Por: Laura Gutiérrez Franco
En la vida pública y política, la credibilidad no es un adorno opcional; es la única moneda de cambio legítima entre un representante y sus representados. Cuando un servidor público acumula décadas en cargos de elección, presupuestos públicos y decisiones de Estado, lo mínimo que exige la ciudadanía ante una anomalía es una explicación clara, oportuna y sin rodeos.
Hoy, el político jalisciense Salvador Caro Cabrera se encuentra bajo el escrutinio público por un asunto que roza lo insólito en los registros administrativos: la supuesta acreditación o presentación de documentos con antecedentes laborales ante el Consejo Estatal para el Fomento del Deporte (CODE Jalisco) con una fecha de inicio fijada en 1980. Quiere una jugoza jubilación y por eso anda entregando documentos, pero algunos están de dudarse.
Aritmética básica: habiendo nacido en noviembre de 1970, un registro de esa naturaleza implicaría que el ex-legislador comenzó a cotizar o prestar servicios a la edad de 9 o 10 años. A estas alturas, no hay espacio para la especulación ni para el silencio. Si se trata de un simple “error de dedo” o una equivocación mecanográfica en la captura de expedientes, un político con la experiencia y las tablas de Salvador Caro debió haber salido desde el primer minuto a explicar el contexto, precisar el dato y corregir el entuerto ante la opinión pública.
¿Por qué callar? ¿Qué impide dar la cara? El silencio en la función pública nunca transmite cautela; genera suspicacia, dudas y la sospecha fundada de que hubo un intento de “trampa” o simulación para inflar años de servicio o antigüedad laboral en perjuicio del erario y de las instituciones de pensiones.
Un historial de brincos políticos y cargos continuos
La falta de aclaración resulta aún más cuestionable al revisar la extensa trayectoria política de Salvador Caro, marcada por un camaleónico andar entre las distintas fuerzas partidistas del estado y del país:
Sus inicios en el PRI (1998–2012): Ocupó posiciones dentro de la estructura del Partido Revolucionario Institucional, siendo dirigente municipal en Guadalajara, coordinador de asesores y diputado local en la LVI Legislatura. Bajo las siglas del tricolor llegó también a la Cámara de Diputados en la LXI Legislatura (2009-2012).
La etapa en Movimiento Ciudadano (2012–2024): Al cambiar los vientos políticos en Jalisco, dio el salto al proyecto ‘naranja’. En esa trinchera fue regidor en Guadalajara, Comisario de la Policía de Guadalajara (2015-2017), presidente de la bancada local en el Congreso del Estado de Jalisco (2018-2021) y nuevamente diputado federal por MC.
El brinco a Morena (2024): Tras no obtener la candidatura a la alcaldía tapatía por el partido naranja, renunció a la bancada de MC e integró las filas del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados.
Un actor político que ha sabido reinventarse y acomodarse en casi todos los partidos relevantes de la escena local y nacional no puede alegar timidez o desconocimiento de la arena mediática. Un servidor público transparente, decente y seguro de su hoja de vida sale de inmediato al paso de los rumores, desmiente con actas o comprobantes en mano y exige que se aclare el registro administrativo.
Salvador Caro tiene la palabra y la responsabilidad de responder: dé la cara, explique la inconsistencia de los datos y aclare si se trató de un desacierto administrativo o de un intento de ventaja ilícita. Jalisco no merece silencios evasivos
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