
Por Manuel Gutiérrez
Entre las críticas actuales a la electrificada F-1, hay un concepto interesante que es el “purismo”. Se alaba el estilo de Max en Nürburgring, incluso arriesgándose en una secuencia temeraria a rebasar, pero casi a eliminar, a un compañero de equipo: al Mercedes-AMG GT3 No. 80 de Maro Engel, Luca Stolz, Fabian Schiller y Maxime Martin; un momento que debía ser imposible en el mismo equipo en una carrera de resistencia.
El rebase de Max con el No. 3 fue al límite. Sin embargo, el No. 80 resultó ganador porque, luego de tener 45 segundos de ventaja e imponer las marcas de velocidad, faltando 3 horas ocurrió una falla técnica en la transmisión que los dejó fuera del primer lugar. Regresaron a la posición 38 y recuperaron, pero era imposible ganar en lo que quedaba de carrera; aun así, Mercedes se dio el gusto de tener el primer lugar en el podio.
Max y sus compañeros fueron implacables, muy rápidos, pero no ganaron. Estaban los ases Dani Juncadella (ex F-1 de España), Lucas Auer (de Austria) y Jules Gounon (de Francia), pero el destino les cerró la puerta.
Max corrió —pese a que era una carrera de 24 Horas— a la mayor velocidad posible, desafiando el consejo de que la resistencia se gana corriendo «antes de los demás, pero a la menor velocidad posible». Esto significa que disminuyen los riesgos de rupturas, soportan el desgaste del motor, cuidan todos los factores y, finalmente, si la suerte lo permite, ganan.
Eso es conservar; pero en plan purista, lo que hizo Max fue ganar a fondo desde el primero al último segundo de las 24 Horas, e imprimió al equipo una demanda total en ese sentido.
Conservar es saludable en resistencia, no tanto en sprint. En segundo lugar quedó un Lamborghini No. 84 y el tercero fue para un Aston Martin No. 34. En las calificaciones una semana anterior, pereció en un accidente de siete unidades Juha Miettinen, de 66 años, el 18 de abril.
El “Infierno Verde” es una palabra mayor; más de 200 decesos en su historia lo confirman, pero es una pista irresistible. El promedio de muertes en ese trazado es de entre 3 y 12 por año.
La pista puede ser usada por aficionados que se registran. Es de acceso público con todo tipo de auto y un mínimo equipo de seguridad —licencia especial del circuito si participan en una carrera oficial—, pero pagas por vuelta y también lo usan las motocicletas. Es como el Everest, pero en los carros, y más exigente tal vez que Le Mans, que es menos mortífero. Y es un permiso para correr lo más rápido que puedas… y gente de todo el mundo responde a ese reto.
Definitivamente, el purismo debe entenderse como la manera de conducir en que las decisiones del piloto son las imperantes; la habilidad y el valor para tocar el límite y una rayita más allá con el poderío del motor que, lanzando llamas y lanzando truenos, produce una sinfonía única que hizo leyenda al automovilismo, y que en la hibridación estaba sofocando el sabor de la F-1. El piloto lleva a la máquina, no al revés como sucede ahora. Antes todo era preocuparse por ser el más rápido y ya.
Lo dijimos como deseo personal, pero ahora es tendencia real: Stefano Domenicali, el CEO de la F-1, anunció al diario francés L’Équipe que está al mil por ciento a favor del regreso de los motores V-8 con combustible 100% sostenible. En tanto, se harán adecuaciones en las temporadas 27 y 28, intentando amortiguar el efecto de la dependencia de la electricidad y amortizando lo invertido por los equipos. Algo quedará de esta era, pero regresamos al estruendo. El regreso se espera para el 2030 y ha sonado como la trompeta de Jericó, que derriba las barreras.
Por otro lado, otro jugador estrella del automovilismo mundial, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, anunció al público el plan de volver a utilizar los motores V-8 con combustibles sostenibles (exactamente lo mismo). Por lo tanto, el aviso es ya oficial y las escuderías saben que tienen que diseñar en paralelo otro modelo en 900 días como máximo.
Parece que los críticos de la F-1 —entre los cuales estuvieron Fernando Alonso, Max Verstappen y Lewis Hamilton— han sido escuchados, entre otros declarantes que se han sentido extraños dosificando la potencia eléctrica que llega cuando no la necesitas, se derrocha y, cuando la requieren, no está en el rango adecuado.
