
Por Manuel Gutiérrez
La estabilidad mental presidencial hace albergar serias dudas. Como respuesta a una movilización de cientos de miles de ciudadanos con causa, al defender un instituto electoral ciudadano para preservar la democracia en las próximas elecciones, responde con un acto de desequilibrio mental: Cree que su poder, su atracción han declinado inevitablemente y para ello convoca a una marcha de sus fieles para restaurar su vanidad.
Una marcha oficial, que será subsidiada por todas las arcas federales, estatales y municipales que respondan a Morena. Una marcha sin causa, dado que no fue siquiera el centro de la movilización ciudadana. ¿Qué puede pedir el Rey del Palacio, que no tenga?.
Sencillamente su ego herido, su interpretación mesiánica fue la víctima en sus delirios subjetivos, siente fue puesta en duda, su liderazgo ofendido, sus políticas públicas censuradas, en fin el apocalipsis del monarca del Palacio Nacional.
La marcha tiene un objetivo que fijo Andy, su hijo desde los sótanos del poder del Palacio. Primero, poner a hacer músculo en la capital que puede perderse, mediante la fuerza que puedan demostrar las corcholatas. La capacidad de movilización u acarreo, la popularidad de que aún goza, la aprobación a sus políticas erradas.
Segundo, en las entidades serán un barómetro de presión política, en las que gobierno Morena para observar la lealtad sin dudar, de los gobiernos locales que deberán echar la casa por la ventana para demostrar superioridad sobre la marcha ciudadana y voluntaria.
Segundo, los aspirantes buscarán demostrar porque ellos son confiables, y porque deben ser los abanderen la causa en las próximas elecciones y que pueden convocar.
Así en Jalisco, mucho trabajo espera al alcalde de Tonalá en aras de ser calificado como leal, útil y aspirante a algo más, también mucho le espera a Hamlet, más álla de ser o no ser, de venir a demostrar en su gallinero que su cruzada en otras entidades para defender la militarización y la reforma pueden ser contables como capital político
De nueva cuenta Chema Martínez tendrá que justificar su destape anticipado, El Doctor Carlos Lomelí no puede quedarse atrás y los detentadores de curules deben marchar codo con codo en aras de ser gratos al líder mésianico. Se estima que el evento será de 70 a 90 millones de pesos de costo, en el Zócalo el acto sagrado de la expiación del pecado conservador.
El líder fiel a su misterio, cubre su marcha. Será porque no tiene objeto alguno que no sea venerarse a sí mismo, impedir el triunfo de ideas contrarias- como si sus cuantiosos recursos propagandísticos no bastaran comenzando por su subsidio a los grandes medios televisivos, La Jornada y Epigmenio Ibarra- que se devanan los sesos buscando encontrar la justificación de la movilización. Lo más claro es para defender la 4T del imaginario ataque que sufre.
Hasta hoy a lo más que han llegado es “No estás sólo López” porque el culto a la personalidad abarca todo, el totalitarismo es consustancial al liderazgo personalizado. Es un código simple, binario. El bien con López, el mal con la oposición.
La diversidad de pensamiento debe ser combatida, rechazada y condenada, en un ejercicio de ceguera ante todo lo sea diferente. La democracia se enriquece con la aportación de corrientes diversas, incluyendo las que anhelan el poder para destruirlo desde la legalidad, caso hoy de Morena, aunque recurre más a la ilegalidad sin necesidad por sus prisas. Como sea, la marcha no será de protesta contra sí mismo de López, sino de auto-adhesión.
El caudillo es la respuesta, su palabra es evangelio, sus decisiones divinas. Su indiferencia ante otros problemas, sean niños con cáncer, enfermos desatendidos, o la gran recesión que padecen los mexicanos, no merecen actos de piedad. El objetivo es que los millonarios, muchos de ellos priístas que engloba su gobierno, sigan siendo más ricos y se mantengan en el poder, purificados de la corrupción, por su palabra, por su garantía.
