
Por Manuel Gutiérrez
El alto mando ruso juega a las zancadillas, como cangrejos y realizan pulsos de fuerza para obtener las posiciones de comando, en tanto los soldados novatos mueren por centenar por errores de sus jefes.
Así llega la guerra al día 229 en que como lo anunciamos, los platos rotos los pagó el General Surovikin, jefe de la Fuerza Aérea de Rusia, que asumió el mando total en la campaña en Ucrania.
Surovikin, llegó al frente con la idea de volver a replantear su estrategia que lo llevó a ser conocido en Siria como “El Carnicero de Alepo” y llegó con el portafolio repleto de planes victoriosos pero los resultados fueron desalentadores.
La primera lección extraída de Siria fue golpear a las ciudades civiles, a las escuelas, hospitales, terminales del metro, mercados, edificios de departamentos. Las ciudades de Ucrania pagaron con oscuridad, falta de energía eléctrica y de agua.
Surovikin, optó por una estrategia realista y conservadora, pretendiendo acumular fuerzas y salvar recursos para las batallas futuras. Pasó a inmovilizar a los rusos en el frente, montando su estrategia de trincheras, fosos, bunkers por todo el frente, pero cediendo toda la iniciativa a los ucranianos.
La intención de Surovikin, era llamar a nuevos reservistas desechables –como veremos más adelante- y frescos, en tanto protegía sus preciadas tropas aerotransportadas.
Ucrania aprovechó y realizó ofensivas exitosas en Jerson y Jarkov, ciudades y zonas importantes y significativas. La intención del depuesto general era frenar el impulso ruso y ganar tiempo.
La utilización de la tropa mercenaria Wagner, pagada por el millonario y fanático ultranacionalista Eugeni Progozhin, los ha convertido en el ariete –desechable- también en el único punto en que Rusia intenta avanzar, en Bahmut, o Bajmut como dicen los españoles.
Estos mercenarios escoria patológica de los ejércitos del mundo, son sacrificados como peones. Pero aquí Surovikin, aplicó otra táctica de Siria: La creación de “Zonas de matanza” o “killing zones” es decir zonas en que Rusia sacrifica a sus bisoños como desechables, es decir reservistas mal entrenados, mal equipados que son sumados a los prisioneros que se envían al frente al cambio de amnistía bélica, y que son usados para que Ucrania se defienda usando mejores tropas, comprometiendo recursos humanos que son vitales para el país defensor ante esas oleadas de inexpertos.
Rusia maneja su estrategia de forma inhumana, buscando rendimientos futuros en las próximas batallas. Los novatos, los presidiarios y los wagnerianos son los sacrificados.
LOS GENERALES JUEGAN AL CANGREJO
En Rusia no es bueno sobresalir en ningún campo. Surovikin informaba directamente a Putin y acordaba con él, lo que puso al Ministro de Defensa Serguei Shoigu, al borde de la histeria.
Eso suponía que era una “pérdida de poder” ya que el contacto directo del comandante operativo depuesto y el Zar Putin, equivalían a estar fuera del juego.
La presión dada por las decisiones de Surovikin, fueron ampliamente criticadas por el ruso Prigozhin, jefe de los Wagner, por el caudillo Checheno, que tiene fuerzas involucradas en la invasión Kadirov, y por otros radicales, a los que sumó Shoigu y el ahora nombrado sustituto Jefe del Estado Mayor Valeri Guerasimov, que había sido destituido de la operación de Ucrania por sus pobres resultados y el asentamiento de la guerra, luego de que las fuerzas rusas estaban ya en Kiev, la capital de Ucrania, pero desplazó a otros aspirantes que ahora lo tendrán en la mira como Alexander Lapin, en tanto que el líder de Chechenia y hasta el del grupo Wagner querían el mando de la guerra, ahora están atentos a cualquier resbalón del re-nombrado.
El nuevo llamamiento da satisfacción, una vez que el cangrejo más adelantado ha sido derribado al fondo de la cubeta y otros esperan tejer su futuro personal. Para los analistas, el nombramiento de Valeri, es el deseo de Putin de dirigir su guerra de manera personal, al estilo de Joseph Stalin, pero no domina el estilo de manipulación y terror, que sembrara Stalin como sello personal en la gran guerra y en todo su gobierno.
Como un dictador el nuevo Zar, quiere parecerse a Stalin a la par que a Breznhev, que creo un aparato militar y un paralelo administrativo bajo su control. Valeri no pudo conservar los territorios conquistados pero los expertos indican que Putin lo prefiere para mandar con más comodidad.
