
Horacio Villaseñor
La ignorancia de los “políticos” actuales convirtió al SIAPA en una dependencia inservible. A partir de la última década del siglo pasado, Guadalajara solo tuvo y sigue teniendo encargados de la administración municipal que no han podido cumplir, porque no le entienden a la administración gubernamental ni saben estar a la altura de la segunda ciudad más importante del país. Se desentendieron, irresponsablemente, de los problemas relevantes para el adecuado desarrollo de toda metrópoli. No han podido crear lo que hace falta; el desastre urbano está a la vista de todos y desperdician los recursos públicos en puros despropósitos.
Me explico: en los años 50, un prestigiado ingeniero y político administrador, de los que tanta falta hacen ahora, impulsó la creación del organismo operador que trajo el líquido del Lago de Chapala, denominado Patronato de Agua de la Ciudad de Guadalajara, convertido en los años 70 en el hoy conocido Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA). Este organismo fue la primera figura clave en la gestión y administración metropolitana. Por cierto, no existía, entonces, la rimbombante Ley de Coordinación Metropolitana del Estado de Jalisco, creada en 2011, y el SIAPA pudo nacer porque esa ley no se necesitaba; fue otra ocurrencia de políticos que no le entienden a la función pública.
En la Constitución nacional se observa la facultad de los municipios para que se coordinen si así mejoran alguno de sus servicios que obligadamente deben prestar, particularmente en temas comunes, pero ese es un tema que trataré en otra ocasión. La idea del ingeniero Matute Remus, mi tío, que dio origen al SIAPA, partió del principio fundamental de la administración pública: el interés general logrado a través de la eficiencia administrativa. El ingeniero más importante y reconocido, por propios y extraños, en la historia de la ciudad, anticipándose a lo que pasaría al crecer Guadalajara y los tres asentamientos de su alrededor —Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá—, propuso generar importantes ahorros construyendo una única red de infraestructura para la dotación de agua potable; una única red de alcantarillado; una única planta potabilizadora y una única planta de tratamiento de aguas negras, en vez de que cada municipio gastara en la suya independiente.
Esa única infraestructura hídrica, administrada por un solo organismo dependiente de los ayuntamientos, permitió asegurar esos fundamentales servicios con calidad, y así fue hasta que llegó la alternancia política en Jalisco en 1995. Llegó el PAN, hay que decirlo, porque el PRI se pudrió, y los alcaldes de ambos partidos no entendieron que los servicios de agua y drenaje son obligadamente municipales, no estatales, y que después de 50 años cualquier infraestructura se deteriora gravemente y debe ser reconstruida. Se desentendieron y hoy el SIAPA depende del Gobierno del Estado de Jalisco; está hecho un desastre bajo la dirección de “ingenieros” que no saben administración pública.
Las redes tienen fugas y son insuficientes, no sirven, y los ayuntamientos solo están pasando penas y vergüenzas promoviendo, ridículamente, a “La Ciudad que te Cuida” o “La Ciudad de las Niñas y los Niños”, que en época de secas tiene tandeos porque el agua escasea; en época de lluvias se inunda; todo el año hay fugas de agua, hundimientos, socavones y, del drenaje insuficiente, brotan aguas negras que corren por las calles, poniendo en riesgo no solo la calidad de vida, con pestilentes olores, sino la salud de la gente toda.
A nadie que tenga frente a su casa un riachuelo de mierda le importa festejar el Día del Tejuino, la torta ahogada, la Rosca de Reyes o un Mundial de futbol. No hay nada más importante que arreglar el drenaje de una ciudad, pero el ayuntamiento evade su responsabilidad, ocasionando que los problemas crezcan. “Para muestra, un botón”: desde hace años, en la avenida Las Américas, cruce con Colomos, a una cuadra de la conocida Glorieta a Colón, un centro comercial moderno, con tiendas de moda, belleza y estilo de vida, y la Zona Financiera de Guadalajara, brota de una alcantarilla caca y meados que el SIAPA no soluciona y el ayuntamiento se hace el tonto. Este 2025 termina y allí sigue saliendo la mierda, a veces poca y a veces más. Ni hablar.
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