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Tiempo Nuevo

La primera Ley de Seguridad Ciudadana de la capital nacional llegó ayer al Congreso local en la evolución de un contexto a favor de la recuperación de la seguridad que involucra cinco estrategias y una enorme expectativa para que el plan del Gobierno contra la incidencia delictiva tenga éxito muy pronto.

La propuesta entregada a los legisladores incluye sugerencias para el endurecimiento de penas, el incremento de las capacidades de respuesta ante la delincuencia, supone mayores compromisos a favor de la eficiencia del conjunto del sistema policial-investigativo-judicial-penitenciario acompañado, inevitablemente -por razón de las fuerzas progresistas desde donde se propone la ley y por el entorno nacional con un vocabulario relacionado con ello-, de políticas sociales dirigidas a atender las causas de los delitos.

A casi siete meses de iniciada esta administración, por lo menos en la Ciudad de México, está clara cuál es la estrategia del Gobierno.

Combatir causas sociales de la delincuencia, fortalecer presencia policial, mejorar inteligencia para operativos, multiplicar las capacidades de coordinación y fortalecer el marco normativo son situados ya en el vocabulario del Gobierno y poco a poco entre los analistas, como los valores y eventualmente indicadores a partir de los cuales podría ser evaluado el conjunto de la política pública de seguridad de esta administración.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, difunde, en contraste con la administración anterior, que la seguridad ciudadana no debe ser vista exclusivamente como una reducción de los índices de delincuencia, sino como el resultado de una política que se oriente hacia una estrategia integral, sostenible, participativa y multidisciplinaria basada en lo social y en la enorme ventaja que implica la coordinación eficaz y amistosa con la Presidencia de la República.

Esta estrategia debe incluir elementos para la mejora de la calidad de vida de la población; la acción comunitaria para la prevención del delito; una justicia accesible, ágil y eficaz y una educación que se base en los valores, el respeto a la ley y el respeto por los derechos humanos.

De ahí que uno de los ejes de la estrategia de seguridad está basado en la mejora de las condiciones de los jóvenes mediante el acceso a la educación y becas para el desarrollo de su formación profesional.

En el ritmo de trabajo adquirido por la jefa de Gobierno parece alcanzable que al cumplirse un año puedan registrarse algunos resultados positivos importantes, aun cuando la experiencia internacional señala que es razonable un plazo de dos años para llegar a resultados notorios cuando determinadas sociedades tienen “crisis de seguridad”.

Solamente para ilustrar con un ejemplo, es un avance que el programa multisectorial para reportar celulares robados y extraviados se incluya desde este lunes en la estrategia de coordinación que debe constituirse dinámicamente entre Gobierno y ciudadanía.

@guerrerochipres

*Salvador Guerrero Chiprés, Es Presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de la CDMX

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo
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Nacional

Seguridad Ciudadana y Reactivación Económica

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Salvador Guerrero Chiprés

La seguridad no puede considerarse un elemento más en la agenda pública: es una condición de posibilidad para el bienestar ciudadano derivado a su vez de la reactivación económica.  

Particularmente en el tema económico existe consenso entre los especialistas sobre la relación de ida y vuelta entre activación y desarrollo y la seguridad pública. En el plano nacional existen estudios (Feliz, 2012, Crimen y crecimiento económico en México. Los estados federales en el periodo 2003-2010) que calculan que un incremento de 10% en la tasa de homicidios reduce la tasa de crecimiento del PIB per cápita entre 0.13% y 3.6% en el largo plazo. 

Ya en el ámbito internacional, Frances Stewart, economista de la Universidad de Oxford, establece que la inseguridad y los conflictos violentos tienen consecuencias adversas sobre el progreso económico, a la vez que la falta de crecimiento o el desarrollo desequilibrado es probable causa de situaciones que implican inseguridad. Stewart obtiene esta conclusión a partir de un estudio de los 25 países más afectados por conflictos entre 1960 y 1995.  

Por su puesto que este vínculo no se queda sólo en palabras, la ciudadanía hoy es testigo del aspecto positivo de esa relación: la Ciudad de México se encuentra en un franco proceso de reactivación económica en el que la seguridad juega un papel central.  

Si comparamos los primeros nueve meses de este año contra el mismo periodo del 2019 encontramos una disminución del 44.6% en el total de delitos de alto impacto. Específicamente en el homicidio, ilícito referente porque su cifra negra es casi nula, existe un decremento del 33.9%. Otro que impacta directamente en las familias es el robo a cuentahabiente que se redujo en 53.7%. En tándem, recientemente se informó que, según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, nuestra ciudad lidera por segundo mes consecutivo la generación de empleos formales entre todas las entidades del país, con el 13.1% de los empleos creados a nivel nacional.  

A esto se suma el avance en el proceso de vacunación en el que ya superamos el 98% de cobertura en la aplicación de primeras dosis a mayores de 18 años, lo que nos coloca por encima de grandes capitales como Paris, Nueva York y Madrid.  

Ningún logro es fortuito. Hay trabajo coordinado de ciudadanía, empresas e instituciones gubernamentales. Es necesario profundizar y acelerar el paso en el tema de violencia de género y en esa dirección hay un esfuerzo que encabeza —como en el tema de seguridad— la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum. 

Por lo pronto, con el registro de tres secuestros en septiembre en la capital nacional, en lugar de los 24 que había en ese mes del 2018, aunque por supuesto no debiera haber uno solo, se muestra un avance que es necesario profundizar. La reactivación de la seguridad tiene una dimensión comunitaria y humana, específicamente, también, económica. 

