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Ante el escenario adverso que se avizora para Movimiento Ciudadano en Jalisco, y particularmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, en Zapopan aún está a tiempo de corregir el rumbo enviando a contender al empresario Manuel Herrera Vega, quien tiene ya amplios consensos entre los cúpulos de la IP, en diversos actores y hasta en MC.

Hoy martes 12 de enero de 2021, Milenio en su columna La Tremenda Corte publicó: “Esta semana podría haber humo blanco entre la lista de aspirantes a Zapopan por Movimiento Ciudadano Jalisco. Varios de ellos, como Mauro Garza y Mirza Flores, que buscaban la candidatura optaron mejor por una diputación, aunque sigan apuntados en la lid por la alcaldía. Quienes van más aventajados son Manuel Herrera y Juan José Frangie, pero ante la llegada de Pedro Kumamoto el escenario cambia. Y es que según los analistas, los naranjas necesitarán un candidato con capacidad de unidad entre diferentes sectores políticos sin que haya una alianza de partidos, y en ese sentido ven aventajado a Manuel Herrera, ¿Cederá Pablo Lemus en su intento por colocar a Frangie?”.

Bueno, el horno no está para bollos y en Zapopan podrían defender el caso con Manuel Herrera, que no tiene negativos y goza de la empatía de diversos sectores, pero si deciden lo que quiere y pelea de última hora Pablo Lemus, sería el error más costoso de Enrique Alfaro en su carrera: Morena se alzaría sin duda con el triunfo anhelado y sería el fin anticipado del alfarismo. 

Veremos muy pronto. Si no nos pilla el Covid-19.

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo
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Gobierno

Alfaro dice: ¿Yo? Reculo, y recula; que no habrá clases

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El 3 de diciembre, A fondo publicó en su sección Descontones, que regresa el próximo lunes, que no habría retorno a clases. Todos lo sabíamos, pero el gobernador Enrique Alfaro y sus malditas competencias con la federación se quiso hacer el muy uy uy y lo anunció. Hoy, como es ya costumbre, el gobernador anunció que no, que siempre, no, que dijo su dedote que siempre no, que mejor no hay retorno a clases para el 25 de enero.

Hoy viernes 15 de enero el gobernador acaba de anunciar que reculó de nuevo, -así es él- y esto publica Mural: “El Gobernador Enrique Alfaro dictó nuevas medidas para hacer frente a la pandemia de Covid-19, las cuales se aplicarán en los 125 municipios de Jalisco.

“Informó que debido al incremento de contagios y decesos por Covid-19 registrados en las últimas semanas, se tomó la decisión de que no haya regreso a clases presenciales.

“Lo digo con un enorme pesar porque, como muchos padres de familia, yo también soy consciente de la urgencia que tenemos de que los niños, los jóvenes, regresen a clases presenciales”, dijo Alfaro a través de un mensaje virtual desde sus cuentas de redes sociales.

“En este momento hemos determinado que no hay condiciones (sic) para el regreso a las clases presenciales hasta nuevo aviso”.

Yo ya no voy a decir nada más. El mandatario, resulta que ¡se manda solo! Pero sí dejo esto que publicamos en Descontones el 3 de diciembre: “PERO ¿QUÉ NECESIDAD?: HAY VUELTA A CLASES, ¡OPCIONAL!

“En Casa Jalisco ya dieron la orden de que los niños regresan a aulas el 25 de enero cuando habrá registro del rebrote de Covid-19. La SEP ya dijo que no reanuda clases, la UNAM ya prolongó hasta el 31 de marzo la suspensión, pero para “salvar colegios” el gobernador Enrique Alfaro dijo que en Jalisco sí habrá regreso.

“Dos cosas busca Enrique Alfaro: aplausos nacionales en su loca competencia con la 4T y que la economía de los colegios funcione. Pues no, estas últimas son urgencias pero nada es más importante que la salud y la vida de nuestros niños…

“…Bueno, no creemos que haya tal reapertura, y si la hay, que les vaya bien. Como dijo el filósofo de Juárez-Michoacán: ¿Pero qué necesidad? ¿Para qué tanto problema?”

