Por Manuel Gutiérrez
Ocho años de impotencia y amargura para una madre angustiada, que buscó el paradero de su hija. Ocho años de indiferencia, de negligencia que el Instituto de Ciencias Forenses de Jalisco, proporcionó a cambio de la desesperación.
Doña Chayo, no es funcionaria, no es rica, no es política, es una simple madre de familia. Prácticamente es todo, un símbolo que se elogia en el discurso pero que en la vida real, cuando requiere que su derecho se haga valer, se le ignora hasta el cansancio.
Pudieron ser 8 años, pudieron ser 18 años, o más.
Hace muchos años en la Colonia San Carlos, se dio una conmoción a nivel nacional, el periodista de la televisión Guillermo Ochoa, fue hasta una común casa de la calle Azucena, para reunir a una hija perdida algo así como 18 años, ya convertida en madre, con su mamá que la buscó por todas partes sin encontrarla todo eso en la Colonia San Carlos.
El olfato periodístico de Guillermo Ochoa, que fuí a ver de cerca, entre una valla humana de los vecinos, porque el chisme se dio a nivel nacional y a todo color, había un camión amarillo de Televisa, supongo con los instrumentos necesarios para transmitir, y Guillermo Ochoa, a tres metros parecía robusto, rubio, con ojos de color y un tacuche de primera, no desmerecería de los sastres de Jacobo Zabludowski, un traje que valía por medio año de sueldos mínimos, como mínimo. Será que todos los líderes de la difusión son blancos y sonrosados, elegantes, divinos, seránlos reflectores, será el talento…
Con el tiempo he visto que los reflectores en Espacio TV si blaquean un poquito nuestro moreno oscuro. Por eso me pongo lentes oscuros y por recordar aquel engendro de MTV digital que fue el precursor de la locución robótica, aunque en ocasiones se trababa y repetía mil veces la misma frase, trabado. Yo soy pionero tardío, llegue cuando el Oeste ya fue conquistado y se convirtió en ciudades de lujo, apenas me baje de mi caballo y me quite el sombrero.
Guillermo Ochoa, estaba en una faena triunfal. Reunía amorosamente a una madre que encontraba a su hija perdida, dada por muerta, un material de primera mano, de lujo para llevarse premios, aplausos, y tener cautivada a la audiencia nacional. Entró a la casa y en privado pero ante las cámaras de tv en vivo, ocurrió la noticia.

Hoy las desapariciones duelen a los cercanos, pero ya no son noticia, son costumbre y ocurren 300 mil en un simple sexenio populista, y los carteles y fotos de los perdidos tapizan la Procuraduría del Estado o el Monumento de los Niños Héroes, que por cierto hizo simbiosis obligada con el tema de las desapariciones, asignatura en que fracaso la seguridad del sexenio populista que termina.
Guillermo completó como señorón del periodismo el encuentro. Hubo lágrimas, aplausos, vivas a Ochoa, que se dejó querer. Una nota de final feliz, más propia de cuento.
Hasta envidie a Guillermo por su éxito, y me propuse ser un día como él, bueno, todavía no llego y por tanto no debo morir hasta que lo logre…o tal vez nunca.
OCHO AÑOS DESPUES, LA OTRA CARA DE LA MONEDA.
En Milenio leo (18 de julio del 2024) narra una nota de una búsqueda y un reencuentro nada afortunado, pero reencuentro al fin.
Hace 8 años, una señorita joven, en la edad de las ilusiones, más apropiada para el primer vals de Cheyenne, se perdió. Su nombre es María Guadalupe Alcalá Macías, que se perdió o desapareció sabrán los malos, por qué malas artes, un 24 de marzo del 2016.
Luego de la ausencia de horas, la mamá, María del Rosario Macías Pamplona, procedió a presentar su denuncia por la desaparición. Primero pasaron 24 horas, luego 48 horas, 72, las horas se hicieron días. Su último sitio en que se le vió fue en el Fraccionamiento Los Eucaliptos, de Tlamojulco, de Zuñiga, que más debería ser de Voldemor, por la facilidad con que la gente desaparece, aunque sea naranja su gobierno.
Doña Chayo recorrió kilómetros, recorrió Tlajomulco, recorrió Tlaquepaque, la busco por todas partes en una macha metropolitana que es tan grande, tan inhumana, tan indiferente. Mientras tanto, transcurrieron 8 meses.
Una joven fue localizada, y llevada al SEMEFO y solamente le colocaron la etiqueta NN en el píe, la fecha, y a otra cosa. Habían pasado 8 meses. Ningún Sherlock Holmes se intereso por el caso, ningún Perry Mason, ni menos el elegante H. Poirot, desde luego sus equivalentes no de Scotland Yard, sino de nuestra Fiscalía del Estado.
Doña Chayo en tanto seguía caminando con el sol, con el frío, con la lluvia, preguntando aquí, molestando álla. En la Procu para personas Desaparecidas, nadie le dio buenos datos, le oriento sabiamente, le indujo una solución, la dejaron sola, con su alma buscando a su hija.
“Coraje” –dijo María del Rosario Macías Pamplona- “Impotencia”. Paso un año, luego dos, luego tres, hasta llegar a 8 años, la señora no se rindió, pero tampoco lograba resultados, como tantos casos tal vez 50 mil en nuestro estado, de gente que está en esa viacrucis similar.
