Por Manuel Gutiérrez.
Finalmente luego del primer año de operación del Tren Maya Militar, en forma intermitente, con corridas que terminan en algunas caminatas forzadas por la selva tropical, sin lograr en un año trasladar a un millón de pasajeros, el costo elevado de esa innecesaria obra sigue desafiando las advertencias de los especialistas, que nunca fueron escuchadas.
Martín Wolf, es un economista y periodista que vive en Londres, su análisis es aplicado al concepto de la propiedad estatal o privada de estos medios de transporte y sobre los trenes. Si le hubieran preguntado, como a tantos especialistas que fueron ignorados, pero observen lo que dice.
Wolf advierte que desde hace 40 años en Gran Bretaña, optaron por privatizar los ferrocarriles de todo tipo, así como otras paraestatales de industrias estrátegicas, como British Telecom, British Petroleum, British Airways, Gas, Steel, incluso Rolls Royce y Rover y la industria eléctrica.
La determinación parlamentaria representó la opinión pública en el caso no pensaron en chistes ideológicos inservisbles como la soberanía del Reino Unido.
Dice Wolf el motivo: “ Si varios proveedores compiten en un mercado por un bien o servicio, los consumidores informados pueden cambiar a otro proveedor, y los dueños de las empresas soportan el costo del fracaso , entonces las empresas con fines de lucro son la mejor manera de proporcionar bienes o servicios como el agua y los trenes”.
Esto que en México es imposible, es un bien de la nación, sujeto al apoyo presupuestal nacional, para subsidiarlo en el caso del fracaso. Es tema de soberanía, aunque los trenes fueron concesionados a empresas de Canadá y a la privada nacional Ferromex.
Wolf advierte técnicamente sobre el asunto: “ El argumento fundamental a favor de los proveedores privados, es que están motivados a buscar suministrar los bienes y servicios de la manera más barata posible. La razón política es que los contratos privados permiten al gobierno evadir –en caso de Gran Bretaña- las restricciones auto-inflingidas al endeudamiento del sector público incluso cuando se pretenden utilizar para crear activos productivos”. Es decirgastar fuertes erogaciones sin rentabilidad a corto plazo, medida de precaución para cualquier gobierno, aquí experimentados lo contrario.
Las empresas privatizadas en Inglaterra, como los ferrocarriles, disfrutaban de cierto poder monopólico, y que eran consideradas como generadoras de un suministro vital, caso del agua y de los ferrocarriles.
“Mientras más grande es la competencia y más creíble la posibilidad de una quiebra, menos controvertido es privatizar. El problema es que los trenes nunca se separan de las vías, y generan costos ambientales, subsidios o dumping”. Es decir crear trenes es decidirse a erogar enormes sumas, sepultarlas en las vías, y recuperarlas a muy largo plazo, por ello es más recomendable que sean otros los inversionistas, aunque sean extranjeros, pero México tuvo una obsesión presidencial de que esa manera se defendía la independencia y la soberanía, cuando la propiedad nacional está constitucionalmente garantizada por el estado y las concesiones tienen un término de tiempo, de condiciones y se expiran o se pueden anular, cumpliendo las especificaciones del contrato.
Sin embargo, el estado requiere reguladores –dice Wolf- para evitar la mala calidad de los bienes y servicios ( que están en manos privadas en Inglaterra) quitándole al gobierno la carga de financiar esos servicios.
¿Pero cuando el estado es el patrón, y los soldados los operadores?
Una tarea así de absurda no entra en los supuestos técnicos de Wolf y si adicionalmente el gobierno está quebrado con un déficit enorme de 4 billones heredado del primer piso de esta administración, lo que queda a esperar es la chatarrización lo que aprendieron Ernesto Zedillo y Vicente Fox, que optaron por quitar los trenes, porque pierden con el transporte carretero, reservando solamente la carga y resultaba un barril sin fondo, lo mismo que Pemex.
El impacto ecológico es condenado en Europa, por la obra del Tren Maya, considerado un verdadero atentado contra flora y fauna, y se sigue ampliando. El siguente paso fue la construcción inmobiliaria, en que se sabe hasta Manuel Bartlett, tiene terrenitos, así como muchas figuras cercanas al presidente que creó la obra por capricho. Los estudios para la invitación a las empresas concesionadas como Canada-Kansas, y Ferromex, se están realizando con cuidado, porque no es solo aventarse y luego enderezar los problemas, si se equivocan ellos pierden.
La idea era buena, pero se pretendía enlazar con Cancún a Mérida y de paso a Chetumal, para moverlos, con suficiente gente para justificar la obra, que iría sin grandes pretensiones paralela a la autopista, pero López deliró y la extendió más de la cuenta a zonas sin poblaciones grandes, sin desarrollo industrial, afectando tierras vírgenes, sin necesidad porque existían vías de comunicación alternas.
Pero López idea llevarlo a Chiapas, prolongarlo por 1,500 kilómetros, y construirlo a marchas forzadas, noche y día, incluso sin presupuesto, sin aprobaciones de la obra por SEMARNAT que se otorgaron casi para terminar, en un esfuerzo de voluntad del señor anterior que sigue activo en Palenque fue uno de los motivos del desangramiento financiero de la 4T heredada a Doña Claudia.
Esto es un pronóstico adverso y funesto para esta obra, que al igual que la Refinería 4 veces inaugurada y que no ha generado un litro de gasolina, se suma al AIFA.
