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Por Carlos Ramírez

Detrás, debajo, a los lados y arriba de la pandemia del coronavirus se encuentran los elementos que revelan una severa crisis de seguridad del Estado en sus tres variables: pública, interior y de soberanía nacional.

En documentos legales de cumplimiento estricto se señalan las funciones del Estado para mantener la seguridad, la soberanía y el bienestar, pero que no se están cumpliendo.

1.- La ley de seguridad nacional define los objetivos de protección del Estado y para qué: “el enfoque de Seguridad Nacional que orientará la actuación de esta Administración es enunciado del modo siguiente: promover la seguridad del Estado mexicano por medio de una política multidimensional que anticipe aquellas tendencias internas y externas que pueden poner en riesgo nuestro proyecto de nación, salvaguardando así la libertad, los derechos humanos y la seguridad de nuestros ciudadanos”.

2..- La doctrina de seguridad interior del Colegio de Defensa, que se asume como definición de políticas de Estado, dice claramente que la seguridad interior es la “condición que proporciona el Estado mexicano para salvaguardar la seguridad de sus ciudadanos y el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del Estado de Derecho y la gobernabilidad democrática en todo el territorio nacional”.

3.- Y las pandemias se han asumido como una amenaza a la seguridad nacional del Estado y la sociedad. En las funciones se asume lo siguiente en el Programa para la Seguridad Nacional 2024-2018:

“Desastres naturales y pandemias

“En virtud de su ubicación geográfica, sus condiciones geológicas y el impacto de fenómenos globales, México es un país susceptible a la ocurrencia de desastres de origen natural vinculados con las condiciones de sismicidad del país, la actividad volcánica y los fenómenos hidrometeorológicos, especialmente aquellos derivados del cambio climático. Al mismo tiempo, es un país expuesto a escenarios de riesgo de carácter antropogénico, como los incendios forestales, los derrames químicos y las emergencias radiológicas. Todas estas circunstancias pueden tener un impacto directo sobre la seguridad de nuestras instalaciones estratégicas, la cohesión social de nuestras comunidades y la integridad física, el bienestar y el patrimonio de la ciudadanía.

“En los últimos 28 años se han suscitado 16 desastres naturales que han tenido un alto impacto en la estabilidad socioeconómica del país. Su costo estimado asciende a alrededor de 457 mil millones de pesos y más de 8 mil vidas humanas. Por otro lado, los efectos de las pandemias sobre nuestra población y sobre el desempeño de la economía nacional tampoco pueden ser soslayados.

“La capacidad de una nación para hacer frente a escenarios de desastre y emergencia se encuentra vinculada con la prevención, la solidez de sus instituciones y la cohesión de su tejido social. En este marco, la visión del Gobierno de la República es promover la Gestión Integral del Riesgo a través de un ciclo de prevención, minimización y mitigación en los tres órdenes de gobierno. Con el propósito de abatir los efectos generados por estos fenómenos, el Gobierno de la República ha ampliado desde 2012 la cobertura financiera destinada a proteger los recursos públicos en caso de desastres naturales. Para hacerlo, ha contratado una cobertura financiera por 315 millones de dólares a través de Bonos de Catástrofe. Esta iniciativa señala la importancia de fortalecer los instrumentos financieros y los seguros para poder afrontar riesgos catastróficos en los próximos años. De igual forma, es necesario destacar los esfuerzos realizados en los últimos años por el Sistema de Protección Civil para desarrollar mecanismos de alerta temprana frente a fenómenos meteorológicos, maremotos, sismos, actividad volcánica, sequías e incendios forestales.

“El 14 de enero de 2014, el titular del Ejecutivo Federal anunció la creación de un Centro Nacional de Emergencias para monitorear de manera permanente los fenómenos naturales. Su propósito será generar información en tiempo real para facilitar la toma de decisiones, fortalecer la prevención y agilizar la capacidad de recuperación y respuesta del Estado mexicano frente a contingencias. De modo complementario, esta Administración trabaja para contar en 2016 con un Atlas Nacional de Riesgos para la consulta y gestión oportuna de riesgos por parte de las autoridades y la sociedad civil.

“Finalmente, es necesario profundizar en la difusión de la política de Protección Civil para crear una consciencia colectiva unificada, cuyo objetivo será el de anticipar, prevenir y enfrentar los desastres de origen natural o los ocasionados por la acción humana. Para ello, se requiere contar con recursos humanos debidamente capacitados, un sistema de información especializada e infraestructura y equipo apropiados para prevenir y, en su caso, reaccionar eficaz y oportunamente ante emergencias, así como con un marco regulatorio que consolide las medidas de prevención de accidentes, con base en la inteligencia que en la materia generen las instituciones del Estado competentes.”