La Señora sugiró la prueba del ADN. Pero no tenía dinero. Y la mandaron por un tubo.
Despues de ver todos los capítulos de CSI, desde las Vegas a Miami, ahora todos sabemos que el ADN es vital para identificar un cádaver, la paternidad, o la filiación. Se supone que es Protocolo esencial, pero parece que es para PRIVILEGIADOS, NO TODOS LO MERECEN. SE LOS DAN A LOS QUE PESAN, Y QUE PUEDEN PAGARLO, PORQUE ASI SUCEDIÓ EN NUESTRA CRONICA.

Por fin, una hada buena llegó. Sin hadas no hay buen cuento. La Hada fue el COLECTIVO DE MADRES BUSCADORAS DE JALISCO, ese organismo reconocido el España, por el Rey Felipe, pero no tan valorado en México. Ese colectivo recomendó y tramitó o exigió a la Fiscalía, que le hicieran la prueba de ADN a la señora Chayo. Y así fue.
Pasó un mes luego de ello. Un buen día a las 8, apareció un mensaje tan raro, tan inesperado: “Posible localización de restos humanos de desaparecida María Guadalupe Alcalá, coincidencia en el examen de ADN”. Así de electrónico, y lacónico mensaje.
La Señora apareció volando al SEMEFO, en donde desde hace 8 años está esperándola su hija. En donde 8 años no la encontraron.
Gabriela Cruz Rosales, directiva de Madres Buscadoras de Jalisco, recalcó sobre esta historia tres líneas.
1.- Falta de atención de las autoridades a las víctimas. Deshumanización.
2.-Desapareció en marzo del 2016, la encontraron el septiembre del 2016, pero no hubo nadie responsable que estableciera que la habían encontrado. ¿Negligencia, más deshumanización? Ya pasaron las campañas, que gobierno tenemos…
3.- La madre buscadora María del Rosario, Chayo, quedó siempre sola. “ Sola, nunca me dijeron ve a tal lado para que te asesoren. Prácticamente la dejaron sola”.
Si bien esto parece un buen final queda una pregunta importe hasta el extremo. ¿ Quién (es) fueron responsables de su desaparición?. Un hecho terrible que quedará impune sumado en las estadísticas y luego borrado, cuando se trata de campañas políticas, diciendo que todo está requetebién, y que el delito ha bajado—pero hasta el tuétano de la sociedad-.
Si bien, el dolor no termina aún. Ahora vino otro aspecto de la ordalía. (juicio divino medieval que ponía a prueba la vida y la inocencia de una persona, prueba medio rara, porque si bruja amarrada se ahogaba es que era bruja) pero basta de rollos.
Si bien por fin la encontraron quedan temas pendientes. ¿ Lacuenta de la CFE por la luz del refrigerador para preservar los restos de la joven desafortunada y los cafés por los desvelos del MP y del diligente personal? No sé…tal vez, no, o sí.
Otro punto, para salir del SEMEFO corre la leyenda negra que hay que pagar la salida…como si fuera antro, para llevarte lo tuyo a tu casa. Mejor me salgo por la tangente…
Y el otro problema, un funeral es como fiesta a la inversa. Pero hay gastos, y muchos. Y resulta que la madre buscadora no tiene feria. Por tanto, turnó solicitud a la Comisión de Atención a las Víctimas de Jalisco, porque no tiene dinero para gastos funerarios.
No es surrealismo trágico, es el pan de cada día de lo que vivimos los mexicanos, más álla del discurso triunfal de las mañaneras, o de los pronunciamientos gloriosos de que hemos disminuido la pobreza, que hay un millón de pobres menos, por los subsidios clientelares, que están por aumentarse para las mujeres, eso dice el populismo y sus propagandistas.
Pues resulta que con subsidio para la tercera o sin él, la señora Chayo no tiene para un digno funeral de su desaparecida hija.
Y algo triste en este mundo es un entierro de pobres. Espero que nuestro gobierno de Jalisco se la saque en este último trance y la apoye cuando menos porque la ofendió con 8 años de angustia.
Pero para los que aman a los políticos, a los gobernantes, a los que dicen que vamos tan bien como Dinamarca, o quecomo Jalisco, no hay dos, les digo: Acaban de encontrar una fosa común, una fosa clandestina, en Jardines del Bosque, es decir en Inglaterra y Mariano Otero, no en Tlajo de Voldemor, ni en la sierra, aquí en céntrico, en buena zona…residencial, decían antes.
Tómala.
Por eso nadie quiere a las madres buscadoras, porque encuentran la verdad, porque rompen el discurso de las mentiras oficiales, porque demuestran que arriba viven en una burbuja y por ello hasta la delincuencia organizada las agrede, cuando en España, las condecoran y Palacio se cierra para ellas, que tienen que regalarle una pala al presidente del país que se va, dicen.
Honor a esa madres buscadoras. Consuelo y dignidad para Doña Chayo. Y una cuchufleta doble para los Institutos Forenses desbordados de muertos, y Procuradurías que no encuentran nada, sólo cuando el desaparecido es importante.
Pero aún así, lo encuentran cadáver, lo cual no hace diferencia.
Carlos Villa, QEPD sigue esperando justicia y es uno de tantos…y los que se acumulen en la semana, la impunidad y negligencia oficial, bien gracias, vivan los abrazos, no balazos y las estadísticas nacionales que dicen menos crimen, pero más homicidios, y menos desaparecidos…
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