
Por Manuel Gutiérrez
En Zacatecas, el gobierno de David Monreal, realizó una severa represión de las feministas que se manifestaron como en otros lugares del país. Usando gases lacrímogenos, extinguidores, golpes y detenciones, se consumó un mal ejemplo nacional de como apoyar las causas feministas a golpes y detenciones arbitrarias.
La 4T nunca ha entendido ni ha pretendido interpretar las peticiones de las marchas nacionales del 8 de marzo.
Su óptica se arregla mediante una foto con lasincondicionales integrantes femeninas del gabinete, o de menos con la candidata mujer que circunstancialmente fue elegida por el presidente por su lealtad extrema, más que por su condición de mujer. Eso fue relativo en un presidente tan machista como López, con su fijación total en tiempos pasados.
Todos los tonos del morado convergen en esa marcha, pero hay diversidad de posturas en el feminismo, lo hay maduro, pensante y propositivo, que busca que los cambios se den desde la legislación, que formen parte de un cuerpo legal y sean normas vigentes. Muchas mujeres ahora son legisladoras brillantes. Incluso una de ellas es la opositora principal, Xóchitl Gálvez.
Las hay con feminismo que converge en aborto, en sexo libre, en prácticas diversas de sexualidad que se interpretan con la ideología de género. Y que aceptan toda la agenda LGTB, pero no son la mayoría, en realidad la verdaderamayoría, ni salió de su casa. Cumplió sus labores y su rectoría hogareña como educadora, cuidadora de salud y de buenas costumbres, como todos los días.
El abanico morado tiene un segmente revolucionario anarquista que propone un choque social como medio para el cambio, muy romántico, muy destructivo con terceros perjudicados, no con el fondo del sistema. Son parte de una expresión heterogénea, múltiple y diversa.
Hay tantas representaciones feministas como ideologías de las portadoras. Porque si bien no desfilan juntan, las hay con criterios de tipo religioso en materia de sexualidad, reproducción y educación, pero también buscan hacerse sentir y que quieren reformar la educación, legislar para proteger la vida en embrión. También existen y son numerosas y rompen moldes culturales, no cristales.
Dentro de los grupos no faltan los elementos más radicales que enturbian el proceso. Si pintarrajear monumentos, romper vitrinas, y poner leyendas que se originan en la táctica de Gramsci, de aplicar a la cultura y a la estructurafamiliar, una lucha de poderes esa destrucción sólo es una merma en la vida económica, no una transformación. Su poder está muy limitado a la una mera confrontación violenta, anónima y temporal.
Entonces ya estaríamos en manos de las feministas y estás despacharían en los recintos que hoy se amurallan para no verlas, no oírlas, no entenderlas.
Ni la Bandera Monumental, expropiada por el presidente López, solo para concentraciones morenistas, se les cede a las mexicanas feministas. Ni hay Palacio Nacional de puertas abiertas, hay un miedo renovado y acrecentado cada año, por algo que no se comprende.
En todas partes, sin embargo entre lo que es la campaña mundial del feminismo, las causas de la ONU y los esfuerzos globales por asentar políticas diversas, como parte de la ideología de género, en que subjetivamente se determinan las preferencias, y se les convalida, sin considerar que no obedecen a la realidad objetiva.
Aún en esas condiciones las mujeres han alcanzado metas que no se hubieran considerado factibles hace 20 años y como grupo hoy tienen un siglo feminista, salvo las frecuentes agresiones de violencia que sufren. Si bien el mayor gravámen penal, no ha desalentado esos crimines, se considera más grave un delito en contra una mujer.
En un criterio universal, es una distinción innecesaria, porque a nadie disuade. La pena por un delito con agravantes debe ser duro, directa y pesada como el daño provocado a la vida humana afectada, y como las derivaciones consecuentes del hecho cometido. Lo que hace falta es que la ley universal se cumpla, ya no tanto que por ser mujeres tengan más años de prisión. La impunidad en el delito es un vicio que acaba a todos sin importar el género. El delito debe ser analizado en toda su dimensión, dinámica y consecuencia, con leyes que funcionen.
Ese es el problema mexicano, que las leyes no se aplican ni la impunidad cubre más 95% de los delitos cometidos, sin distinguir que sexo tuvo el afectado o (a).
La paridad de género, en legislaturas, en gobiernos, en candidaturas políticas, la posibilidad que una mujer sea presidenta de la república, marcan la diferencia de los logros que superan los vidrios rotos. De hecho no hay necesidad de romperlos para hacerse oír. Pero en lo que elevan sus recursos de debate a la trascendencia y los ámbitos que generan las leyes, todavía falta aunque ya tienen a muchas representantes de todos colores y sabores.
Pero cada quién sus juegos, y advirtamos un hecho sobresaliente: El feminismo se afianza en un renglón en que el gobierno federal de la 4T y 23 gubernaturas en manos de Morena y el resto en otros partidos, han fracasado seguridad, apoyos directos en caso de crisis y claridad en políticas de salud pública. Incluso optan por mejor simular el tratamiento del tema, o de plano no se habla de ello más en las conmemoraciones.
En seguridad se falla porque los feminicidios, resultantes de relaciones tóxicas, se generan en mayor medida entre el género masculino que víctima a la mujer o los aspirantes a serlo mediante fármacos e ilusiones, que también son víctimas frecuentes.
