
Por Manuel Gutiérrez
Si estamos en los umbrales de la tercera guerra mundial, este fenómeno es mundial y se ha recalentado en varios puntos del planeta. El Pacífico es el escenario de futuras batallas navales en que se decidirá el futuro de Japón, Corea del Sur, Filipinas, Australia, Malasia y otros países frente a la alianza de China con Norcorea, eventualmente Vietnam, Camboya si hacen alianzas.
Kim Jon Un, heredero de Kim Il Sung, por gracia de una herencia personal, del tipo de la realeza, pasó a ser el dictador de Corea del Norte, nombrado por su papá, a la que no se puede llamar república aunque digan que es Democrática.
No existe más que una familia real, una corte y congreso nominativos de un solo partido, un solo sistema de información de la versión oficial en televisión, medios impresos y un control que llega al acceso del internet, para usuarios con permiso restringido. La sociedad de Corea del Norte no vive, ni como en el siglo pasado. Es un totalitarismo extremo.
Este sistema cerrado contrasta en todo con Corea del Sur, en que la libertad, la abundancia, incluso la idea aspiracionista crea presión a los habitantes, para superarse en sus niveles de vida, de cultura y de consumo, la moda, la calidad de vida, educación, viajes y hasta alimentación exijen mucho al coreano del sur, que se esfuerza en una cultura del trabajo muy intensa y que no todos resisten.
Incluso tienen su propio sistema de Google y de redes, sus propios sistemas de televisión de paga, sus empresas de entretenimiento que abastecen y compiten con Netflix, y un desarrollo impresionante para un país que quedó en ruinas a principios de los años 60 del siglo pasado.
Corea del Norte se encuentra aislado, con hambre perpetua pero el lavado cerebral les hace creer que los misiles y armas nucleares son indispensables para ser respetados.La receta de cañones en vez de mantequilla, aplica al extremo.
Lo ocurrido con los disparos de misiles por Norcorea, constituyó un punto de alarma grave en Japón, que ante el vuelo del misil intermedio detuvo sus trenes, incluso sus actividades y usaron sus refugios en caso de catástrofe por lo que los ciudadanos nipones sufrieron pánico y el efecto de amenaza militar, afecto hasta la Bolsa y la economía. El proyectil sobrevoló Hokkaido, una de las islas del archipiélago japonés y cayó en el mar. De Godzilla pasaron a la alarma de un ataque con cohetes y el temor de que fueran nucleares.
Los norcoreanos están “actualizando” sus misiles y sistemas, y probando los nuevos proyectiles IRBM de alcance medio pero logran pegar en Japón, si lo desean. Desde hacía años, no se habían desarrollado ejercicios navales en Corea del Sur, y primero plantearon una emergencia de ataque con submarinos, por lo que realizaron maniobras muy especializadas y la respuesta fue con misiles.
La visita de la Vicepresidenta Kamala Harris, reiteró las garantías del escudo militar que comprometió a Estados Unidos en esa parte de Asia, para proteger a sus aliados.
Japón había renunciado a desarrollar sistemas bélicos mayores, y tiene un ejército pequeño, moderno y equipado, tenía marcada vocación defensiva. La tensión de Japón se debe a China por un lado por la enemistad causada en la segunda guerra, en que Stalin invadió para entregar el continente a los rojos de Mao Tse Tung eliminando japoneses, en tanto Chiang Kai Sheng, pasó a ocupar con su gobierno y parte de sus pobladores, en Formosa, que es otro de los puntos de conflicto.
Rusia por su parte se apoderó de las islas Kuriles, territorio japonés como botín de la segunda guerra, y nunca Japón ha renunciado a ellas. Vladivostok es la base y ciudad del septentrión, de Rusia y punto clave las fuerzas navales de Rusia, incluyendo submarinos y cruceros porta misiles.
La cultura japonesa reciente creció viendo el memorial de Hiroshima y Nagasaki, que sufrieron devastación atómica innecesaria, decidida por Harry Salomón Truman, cuando el dominio aeronaval de Estados Unidos era abrumador, ni siquiera sabían su número exacto de barcos de guerra.
En pleno fin de la guerra, un submarino japonés hundió al crucero pesado Indianapolis, y asombrosamente tardaron más de siete días en darse cuenta que les faltaba, pero los tiburones si se enteraron.
Japón optó por adoptar el ideario de la paz en el nuevo orden mundial. Sus esfuerzos industriales cambiaron a los transistores primero luego a lo digital, a la Inteligencia Artificial, exploración del espacio y un gran avance tecnológico, pero distante de fines militares.
En fechas recientes informé que los Marines, cedieron F-35 a los portaaviones compactos de Japón. La situación es diferente.