Todos lo sabíamos, todos, menos él y su bola de inútiles.

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Gobierno

A decir verdad- Las obras faraónicas serán más caras de lo previsto

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Por Rubén Iñiguez.

Faraónico, es una metáfora para designar la construcción de grandes obras públicas. En el caso del antiguo Egipto, para describir las grandes pirámides, los templos, los centros funerarios como el Valle de los Reyes, y de alguna manera en nuestros días se considera faraónico lo que se constituye en escala de edificación un gran proyecto.

Este sexenio se involucró en cuatro obras faraónicas. La primera fue para destruir lo construido en el NAIM de Texcoco, que significó un enorme desembolso de miles de millones de pesos, recursos para terminar de pagarlo, y luego para abandonarlo.

El final significó que se reemplazará con otra gran obra, más distante, en un lugar más inadecuado, el aeropuerto Felipe Angeles, como se conoce oficialmente, o Santa Lucía, una instalación que pretende reemplazar con el Aeropuerto Benito Juárez de la CDMX, y sumar el de Toluca.

La intención es que estas obras resuelvan por unos 25 años el congestionamiento aéreo, la falta de espacios (slots) para las aerolíneas, que pese a su contracción descomunal por el Covid, necesitarán más pistas operacionales, así como instalaciones. No se si se consideró que se requiere un aeropuerto para unos 70 millones de usuarios por año o más, según estimaciones de la CDMX a mediano plazo, por la expansión, pues actualmente tiene 50 millones de usuarios, 304 mil 011 pasajeros anuales según Wikipedia. Por tanto se buscó resolver este serio problema con una solución compleja de una triada de aeropuertos.

La intención de Santa Lucia, fue de hacer en el criterio de la 4T algo sencillo y espartano, tanto que será militar y civil al mismo tiempo, será más obstáculo para la comercialización y actividad civil;  Esto ya estaba pronosticado con el NAIM, con las bases de un centro comercial, un centro de ofertas de servicios, de renta de vehículos y transporte, e incluso oferta de hotelería próxima, lo que actualmente se considera fundamental para los aeropuertos modernos, y que de esta manera serán rentables y los costos se recuperarían a mediano plazo como lo han hecho en Europa y Asia y la nueva generación de aeropuertos.

La idea, por tanto fue ampliar la terminal 2 de la CDMX, simplemente, no trazar nueva pista porque no tiene espacio, eso deja limitado el tráfico. Esos terrenos que serían eventualmente un gran parque y área verde cercano al Peñon no pudieron ya ser aprovechados.

En Santa Lucia, el proyecto chocó con una naturaleza inesperada: La doble función civil y militar que le ha sido asignada, la cual, a decir verdad, será más obstáculo para la operación comercial y civil, y prácticamente acerca al vecino estado de Hidalgo a usar el aeropuerto.

Un error de parte de la 4T, fue apostarle al aeropuerto de Toluca, que tampoco ha logrado levantar sus números de usuarios, que van a la baja, así como de aerolíneas que lo tomen como base de operaciones ya que la mayoría declinan a usarlo.

No será fácil cuestionar a la milicia, ni tener transparencia en sus cifras y acceso a la información, porque basta el concepto de secreto militar para terminar cualquier indagación- dicha medida, convertirá en un obra faraónica Santa Lucia, desde el punto de vista que solamente beneficiará al sector militar y relativamente a los usuarios.

Esta obra tendrá finalmente sobreprecio, y aún cuando se pretende que dentro de dos años esté terminada, la palabra sobreprecio, no fue considerada por la ignorancia o mala fé de las nuevas autoridades del país, la 4T.

La inflación afecta todo tipo de obra, y esto lo sabe cualquiera que construya, desde una ampliación habitacional, a una casa. Todo se proyecta, pero el mismo paso del tiempo va incidiendo en incrementos. Los errores de ingeniería, el desperdicio, las omisiones, y las rectificaciones, son parte de todo proyecto.