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Nacional

Maltrato animal indica inseguridad

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Salvador Guerrero Chiprés

Resabio de la domesticación de algunas especies a lo largo de la historia, el maltrato animal se ha reproducido en forma tan frecuente como predominante que lo hemos naturalizado. Eso ocurre hasta que lo permitimos. Estudios, los tutores de esos seres e instituciones diversas han mostrado las implicaciones profundas de tal comportamiento, especialmente cuando éste se asocia con diversas manifestaciones de violencia hacia los humanos.

La conexión entre las agresiones a especies sintientes y la comisión de conductas delictivas —primeramente estudiadas las violencias en el hogar— revela posibilidades de actuación que permitan desarrollar programas y políticas públicas de prevención.

Entre los diversos casos estudiados, en 2008, FirstStrike: The Violence Connection, efectuado por The Humane Society of the United States, determinó que existe una relación directa entre la crueldad hacia los animales, la violencia contra las personas y la criminalidad en general.

Estudios en mujeres violentadas que estaban en refugios, principalmente en Estados Unidos, encontraron que más del 80% de quienes dijeron tener animales de compañía había sido maltratada junto con esos seres sintientes.

Las conclusiones de los análisis apuntan a que los maltratadores de animales son más proclives a violentar a integrantes de sus familias: parejas sentimentales o hijas e hijos.

El vínculo está documentado. Es trabajo conjunto entre ciudadanía, organismos y autoridades fomentar, desde las niñas, niños y adolescentes, una cultura de respeto a los seres vivos, para propiciar una ecología de la seguridad, una cadena de acciones que van del respeto al individuo hasta el cumplimiento de la ley.

Construir esquemas que reduzcan y erradiquen el maltrato a los animales tendrá, sin duda, un impacto positivo en la incidencia delictiva, desde casos de violencia familiar hasta el extremo que puede implicar homicidios.

En esa construcción de entornos seguros, el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México ha aportado, en lo que va de este año, más de mil denuncias ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), y otros 500 reportes a la Brigada de Vigilancia Animal de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Identificar y dar seguimiento a los generadores de maltrato y crueldad contra animales ayudará a generar esquemas de prevención de violencia familiar. Incluso, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, impulsó un protocolo de inspecciones preventivas ante reportes de violencia animal.

Idealmente, podríamos tener por primera vez simultáneamente en dos décadas en la capital nacional, menor incidencia delictiva, mejora en la percepción de seguridad y menos violencia y reportes de maltrato animal.

En el Consejo Ciudadano atendemos las 24 horas de todos los días, de cualquier parte del país, en la Línea contra el Maltrato Animal y Chat de Confianza 55 5533 5533, o el chatbot de Messenger Adelita sin Delito en el Facebook @consejociudadanomx.

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Aprender siempre del 68

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Salvador Guerrero Chiprés
Transcurridos 53 años desde la matanza del 2 de octubre, las instituciones, la sociedad y, de manera actualizada y significativa, los jóvenes y las mujeres tienen una nueva cara.

Cada generación busca su propio horizonte y cauce. Ya ocurre en movilizaciones, dentro de los cuadros ascendidos y ascendentes del partido predominante y también en los demás organismos políticos.

La transformación del régimen político, centrada en la modificación del tipo de vínculos entre sectores dominantes y en los valores que acreditan con su actuación, más que con su retórica, es un terreno ganado incipientemente en este 2021.   

Toda la literatura y la experiencia política de la segunda mitad del siglo XX se concentraba en colocar en el centro el desplazamiento del PRI, el partido en el gobierno durante aquel 2 de octubre de 1968. Del año 2000 y hasta el 2018, la juventud y las mujeres fueron testigos de los límites de alternancias que ni plantearon cambiar el régimen ni eliminaron las limitaciones institucionales ni éticas en el ejercicio de lo público.  

En estos tres años, la reivindicación de las agendas ciudadanas de jóvenes y mujeres ha crecido, más con el énfasis en el tema de género, tras la oportunidad histórica abierta para la visibilización callejera, ciudadana y gubernamental de las violencias contras las mujeres. 

Salvo la innecesaria violencia de un pequeño segmento, la ciudadanía es empática y solidaria con las causas de las mujeres, como lo es la generación de feministas en el ejercicio del poder ejecutivo, como lo es la propia jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. 

Este 2 de octubre, como ocurrió en el 2019, es esperada la continuación de la reivindicación antimachista y contra las violencias. Tal vez, consecuencia de la caída urbana de los índices que revelan oportunidades de empleo los estudiantes planteen un reclamo pertinente. Es el ideario de su libertad y es también su tono y forma los que observaremos este sábado. 

En la Ciudad de México, y en todo el hemisferio, debemos atender el cuestionamiento de si estamos más preparados para encapsular manifestantes o para desmantelar las condiciones estructurales o de impunidad de la violencia. Sostengo que —dado que comparto la segunda creencia— el tema es cómo prevenir la violencia y castigarla de manera tanto sistemática como efectiva. 

A sancionar la violencia. De donde venga, porque de ello depende el deseado imperio de una cultura de paz. 

La contención ante protestas es una tarea de de derechos y de seguridad. Es también parte de la construcción de una cultura cívica de diálogo con la diversidad de lo político. Se realiza con otros factores en que habitan tanto las reivindicaciones válidas como la provocación. “Déjenos golpear cinco minutos y nos vamos”, se oyó decir a una manifestante hace unos días. 

Hay agravios reales y percibidos. Tampoco puede negarse el avance político democrático y demográfico de nuestro país después de aquel 1968. 

@guerrerochipres

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