Hoy Japón, lo mismo que Alemania se ve urgido de cambiar al lado militar su poder industrial, y la mentalidad de sus ciudadanos.
Las condenas internacionales llovieron a Norcorea por el provocador ataque, en la ONU, con la embajadora Linda Thomas Greenfield, que acusó a dos miembros del Consejo de Seguridad de la provocación norcoreana. No los mencionó pero son China y Rusia.
Mientras Norcorea prepara su séptima explosión termonuclear subterránea, la respuesta de la séptima flota fue de hacer maniobras adicionales con naves coreanas, japonesas y de otros países, a la par. De hecho no se desplazó ningún portaviones extra, porque el Reagan, está apostado en el Pacífico, en Yokosuka, Japón, siempre el más moderno navío de este tipo pasa a esta zona.
El Primer Ministro de Japón, Fumio Kishida, recién nombrado en tanto hizo condenas de la agresión a sus aguas y territorio, por los norcoreanos, “ Acto de barbarie que expone la vida y la propiedad de los ciudadanos de Japón” dijo.
Incluso se dispararon desde Corea del Sur 4 misiles como prueba. Corea del Sur opera una base de detección temprana que advierte desde el momento en que los norcoreanos preparan un lanzamiento, su trayectoria y su intención ofensiva, no habrá sorpresa, pero no evitan los disparos y con ello las hostilidades.
La consecuencia de esto se debe a la caída del General MacArthur, que reconstruyó Asia luego de la segunda guerra mundial, restaurando republicas en Japón, Filipinas, y mediante un desembarco aeronaval en Inchón, rescató lo que hoy es Corea del Sur.
Harry S. Truman lo enfrentó como un militar indisciplinado, probélico, en tanto MacArthur, tuvo la visión de que era el momento ideal de hacer la guerra, porque China no tenía el desarrollo industrial, aunque ya poseía la bomba atómica, regalo del Kremlin.
Sin aceptar ser político, aunque de facto gobernó en varios países a la vez, McArthur se fue a ser una leyenda histórica, pero advirtió al pueblo estadounidense que los arreglos en el paralelo 32 en el río Yalu, para crear Norcorea, no eran el resultado adecuado porque “No hay substituto a la victoria” era una componenda de los jerarcas de Washington de entonces y el pretendía llevar la campaña hasta Pyong Yang, la capital norte, pero lo destituyeron sin considerar sus enormes méritos de edificador de Asia y de competente comandante.
Vapuleado por su gobierno, que así le pagó el renovar el mapa de esa parte del mundo, Mac Arthur terminó como leyenda de César Americano. La guerra coreana fue cruenta, experimental en aviación, tanques, y tácticas navales y en gran escala con China participando. Y los Marines dieron una gran cuota de sangre por Corea del Sur.
Estados Unidos heredaría el problema de Vietnam, ante el fracaso francés y en que haciendo pulso contra China y los Vietcongs, que triunfaron por la retirada sin gloria de ese país, que propicio las grandes matanzas, agregando las de Camboya por el Khmer Rojo, de más de 2 millones de personas.
La caída de Saigón abrió el camino de una nueva indochina, soñada por Ho Chi Minh, con sus matanzas y reeducación, para terminar en una potencia capitalista con inversiones estadounidenses en manufacturas, hasta le ganan a México las inversiones nearshoring.
En el caso de Corea del Sur, fue provechoso, pero en Vietnam, fue una derrota no militar, sino una retirada por la presión política en los propios Estados Unidos por los medios, celebridades y movilizaciones populares.
Kennedy, Jhonson, y Nixon, y Ford enfrentaron una oposición antibélica en su propio país sin comprender que era una guerra anticipada y lejana pero que les atañe y que dejaron en puntos suspensivos, ahora si se vende la guerra como políticamente correcta.
El dominio es vital para China, la contención para Occidente. El cuándo, se aceleró más con los misiles y la guerra de Rusia.
Esta vez, el relevo no serán a futuro los Estados Unidos, será Japón y Corea del Sur y una nueva configuración del lejano oriente y una ame de conflicto que no desaparecerá por ninguna causa, un Japón militarizado que desenfunda el acero samurái será la consecuencia.
El Pacífico no lo será más que de nombre, y en el mar de Japón, se jugarán todo por Putin y su hambre de conquista, por Kim Jong y sus delirios heredados, y por Xin Ping, de China reelecto por tercera vez, todos tienen agravios pendientes y sobre todo miedo, eso puede hacer explosión.
Japón invadió China y derrotó a Rusia zarista, terminando mal en la segunda guerra mundial generada por el petróleo y su necesidad, con sus códigos descifrados, Pearl Harbor fue la provocación para entrar de lleno en la IIWW, Japón la terminó con la experiencia atómica y la ocupación norteamericana.
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