
Por Manuel Gutiérrez
Rusia padece las serie de sanciones económicas que impusieron los aliados luego de la invasión a Ucrania, pero ¿Han sido un duro castigo? ¿ Son inefectivas para disuadir al Oso Zarista?
Las sanciones si han afectado seriamente a Rusia, como primera respuesta. Ha sufrido severas salidas de capital extranjero, de capitales de ciudadanos rusos que se ponen a resguardo de los riesgos de la guerra, el acceso a la tecnología que en parte incorpora Rusia en sus equipos industriales de Occidente, afectan la terminación y calidad de sus productos.
Rusia tiene una relación simbiótica con Europa e incluso con los Estados Unidos, más que con China. El porcentaje de valor añadido extranjero en productos de Moscú, se estima en un 50% del valor total, procede de la Unión Europea, Estados Unidos, Inglaterra, Canadá, y Japón, y la compatibilidad de equipos sustitutos no es fácil de remplazar con insumos o equipos procedentes de China, o suplirse con alternativas locales.
La ventaja de occidente es la primaría tecnólogica, que al asociar a sus productos Rusia absorve para ser competitiva en los mercados manufactureros internacionales, este es un serio problema. Rusia requiere a occidente en materia de equipos y maquinas industriales, ordenadores, automóviles, e industria química, y farmaceútica. Es decir, su productividad sin esos soportes se reduce sensiblemente, así como su competitividad.
Se estima que salieron 64 mil millones de dólares de Rusia, lo que neutraliza el flujo de ingreso por venta de gas y petróleo de Rusia por 68 mil millones de dólares, las salidas de capital de Rusia aumentaron 4 veces que otras crisis anteriores como en la operación de Crimea que fueron un aviso que no consideró el Zar Putin, porque se ahuyentaron 152 mil millones de dólares y anticipó la siguente jugada, la invasión.
La segunda respuesta, si son efectivas para disuadir a Putin la sanciones, lo son. Las compras de energéticos a Rusia han disminuido, de marzo a la fecha, pero al desviarlas a China e India, ha tenido que hacerles importantes descuentos en tanto vendía caro al mercado europeo que busca otros sitios de aprovisionamiento. Otra consecuencia es que la inversión extranjera bajó de 15 mil millones de dólares a solo 3 mil millones, procedentes de relativos aliados y países que hacen negocios con ellos, al margen de las sanciones o en zonas marginales de comercio a la par no pueden importar lo que necesitan con facilidades anteriores a la guerra. Parece que no consideró que la operación Z iban a tocar todas estas variables importantes.
El rublo ha perdido terreno, su disminución de valor es constante y sin ingresos no puede mejorar su cotización.
El problema de Rusia ante el desafío económico es estructural. Es decir, no es suficientemente y eficiente capitalista como aparece. Todavía un tercio del empleo y producción está originado en el gobierno que carga una alta burocracia, lo que propicia corrupción o falta de efectividad.
Es decir, el recurso que tiene que aplicar Putin es el fomento del sector privado ruso, pero en este momento las condiciones de guerra, de liderazgo, elevaron una forma de gobierno autoritaria y centralista, sin elasticidad y condiciones favorables para emprendurismo y para tener una extensa clase media productiva, preparada para atender las demandas modernas del mercado,no sólo élites millonarias.
Países de Europa Oriental que estuvieron clavados con el socialismo entendido a la manera rusa, han roto sus moldes económicos y han mejorado sensiblemente en todas sus cifras y sobre todo en la estructura económica. Hungría, República Checa comparativamente han superado los crecimientos anteriores de Rusia.
Rusia entonces enfrenta la necesidad de transformación económica liberal, más profunda. Volver a ser un sitio preferencial para la inversión extranjera y paliar la dependencia industrial del sector con los aliados hoy enemigos potenciales.
Hoy las estimaciones del PIB para Rusia son de 1.5 a 1.0 muy por debajo de antiguos satélites de Europa Oriental y más todavía en Europa Occidental. Rusia entró a la guerra con 2.0% de crecimiento de su PIB, pero también el costo de la operación Z repercute severamente.
Simplemente en 200 misiles tipo crucero, que se han empleado en octubre y noviembre para bombardear a Ucrania y su infraestructura económica, el costo es de 1800 millones de dólares y la reposición de equipos militares representa un severo gasto que presiona las disponibilidades para la guerra, que en este momento es defensiva para Rusia en los territorios anexados.
El pronóstico de los expertos europeos es que la guerra está costando un retroceso de 10 años para los rusos. Y que sus posibilidades de tener números positivos se aprecian hasta el 2030 a condición que la guerra no se prolongue y va a ser difícil que obtengan ganancias por conquista, o por compensación de daños, si no son los ganadores. Ucrania en ese sentido no abonará un céntimo a los invasores que a la inversa podrían ser objeto de sanciones de compensación como condición de las negociaciones de Paz.
El problema es que el prestigio militar, y de liderazgo mundial de Rusia ha sido muy dañado con esta mala operación de guerra. Las acciones del gobierno de Putin no abonan a que Occidente recupere la confianza, con esa administración actual.
Por ejemplo, la persecución de la asociación civil ganadora del Premio Nobel de la Paz del 2022, la ONG Memorial, fue declarada “agente extranjero” y le incautó su edificio por medio de sentencias judiciales. Así mismo han perseguido a los ganadores del Nobel, activistas de Bielorusia, y una ONG de Ucrania, que comparten el mismo premio este año.
La organización del Premio Nobel, reclamó respeto para el activista bieloruso, Ales Bialiatski, parte del grupo Memorial, y de la organización de Ucrania, Centro por las Libertades Civiles, que fueron distinguidos por el Premio Nobel, por destacada labor de defensa de los derechos humanos, y la coexistencia pacífica de Bielorusia, Ucrania y Rusia, según lo manifestó con enorme peso del prestigio del Nobel, la presidenta del Comité Noruego Berit Reiss-Andersen.
Bialiatski, se encuentra encarcelado sin juicio por protestar en el 2020 contra la reelección del presidente AleksandrLukashenko, uno de los aliados directos de Putin.
Si bien la nota no es de carácter económico, el Zar Putin no comprende que sus efectos de onda se amplían a la confianza y calidad de vida democrática que tiene Rusia, actualmente, ya que prefiere perseguir que establecer diálogo con los distinguidos luchadores de derechos humanos homenajeadosy eso es un timbre de atención mundial para lo que desean asociarse con Rusia, hacer negocios o volver a invertir, porque un gobierno autoritario no afirma los derechos patrimoniales de convenios extranjeros, en muchas ocasiones.
Esta es otra de las cargas cuesta arriba que hacen más difícil el camino de la recuperación rusa, en el marco de la guerra, se ha complicado todo, incluso su propia gobernabilidad una vez que la credibilidad en Putin ha logrado un severo descenso.
Conclusión: La economía, reflejo de la realidad tampoco le permite dar otros datos fantásticos, porque están sufriendo en gran medida el costo de las sanciones económicas, algo importante que si bien no es suficiente para frenar el impulso bélico de Rusia, si es bastante serio para la calidad de vida, incluso para el soporte que requiere la aventura de la guerra y el desaliento que sigue incrementado entre la población de Rusia que se hunde cada vez más; mientras muchos de sus ex socios ven más atractivo unirse a Europa, caso de Hungría y Checoslovaquia por los resultados a la vista, en forma inmediata y aparte la guerra consume recursos económicos vitales.
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