La batalla se da actualmente en un pequeño punto denominado Soledar, en Donestk, en que el grupo Wagner se apresuró a anunciar su toma, alardearon de 500 muertos enemigos, pero Ucrania demostró que los combates siguen y que no ha cedido esa posición. Casa por casa, se combate al estilo de Stalingrado, modalidad de esta guerra del siglo XXI.
ERRORES MORTALES PARA SOLDADOS DESECHABLES.
La noche buena no fue tal para las tropas rusas. La ciudad minera de Makiivka, en Donestsk, estaba ocupada por un batallón completo de los nuevos llegados al frente de guerra. Ocuparon la escuela 19 del sistema escolar de Ucrania, y descansaban de la marcha agotadora, de la tensión y fatigas, mientras consumían los escasos suministros que suele ser la norma en el ejercito del Zar en la frialdad de un cruel invierno, olvidaron por un rato dónde estaban y que en la guerra moderna nadie está a salvo.
En ese ambiente, muchos de ellos comenzaron a utilizar sus teléfonos celulares para comunicarse a Rusia en busca de un aliento con sus seres queridos. Los comandantes rusos, fueron indiferentes a la actividad de las tropas bisoñas. Pero la señal de los celulares fue captada por Ucrania que con toda precisión telemétrica, ubicó el lugar en que se encontraban los rusos.
El siguente paso fue la descarga de una batería de misiles Himars, flamantes que se decidió utilizar para obtener la máxima precisión. El resultado Moscú admitió 84 muertos, aceptando por primera vez, esa cifra alta, por esta infame manera de los jefes rusos de dirigir a sus tropas.
Con precisión, los rusos dejaron este mundo. Una sucesión precisa de explosiones permitió a Ucrania asegurar que las bajas llegaron de 100 a 200 muertos en segundos, ya que junto con las tropas, habían almacenado municiones cuantiosas, lo que produjo una reacción mortal mayor, las bajas no se han determinado oficialmente.
Pero Rusia movilizará 100 mil reservistas más, que se ha descubierto van al frente en forma precaria, porque Valeri quiere agradar a Putin, con la ofensiva, lo antes posible. Hay muchos críticos que quieren su lugar.
Los generales en tanto se preocupan por no perder la cercanía del todopoderoso Zar, y con ello sus privilegios a costa de los soldados desechables.
Decisiones como estas, se han repetido para fuerzas blindadas que fueron aniquiladas en la proximidad de un río, o en la toma de Bucha, en que fueron emboscadas entre las ruinas urbanas sin que escapara ningún vehículo militar, o el hundimiento del Moscú, un crucero con misiles, cerca de la isla Serpiente que fue puesto a tiro de los cohetes Neptuno y hasta de la artillería en tierra. Los errores son exasperantes y material crítico para los disidentes rusos.
Los errores, entonces siguen en el frente ruso, a la par que una indiferencia que raya en lo criminal en materia de desperdiciar vidas humanas. Para ello sólo tiene que convocar más hombres (300mil) en tanto las fuerzas militares de Rusia son ya mayores a 2 millones de hombres. Curiosamente, cuidan más a sus soldados profesionales, a los que resguardan como tesoro que a los ingenuos que son simple carne de cañón.
Ucrania en tanto va a recibir 19 mil soldados entrenados por España, Francia e Inglaterra, con afinidad al empleo de equipos avanzados de esos países y además de los que prepara Polonia y Checoslovaquia y otros están listos entrenando en Alemania y Moldavia.
Es decir, Ucrania va enfrentar un problema: Cantidad abrumadora por parte de Rusia, empleada con torpeza y en cambio los defensores proponen soldados bien entrenados, suficientemente abastecidos y con mandos competentes, que privilegian la movilidad y la iniciativa y que no buscan más medallas en el pecho, como los del Kremlin más anacrónicos e indiferentes.
Pero también ya funciona una Legión Extranjera de voluntarios extranjeros que sirven a la bandera de Ucrania y muchos voluntarios que no simpatizan con Wagner, famosos porque matan por quién mejor pague sin importarles nada.
La información la presentó El País, As, y la publicó el Mundo en Milenio del 12 de enero, por el corresponsal Alberto Rojas, que bautizó estos cambios como “Día de cuchillos largos en Rusia” en referencia a la purga de Hitler contra Ernest Rohm, las Tropas de Asalto SA, que dieron el control a la SS de Himmler, Rusia padece una verdadera guerra interna, en sus mandos, que no termina con Valeri Guerasimov.
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