La otra parte de la ineficacia se da en el punto en que cuando las crisis golpea y divide un hogar, no hay en la mayoría de las ocasiones, auxilio oportuno, aunque ya exista y es deseable se amplie una Fiscalía para Delitos de la Mujer, y no sólo funde la causa, sino ampare con poderes legales a las víctimas menores y a la mujer o incluso hombre que padezca el abuso.
El auxilio a una cónyuge femenina víctima de la violencia intrafamiliar, no se brinda con la profundidad, continuidad y alcance necesario para proteger a los menores, ni la misma mujer eso debería ser de 24 horas y 365 dias.
Si bien los patrones culturales de juicios, y de opinión pública se han comenzado a modificar, todavía se admite una culpa circunstancial en el género femenino, por ser víctima, lo cual es un error total. Se parte del principio que por ser mujer algo hizo que amerita convertirse en víctima, lo cual es ilegal y absurdo. Como mitigar una penalidad a un violar porque la víctima usaba minifalda, el delito cometido es similar a lo señalado en el Código, no se amortigua, se justifica o se agrave, por esa circunstancia. Es un criterio de “Eva” mujer original culpable por hacer caso a la viborita del mal, que parece se nos endosó en el pasado. Y muchas formas, conductas y soluciones ineficaces se derivaron de ese enfoque.
Ni los atuendos, modas, ni lenguaje, ni la presencia de la mujer en lugares antes restringidos, como cantinas o bares, son motivo de que se les considere devaluadas moralmente, impropias o erráticas. Y culpables por el sólo hecho de estar ahí. Es el mismo derecho de divertirse de todos, y el hacerlo no es materia para que arriesgan su vida o sufran daños, eso es una sociedad enferma sin autoridad eficiente.
La calidad femenina es génerica, desde el principio al final, y su respeto es el final de todos los cuerpos de leyes y todos los organismos que juzgan y brindan protección, desde un policía a un magistrado o un primer mandatario.
Cuando este último se blinda en su contra, las descalifica, o las considera títeres de los conservadores, sella el bloqueo ideológico en contra las mujeres que de marea morada pueden pasar a rosa y viceversa y votan, y saben hacerlo y son en los cambios modernos, casi siempre la solución de estabilidad de supervivencia de las víctimas.
La postulación a cargos públicos de destacadas aspirantes femeninas, son un inicio de un cambio inexorable, pero en que la mujer seguirá siendo portadora de valores sagrados, como la continuidad de la vida, pero tienen que recibir equidad salarial, otro rubro en que las justicia no avanza como debería, ni tampoco en sancionar a las mujeres que al incursionar en campos nuevos de la vida moderna, como el deporte, la milicia, los trabajos obreros y de construcción, sancionan los abusos que de generarse mediante el uso del poder, posición o alguna forma de ventaja, premeditación o alevosía.
En esa inmediatez de ayuda, en esa presencia sensible y real del estado, es en donde hace falta que se proteja más a la mujer. Cada nombre que se pronuncia en el rubro de las desaparecidas hace ver una niña-mujer en desamparo, en condiciones de desventaja, de alto riesgo en el delito que pueden padecer. Lo mismo cuando se denuncia un abuso la prioridad debe ser la integridad de la víctima, no del atacante.
Algunos marcan durante mucho tiempo las conciencias con su nombre, pero otro nombre más reciente, lo hace olvidar sin haberse remediado, en un caso más dramático suple a la víctima que conmovió a todos, pero sigue ocurriendo y ya basta.
Pero la capacidad de la policía, de los órganos de seguridad y asistenciales es limitada, esto debe emanar de toda la sociedad, y de los núcleos de varones que están en convivencia.
Todos estamos obligados a avanzar en que obtengan la seguridad y equidad por las que gritan. Griten o no, debemos participar en el cambio mental, jurídico y ético para una mejor seguridad femenina, todos somos responsables.
Gritar no es una forma avanzada de conversación, pero es denotarse.
Pero reprimirlas como ocurrió con Monreal , en Zacatecas, marca un hito regresivo, una violencia que antagoniza la violencia, y en que nuevamente las fuerzas públicas, hacen escarnio de un principio sagrado en que se sustenta la sociedad funcional, moral y cotidiana: El valor intrínseco de ser mujer, que debe tener el apoyo necesario sobre todo en problemas urgentes, y que muy pocas veces reciben a tiempo o con la efectividad necesaria. Aquí los garrotazos fueron del sector público retrógrada que aspira a la continuidad en el poder.
Cada pareja es potencialmente un caso de perfeccionamiento o de distorsión. Por ello la idea de sobrevaloración del género masculino, costumbre antigua pero ya obsoleta solo radicada en comunidades atrasadas, aisladas, o en estados que cuando el crimen organizado les permite funcionar, las autoridades públicas actúan con saña en contra de las mujeres o son omisas.
Las candidatas tienen la palabra, porque no se debe soslayar el asunto, ni olvidarse. Zacatecas marcó un oprobio que no resolvió nada, sólo fue una regresión más en el tema que no comprende el presidente López, ni la gente de sus gabinete o gobierno. Hubo lamentos oficiales por lo ocurrido, en Zacatecas, pero seguramente tendrán listo de nuevo el garrote. Regresión inadmisible.
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