ya les comió el mandado y asumió el manejo absolutista del Instituto, obviamente con la inamovilidad del director ZoéRobledo, el responsable operativo de la crisis por la revisión salarial muy neoliberal, fondomonetarista y castigadora de los trabajadores del organismo.
Sin un manotazo empresarial en la mesa de decisiones del IMSS, la designación de otro político como director del IMSS y sólo podría posponer el colapso.
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Política para dummies: la política se resuelve fuera de la política.
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