Nada de todo lo anterior se está analizando ni cumpliendo.

Zona Zero

  • En medio de la distracción de las fuerzas de seguridad por el coronavirus se ha notado un realineamiento y una reorganización de los grandes y mediados cárteles del crimen organizado. Las apariciones de cuando menos seis cárteles entregando despensas en zonas populares del país no ha sido sólo un desafío al Estado, sino un ocupamiento de espacios sociales que antes retenían bajo su control y preocupación a los gobiernos legales. Paulatinamente, el crimen organizado se expande hacia zonas políticas y sociales del Estado. Esta es otra evidencia de la crisis de seguridad del Estado.

  • Los homicidios dolosos siguen siendo parte del reacomodo de zonas de poder de los cárteles, dentro del escenario de no-persecución de capos de la estrategia de seguridad del gobierno.

El autor es director del Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

seguridadydefensa@gmail.com

www.seguridadydefensa.mx

@carlosramirezh

Las opiniones expresadas por los columnistas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Expedientes Afondo

Nacido en la ciudad de Oaxaca en 1951, Carlos Ramírez comenzó su vida profesional en el periodismo en 1972. Y desde entonces ha estado ininterrumpidamente en el periodismo mexicano. Además de la práctica periodística, ha sido profesor de periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Universidad Iberoamericana, además de ser un conferencista cotidiano en universidades de todo el país. Autor de la columna; Indicador Político Twitter: @carlosramirezh Página Web: http://indicadorpolitico.mx

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Gabriel Torres Espinoza

Reinicio ‘gradual’: ¿simulación o autoengaño?

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Gabriel Torres Espinoza* 

El dilema entre “salvar vidas” o “salvar la economía”resulta un falso debate.
En una pandemia, si no se actúa para salvar vidas, la economía colapsa por la cantidad de enfermos, de saturación de hospitales y de caos social que puede ocasionar la ausencia de autoridad para proteger el principal bien que debe salvaguardar el Estado: la integridad física de sus habitantes. Antes bien, las medidas de contención sanitaria son necesarias para proteger la economíajustamente.

Sin vida no hay economía, PIB, inflación, exportaciones ni mercado. Para que funcione la economía es necesaria una fuerza de trabajo y de producción, que enferma o muriendo en medio de una pandemia, termina por desencadenar caos social, malestar extremo, saqueos e inactividad.

Efectivamente, Jalisco no tiene una pandemia desbordada. Hoy no es así porque la tasa de contagios del Covid-19 se ubica entre los últimos tres lugares. Esto derivado de una eficaz y responsable estrategia de respuesta, a pesar de contar con: 1) una población urbana que asciende al 87 por ciento; 2) la segunda zona metropolitana (de Guadalajara) más grande en términos poblacionales en México [sólo superada por la del Valle de México]; y 3) uno de los cuatro estados con mayor número de migrantes en los Estados Unidos –epicentro actual de la pandemia–. 

Pero por sentido común, no se debe reiniciar actividades justamente en el momento en que ocurre el mayor crecimiento de contagios. Eso ya lo advirtieron los expertos, que dejaron de ser escuchados por la autoridad. Pero en efecto existe una presión social de quienes calculan a corto plazo, aunque los costos incluso económicos, sean mayores a mediano y largo plazo (nuevas medidas de confinamiento y cientos o miles de muertos más)Desde el 18 de mayo, Jalisco aumentó su movilidad social, y con ello, una aceleración en los contagios por Covid-19. Del 18 de mayo a hoy, los datos indican que esa fase cero, que cada quien entendió como le dio la gana, llevó a un relajamiento casi generalizado de las medidas de aislamiento y al reinicio, con o sin autorización, de muchas empresas y actividades. Un costo que pagarán, incluso con su vida, aproximadamente 10 de cada 100 enfermos de Covid, por la elevada tasa de letalidad.

La situación privilegiada de Jalisco se explica debido a las estrategias que el gobierno estatal adoptó, para proteger las vidas y con ello la economía de los jaliscienses. De forma que fuimos la primera entidad de la República en suspender clases, eventos masivos, actividades económicas no esenciales y llamar al resguardo domiciliario. También, la primera entidad en implementar una cuarentena generalizada obligatoria, y una de las primeras en exigir el uso del cubrebocas en la vía pública. Esa acción coordinada y razonada en Jaliscole coloca como una de las entidades que mejor ha aplanado la curva de contagios. Incluso, la calificación del gobernador de Jalisco creció entre 15 y 20 puntos porcentuales (hasta raja política dio)Pero nada bueno es para siempre. La sensibilidad duró pocoHoy sereinicia, ‘gradualmente’. Sólo hay que observar hoy las calles, bares, tiendas para entender que lo gradual incitó una avalancha desbordada de confusión, deliberada simulación o autoengaño.

