
Por Laura Gutiérrez Franco
Desde el inicio de su administración, la presidenta municipal de San Pedro Tlaquepaque, Laura Imelda Pérez Segura, ha demostrado una profunda incapacidad para dirigir el rumbo del municipio, entregando un gobierno que no ha dado una sola buena nota y que traiciona abiertamente las promesas que la llevaron al poder. Quien tanto criticó la corrupción de las administraciones del pasado, hoy encabeza una gestión donde los vicios y los malos manejos se han multiplicado de forma alarmante, resultando en un escenario ochenta veces peor o más.
Las alarmas y las denuncias legales ya están puestas sobre la mesa. El diputado Alberto Alfaro -quien salió de Morena y se cambió al Partido Verde por tanta corrupción que comprobó con Laura Imelda- ha promovido diversas acciones legales en su contra por una serie de trampas financieras e irregularidades que involucran el desvío o mal uso de 60 millones de pesos, una afrenta directa al patrimonio de los tlaquepaquenses por la que se exige y espera un castigo ejemplar e inmediato.
A este desfalco se suma una irresponsabilidad institucional mayúscula: el gobierno de Pérez Segura le adeuda más de 200 millones de pesos al SIAPA. Mientras la Alcaldesa mantiene esta enorme deuda sin la menor intención o intento de pago, las familias de las colonias del municipio pagan las consecuencias sufriendo una severa crisis en el suministro, recibiendo agua sucia o, en muchos casos, padeciendo la ausencia total del servicio. ¿Con qué cara sale a reclamar de forma hipócrita al SIAPA si mantiene al organismo asfixiado financieramente por su propia morosidad?
La situación se vuelve aún más espantosa al mirar hacia los sectores productivos locales. Comerciantes del municipio viven bajo un esquema de extorsión y, si alguien se atreve a levantar la voz o denunciar los abusos, la administración de Tlaquepaque responde con desquites y represalias directas, ahogando la economía local y sembrando el miedo.
Este panorama deja en evidencia un patrón destructivo, característico de quienes bajo las siglas del partido Morena llegan al poder sin la menor capacidad técnica ni preparación para gobernar. Su gestión se ha reducido a la manipulación de odios y venganzas políticas en lugar de dar resultados.
Como se ha señalado oportunamente en reiteradas ocasiones dentro del espacio de Expedientes A Fondo, cada uno de sus errores y corruptelas ha sido documentado con oportunidad. Por dignidad y respeto a la ciudadanía, tenga tantita vergüenza. El electorado que confió en usted hoy le da la espalda y la rechaza, porque usted asumió el cargo para resolver los problemas de la gente y no para convertirse en el problema mayor de Tlaquepaque. Si le queda un poco de decoro, renuncie.
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