“Redescubrir la esencia del automovilismo”, dijo Domenicali, pero no admitió el descontento en la categoría, como buen político que retorció el tema: “Hay poca gente que se queja de las normas, es una realidad”. Pero la verdad es que muchos se alejaron de la F-1. Pero este cambio amarra a las firmas de lujo que siguen llegando, como Vuitton, y ahora Gucci, que vestirá a lo que era Alpine (una división de Renault) y que impondrá la cinta verde y guinda; incluso los nomex serán dignos de una pasarela de alta moda.
Pero admitió la verdad de fondo: “No queríamos pasar a una estructura totalmente eléctrica, por lo que se llegó a un acuerdo”. Hasta aquí Domenicali, que omitió decir que deja a salvo las inversiones y los gastos de los equipos, que podrán al menos salir a mano, para así poder pasar al camino del V-8.
Más ruidosos, más espectaculares y más tecnológicamente refinados, los bólidos de la F-1 del 2030 serán alucinantes. El paso de un F-1 provocará emociones encontradas, porque nadie puede permanecer impasible ante un motor aullando, con los metales en un punto de sinfonía. Van al rojo, como los frenos, y en ellos la electricidad ya no será el impulsor definitivo ni su gestión una distracción. Habrá tecnología nueva, pero sujeta al piloto: purismo.
El V-8 podrá venir con algún dispositivo de recuperación de energía, porque tampoco se trata de arrojar a un lado los avances. Pero será cuando vengan los nuevos coches cuando se pueda determinar qué trucos tendrán para adicionar potencia, como antes con el DRS.
Entonces, esta es la hora de iniciar otra revolución en la F-1, a la que apenas llegaban nuevos equipos adaptándose a los motores con tanta “E”, y ahora a desarrollar de nuevo los V-8 que, la verdad, sorprenderán, entre otros factores, por consumos y nuevos parámetros de eficacia en su rendimiento. Dentro de 3 años volveremos a empezar; algo quedará de la experiencia y, a su vez, se derivará al automovilismo de las calles, a las líneas masivas de producción, porque es una regla de la F-1 nunca dejar de avanzar. Su auto nuevo incorpora todo lo que ha aportado la F-1 en muchos sentidos y seguirán haciéndolo. Y con lo “E” estaban a punto de ser otra Fórmula E. Y no es el camino, ni la receta que hizo leyenda y que generó nuevos aficionados en todo el mundo.
Es gracioso: Cadillac, Audi y, en general, todos apenas estaban tratando de dominar el arte, y tienen que hacerlo para ganar dinero, prestigio y puntos en estos años previos al regreso al V-8, cuando habrá que comenzar otra vez.
La frase “combustible sustentable” significa mucho, porque evidentemente buscan disminuir la emisión de gases tóxicos mediante la utilización de gasolinas que pueden ser biológicas en gran parte o que llevarán la misión de dar poder sin agravar el problema del planeta. A la postre, esto es lo que pueden resolver, lo que abre otra carrera industrial.
Claro, esas nuevas gasolinas sustentables ahora son otro reto en las mesas de las grandes petroleras del mundo, porque la lucha por ser proveedores ya se apunta. Pero adicionalmente, porque los consumidores querrán tenerlas pronto en sus motores, y quien pueda atender y surtir el mercado será el rey.
En esta carrera es de descartarse a nuestro querido Pemex, del que espero les pague a los proveedores al menos para el 2030 y que exista por sus medios propios, no por desviar dinero presupuestal para mantenerlo. Pero nunca quebrará mientras exista México y, por ello, hay que recordar que patrocinó a Héctor Alonso Rebaque, a Josele Garza y, en un remoto pasado, a Pedro Rodríguez, aunque nunca le pusieron un litro de ese combustible a sus tanques de competencia; usaron lo que estaba vigente, avanzado y permitido.
La F-1 va por nuevos combustibles que terminarán para el 35 ya en algunas versiones deportivas o de superlujo de gasolinas nuevas. Alfa Romeo, BMW, Mercedes y Porsche revivieron el V-8 en sus series deportivas selectas ya este año. Si no sabes ver los signos, no sabes lo que viene. El regreso del purismo viene con toda la fuerza.
Mientras tanto Max, que ganó la admiración en Nürburgring por la forma en que se divirtió, corrió, arriesgó e hizo labor de equipo, comienza a antojarse a muchos más pilotos. Luego fue a ganar en Canadá. Después de todo vienen las 500 Millas de de Indianápolis, y junio es el mes del verano de la velocidad en Le Mans con las 24 Horas: pruebas de purismo absoluto para disfrutar lo mejor del pasado y de siempre.
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