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El cartón de Luján

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Carlos Ramírez

Indicador Político- ¿Regresar a cuál normalidad? Los cuatro dilemas poscoronavirus

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Carlos Ramírez*
Presionado por la economía 
estadunidense a la que está atado, por el desempleo en modo Calcuta de millones de trabajadores que no han recibido apoyo y por una planta productiva que se pone en funcionamiento o se destruye, la decisión gubernamental para regresar a la nueva-vieja normalidad económica y social tendrá que resolver cuatrodilemas:

1.- El dilema entre la salud o la economía. Los datos reales de las afectaciones de la pandemia a la planta productiva son peores a los que se conocen y deberían obligar a las autoridades a cuando menos dos semanas de medidas drásticas de confinamiento para romper los contagios, pero las presiones de las cadenas productivas estadunidenses y el peligro de que la planta productiva paradpierda mercados van a llevar a la decisión del regreso a la actividad económica cuando aún no se ha alcanzado el punto máximo de contagios. España, que aplicómedidas drásticas de confinamiento autoritario, apenas está viendo bajar el ritmo de fallecidos y contagiados.

2.- El dilema entre economía productiva o economíasubsidiada. Sin ningún tipo de apoyo, la economía de servicios y buena parte de la economía industrial fue afectada en su dinamismo por el desplome de la demanda, el desempleo obligatorio de trabajadores y la competencia con otros países que ocuparon lugares mexicanos en la proveeduría de bienes y servicios. El turismo y los servicios quedaron destrozados por falta de apoyo y su reinicio será lento. Las expectativas de PIB de -8% a -12% tardarán en recuperarse cuando menos 25 años. Los datos de que el 2021 se crecerá a 2% a 2.5% será sobre el hoyo recesivo de 2020.El gobierno federal regresará a la economía de subsidios que tenía antes de la pandemia y que llevaron a un PIB de -0.1% en 2019 y previsible de -0.5% a 0.5% en 2020. La opciónoficial era la de economía de subsidios sociales noproductivos y no multiplicadores de la demanda efectiva.

3.- El dilema entre mercado o Estado. Anunciado desde su primera campaña electoral estatal en 1988, el modelo de desarrollo de López Obrador fue siempre el Estado que había sido sustituido por el mercado en el modelo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari 1979-1994. En su campaña electoral de 2018 López Obrador anuncio el fin del neoliberalismo. Y buena parte de sus decisionespresidenciales han sido en el escenario de la restauracióndel Estado como el eje de la economía. Sin embargo, el modelo de Estado depende sólo de tres claves: ingresos fiscales del doble de los existentes, desarrollo tecnológicopara potenciar la competencia y empresas públicas en el sector industrial basadas en la generación de utilidades y no quebradas por subsidios.

4.- Y quizá el dilema más importante: regresar a la normalidad de un país hundido en la improductividad que se enfilaba a tasas promedio sexenal de PIB de 1% a 2%, muy lejos del 4% promedio anual anunciado de manera oficial o construir la normalidad prometida de un nuevo modelo de desarrollo posneoliberal imaginado y no diseñado. Hasta ahora, con cuatro meses de coronavirusno existe ningún nuevo modelo de desarrollo posneoliberal ni ninguna definición del Estado productivo.

De acuerdo con las cifras del INEGI, el PIB de 2019 y el del primer trimestre de este año se salvó por el sector primario, el agropecuario, pero con sectores industrial y de servicios sin incentivos y atorados por el desmoronamiento de la demanda. Para crecer a tasas anuales del PIB arribadel 2.2% promedio de los últimos años se requiere una planta productiva renovada o reconvertida, una política efectiva de fomento industrial y sobre todo un nuevo modelo de desarrollo.

Ahí está el eje de todos los dilemas: regresar a la normalidad de antes o construir una nueva.

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Batallas burocráticas. Justo en el momento en que el Tren Maya depende de negociaciones con grupos indígenas para evitar otro Atencopresiones dentro del gabinete quieren desplazar a Ricardo Peralta, el subsecretario de Gobernación experto en negociaciones in extemis. El expediente de aduanas que lo tuvo seis meses se ha enredado en fuego amigo, al grado que su sucesor tiró la toalla por la complejidad del tema. Peralta ha sido eficaz en apagar fuegos conflictivos y tiene ante sí el del Tren Maya, una de las joyas del sexenio que se puede ahogar en tribunales.

Política para dummies: La política, al final del día, decide entre soluciones malas o soluciones peores.

http://indicadorpolitico.mx

indicadorpoliticomx@gmail.com

@carlosramirezh

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