Los costos del personal, la renta de equipos especializados, el mismo subsuelo, y situaciones emergentes propias de las condiciones del terreno, suelen ser inevitables en las grandes obras. Así hay carreteras terminadas, no terminadas, porque el subsuelo tiene hundimientos, humedades, movimientos de tierra, o su composición floja, propicia derrumbes constantes como sucede con la autopista interminable de Jala a Puerto Vallarta, siempre sujeta a obras inesperadas y que incomoda a los usuarios, que pagan por usarla y que nunca la han podido terminar.

El caso de Santa Lucia, con zonas arqueológicas en su entorno, con un cerro que se atraviesa a pista de salida y aterrizaje, además de los militares supliendo a la Secretaría de Obras Públicas, enfrentando retos de construcción de otra magnitud en sus operaciones, todo eso provoca sobreprecio, ya que no son especialistas y tienen que concesionar a constructores particulares.

La misma historia se repite en la Refinería de Dos Bocas, que lleva ya siete “encharcamientos” y que finalmente prefirieron inundar a los pobres de Tabasco, en vez de que el agua sumergiera la obra faraónica del petróleo.

Pemex, ha entrado a un reducción obligada cerrando cuatro de sus siete divisiones, a las que ha cambiado de nombres, una de ellas, Fertilizantes Mexicanos.

Las deudas por 2.5 billones de pesos, así como sus pérdidas del año pasado, todo ello gravita en una obra en que apenas se están terminando las vialidades de acceso, y las plataformas para construir.

Las empresas constructoras internacionales se rehusaron a participar en el proyecto “Dos Bocas”, por razones presupuestales desde su origen. Estimaron que no podrá costar menos de 12 mil millones de dólares, en tanto que el gobierno fijó como tope 8 mil millones de dólares, tomando como base una refinería de la India, que tardó 12 años en terminarse.

El sobreprecio será inevitable. Es cuestión de tiempo para que todo salga a la luz, no podrá estar en el margen que presupuestó el gobierno federal, tampoco estará en el tiempo que ellos pronosticaron. Fue un error presidencial comprometerse en plazos y costos, como si todo dependiera de su decisión, ni que fuera un semi Dios, para que todas las cosas dependieran sólo de él.

Cuatro mil millones de dólares, son el faltante lógico de planeación de la obra. Si sumamos los incrementos, no tendrá “Dos Bocas” el final feliz esperado. Adicional a que el producto interno bruto (PIB) de México está bajo cero punto cuatro. Por lo tanto, no hay recursos adicionales para soportar esa obra faraónica que aún no nace y ya varios especialistas indican que causará daño financiero a Pemex.

Las obra del Tren Ligero ampliado de Guadalajara, encontró problemas en el subsuelo, agua, terrenos delicados, afectaciones colaterales. Los mismos constructores, fueron llamados al Tren Maya. La obra tuvo un sobreprecio de 300 por ciento sobre el presupuesto original. Estamos hablando solo de 21 kilómetros con 18 estaciones, 5 subterráneas y 13 elevadas. Además, el número de usuarios de la Linea 3, ha resultado más bajo de lo esperado, pues sigue habiendo mucha opción de camiones del transporte público, que prefiere utilizar la gente, antes que subirse a un tren que se ha descompuesto al menos en dos ocasiones.

Este tren de largo recorrido, supone un gasto enorme que ya se ha elevado. Sencillamente el costo del paso del mismo, aún con pagos inferiores a los afectados en zonas habitaciones o agrícolas, sufre de modificaciones por el sólo hecho de la plusvalía de la obra. La mano de obra, los accidentes del terreno, el anuncio de adversarios como el Consejo Nacional Indigena y el EZLN,  son para sudar frío.

Los proveedores que serán una constelación en adjudicaciones directas como acostumbra esta administración, que supone con ello, darle facilidades a la corrupción, son otra variable para el sobreprecio, la simple inflación, cambios de precios de acero y de importaciones, son una pesadilla faraónica.

La obra se anunció con un costo de 2,580 millones de pesos, realmente una ganga, pero la conclusión de este esfuerzo será superior a los 30 mil millones de pesos.