Con lo gastado en este tren innecesario, se pudieron hacer 4 NAIM de Texcoco, que si hubieran detonado el turismo, la movilidad y resuelto un problema que se complicó más.
Un Aeropuerto Juárez en la capital del país, administrado por Marina, saturado y otro incomunicado el AIFA, sin ofertar un servicio útil para el viajero de negocios, o con prisa, adicionalmente instalación militar de la fuerza aérea mexicana, aunque le metieron paseos, lucha libre, y forzaron a aerolíneas a considerarla punto de partida, todo fue un fracaso.
Los recursos actualmente se han reducido, sería interesante como punto sensible que se pretendiera privatizar el Tren Maya, que carece de sentido social, y al que solo turistas pudientes pueden acceder. El estigma para el turismo europeo, preocupado por criterios de preservación de la naturaleza, lo rechaza porque ratifica un ecocidio si lo usa. Y es algo que está encima de los sectores pauperizados, como para que lo disfruten, a no ser que los lleven gratis.
Incluso es derrotado por los servicios de transporte turístico y los camiones que siguen compitiendo en el Tren, un compendio de errores de planeación, que nunca la tuvo, y una serie de disposiciones políticas que ahora encajonan a la presidenta Sheinbaum que ni siquiera tiene el derecho de quejarse.
Aunque eso puede cambiar, ya permitió destapar la corrupción en Infonavit que controla ahora Octavio Romero, en que una casa se llegó a vender hasta 4 veces a diferentes propietarios, lo que no da tranquilidad de que destino tendrán los 2 billones de pesos de los trabajadores, pero el asunto fue pausado por Ricardo Monreal, hasta enero próximo. Esa corrupción es reciente del primer piso de la transformación.
Ella supo de esa obra, no se opuso, pero ahora sabe lo que cuesta, y cuesta mucho y no tiene soluciones fáciles pero embolsarse el dinero de los trabajadores pueden generar costos sociales y políticos, muy fuertes. Pero centremos nuestro tema.
El punto determinante de las teorías del economista Wolf está en la eficacia.
Sea quién sea el dueño de la prestación de un servicio, no puede gravar la economía de los ingleses, sus rentas y sus resultados.
Si es menester la regulación debe advertir de las fallas y corregirlas, para privatizar lo público o intervenir como gobierno en lo privado, impulsados por el logro de los resultados positivos. Así de simple, así se manejan los trenes europeos que por sentido social, en algunas rutas son subsidiados, pero mueven millones de pasajeros anualmente y todos saben que representan una forma de política social, pero buscan que sus costos sean bajos y sus cifras no sean rojas.
Aquí en México, esto será política, y realmente imposible. México opera una economía política irreal, supeditada a los caprichos del presidente que mostró que la concentración de poder es nociva, dado que no escucho a nadie que supiera sobre el tema. Admitir que se equivocó el fundador no parece viable, máxime si sigue vigente y metiendo la mano en el gobierno.
Hoy Claudia Sheinbaum sigue considerando nuevos trenes, que ya existen ampliando a doble vía y conectando más rápido al norte dentro del marco del nuevo Tratado, que se supone seguirá.
La medida es justificada, prudente y visionaria, como pudo haber sido el Tren Maya, lástima que no lo fue, y pasarán sexenios antes de que lo sea. Como se debe pensar bien su inversión para no tirar el dinero de los mexicanos y gravar el desarrollo económico.
Julio Serrano, el experto mexicano financiero, lamenta la desilusión. Se requerían 3 millones de pasajeros por año, no llegarán a medio millón.
Ahora se percibe que el tren es lejano de las poblaciones, con terminales mal seleccionadas pero a pesar de las críticas ecológicas los votantes del sureste apoyaron a López Obrador, el problema es que generó una obra que no propiciará una economía sana, y mucho menos un buen desarrollo que no se logra con derroches, imposiciones o decretazos que distorsionan las poblaciones del lugar, con muchos efectos negativos y de ello señaló Julio Serrano, en Milenio, pero las grandes mayorías no se informan de fuentes confiables e independientes de la narración oficial.
Y un punto toral: El ambiente es parte del atractivo del sureste, para visitarlo, sin él, carece de sentido.
Es como las zonas deforestadas de bosques de oyamel de la mariposa Monarca, en riesgo de extinción en México…los michoacanos no consideran que su tala excesiva, afectan a la mariposa, y creen que los turistas seguirán llegando sin ella.
Absurdo, esto le juega duro en contra el Tren Maya, nacido en las polémicas y denuncias de los expertos biológos y ecológistas, sobre sus efectos. Pero nadie fue escuchado y los militares fueron el recurso para hacer la obra, porque se decidió hacerla sobre de todo, sin importar nada y ellos solo cumplen órdenes, aunque para su beneficio porque les heredaron la obra.
Es tren es un ejemplo de impacto político e ideología y presidencialismo sobre la razón, la economía, el medio ambiente. Es una marga ilusión del estado que en su inoperancia lo otorgó al poder militar.
El año entrante el Tren Maya comenzará a mover carga, y esto dificultará la operación de los trenes de pasajeros, que bastante mal se desempeñan en una región marginada, -no se descarrilan gún el gobierno, sólo se salen de las vías- que se intentó poner al día, con una obra faraónica, pero elefante blanco, que es el único animal que sobrevivirá en las selvas del sureste y el desarrollo no llegará sino una distorsión económica inflada y sin sustento, a no ser del gobierno.
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