La corrupción es un pecado-delito continuado, basado en el engaño, y termina en el robo o desvió a recursos para el enriquecimiento ilegítimo, pero siendo de los poderosos de Morena, termina toda amenaza de la ley, concluye todo señalamiento, son diferentes y tienen fuero.
Esos son los que encabezarán la marcha, tan aborrecibles sin duda como los oportunistas que se sumaron a la marcha ciudadana pero a la que tenían el mismo derecho que otros ciudadanos. Los problemas pasan la cuenta al pasado, el mitín es un conjuro universal de que todo marcha bien, que todos están contentos y augustamente pasando los días en el régimen de un solo hombre, centralista, como una monarquía despótica, para asegurarse que todo está bien.
No se va a festejar ninguna de sus promesas cumplidas, porque las que inauguró precipitadamente no funcionan todavía. Tampoco ninguna de sus promesas de abatir la inseguridad, desempleo, los rezagos de salud, elevar la productividad, ahora se sueña con la “independencia energética” pero suena a parte de los mitos oficiales. El informe enésimo, será el pretexto para glorificar las promesas incumplidas.
Este gobierno parece de los sesentas. Luis Echeverría proclamaba que los “conservadores” no tendrían ningún derecho electoral. José López Porpillo, perdón Portillo, el nacionalizador de la banca para entregarla posteriormente al extranjero, expoliada y con pérdidas, parecen haber regresado con sus retos a los emisarios del pasado, al parecer siguen presentes. Se necesitan crear enemigos, etiquetarlos, insultarlos lástima que no hay una amenaza exterior, sería perfecta para galvanizar el apoyo de los mexicanos.
La oposición existe en el pueblo, no está movilizada por los partidos. La oposición analiza, piensa y decide y surge sin estar derrotada en los momentos en que la historia lo demanda. El pueblo está cuestionando un sexenio sin orden, sin resultados que no sean incrementar la pobreza y desmantelar el estado y sus organismos. Sale luego de reflexionar, surge en su momento porque debe trabajar, no goza de los descomunales privilegios de la casta dorada del morenismo.
Igual que entonces, los dirigentes príistas de esas épocas llenaban el zócalo de incondicionales no libres, que obedecían el mandato, excepto al votar. Hacer manifiestaciones además de costoso, engorroso, y porque no decirlo, desgastante, más sin objeto que halagar la necedad del anciano del Palacio que se tiene acosado por su pueblo, será uno más de los epitafios que la 4T acumule en aras de su propio fracaso.
No aprendió las fallas del priísmo, repetido hasta la saciedad en Morena, en sus tribus, en sus intereses y desgarramientos.
No aprendió que una marcha abducida, no representa un verdadero barómetro de lo que siente el pueblo.
El recurso lo agotó hasta hartarse Fidel Castro, ante los repetidos fracasos de su revolución, y si pueden obligar a la gente a marchar, pero no a someter su conciencia. Más cuando el fantasma del imperialismo no llegaba visible y real en sus arenas de playa. La plaza de la Revolución perdió el magnetismo de la osadía, de la originalidad, del heroísmo, por el de la dictadura, la burocracia, el centralismo y el sometimiento de la gente, el fin de la libertad y democracia.
Por eso resurgen los brotes populares de causas justas, como la de preservar la independencia del gobierno, del proceso democrático. Y vendrán más. Aquí solo se trata de refrendar el dudoso honor de estar con un gobierno corrupto, centralista y sin logros, encabezado por un anciano solitario que quiere postrar al país, para comprobar su fuerza, la adhesión que existe en algunos ciertamente, pero no tantos como quisiera.
Seguidores que la verdad, deben sentirse desengañados de estrategias tan repetidas, pobres y carentes de utilidad por eso se le va Roger Batra, los pensantes de este país, identificados con el pueblo y sus causas: La Marcha Oficial, será aún como triunfo multitudinario del acarreo, un engañoso logro, que representa un fracaso de una política que no pudo ser diferente al pasado.
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