La opacidad, la falta de sensibilidad comercial y económica – resaltará en las fuerzas armadas, pues no están preparadas ni para la construcción, ni para el mercadeo, ni para la administración comercial de inmuebles – de les dificultará hacer negocios y comercializar la obra. Tendremos entonces un conjunto de hermosos elefantes blancos, inútiles, costosos, y a los que, sin el Instituto de Transparencia, se podrá ocultar, con toda facilidad, los costos reales de todas esas obras, así como se ocultó el periférico elevado de la CDMX cuando gobernaba Andrés Manuel López Obrador.

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Gabriel Torres Espinoza

¿Qué busca el segundo impeachment a Trump?

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Gabriel Torres Espinoza*

El día de ayer, la Cámara de Representantes de EE. UU. -erigida en Jurado de Acusación- aprobó por 232 votos, frente a 197 tantos, el inicio de impeachment al presidente Donald Trump.

El mandatario estadounidense pasó a convertirse en el único presidente, en la historia, que ha sido dos veces sometido a este proceso de enjuiciamiento. Conviene señalar que, antes de él, sólo los expresidentes Andrew Johnson (1868) y Bill Clinton (1998) se les había instaurado este mecanismo de responsabilidad [Nixon renunció antes de ser sometido a él]. De forma que, durante tan sólo en un periodo de mandato, Trump igualó la marca prevaleciente en 232 años.

Pero ¿qué sentido tiene instaurarle impeachment a Trump a tan sólo una semana de que termine su gestión? Aunado al temor fundado en lo impredecible de su carácter, que no es poca cosa cuando se tiene acceso a los códigos nucleares del país más poderoso del Mundo, la razón de esta medida tiene que ver con el objetivo de inhabilitarlo políticamente, para que no pueda volver a postularse a un cargo.

Es importante destacar que el proceso de impeachment podría seguir su curso, incluso cuando Trump pierda su investidura, al dejar el cargo. En 1876, la Cámara sometió a juicio político al secretario de Guerra del presidente Ulysses S. Grant, después de que este renunciara a su cargo. Esto adquiere mayor sentido toda vez que el líder republicano del Senado, McConnell, ha señalado que no convocará a la Cámara Alta antes del 19 de enero. Al parecer, los republicanos temen que los demócratas logren sumar a los 17 senadores republicanos que les hacen falta para alcanzar una mayoría de 2/3 para poder condenarlo, sabedores de que ya lograron tener el respaldo de 10 congresistas en la Cámara de Representantes, para el inicio de su 2do impeachment.

Respecto de la inhabilitación, por vía del impeachment, habría que precisar lo siguiente. Si el Senado, con el voto de las dos terceras partes de sus miembros presentes, aprueba declarar culpable y condenar a Trump por el cargo oficial que se le imputa (incitación a la insurrección), la inhabilitación resulta un asunto mucho más sencillo para la bancada demócrata -que es lo que verdaderamente persigue-, pues únicamente requeriría ‘mayoría simple’ en la Cámara Alta para poder inhabilitarlo -siempre y cuando antes le sean aprobados los cargos que se le imputan en el impeachment-.

La Constitución de los EE. UU. no establece una ‘mayoría calificada’ (2/3) para tales efectos. También existen antecedentes de ello. En toda su historia, únicamente en tres ocasiones el impeachment ha concluido de manera aprobatoria en ambas Cámaras -los tres eran jueces federales-, y para su inhabilitación sólo se requirió de ‘mayoría simple’. Desde luego, es previsible que esta batalla concluya en tribunales -como indican algunos especialistas norteamericanos-.

Pero le quedaría otro ‘as bajo la manga’ a los demócratas. Inhabilitar a Trump invocando la XIV Enmienda que señala: “Las personas que habiendo prestado juramento previamente en calidad de miembros del Congreso, o de funcionarios de los Estados Unidos (…) [que] hubieran participado de una insurrección (…) [no podrán] ocupar ningún empleo civil o militar que dependa de los Estados Unidos”.

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