Cada vez son más escandalosos los comentarios populares en torno al aspirante a candidato presidencial Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco. Ayer subió a redes una reunión con los abogados Arturo y Efraín Muñoz lo cual evidencia que es clasista, racista y voraz.
Ni la gobernabilidad ni el Estado de Jalisco, ni los jaliscienses, le preocupan al gobernador -no se ría por favor, de algún modo se le ha de llamar-.
Ayer escribí en redes: “Para el gober @EnriqueAlfaroR los negocios son primero, en la foto dice que está trabajando con los vecinos de la carretera nogales , pero los que están a su costado son Arturo y Efrain Muñoz abogados que viven en Valle Real, esa es su apertura con los ricos nada más”.
Y abrí hilo: “Es evidente que en sus reuniones no hay comuneros de La Primavera, ni de La Venta, ni de San Juan de Ocotán, en este sexenio de la refundación, sólo los VIP, y los negocios”.
No. El gobernador que no sabe que es mandatario -no mandante- ni conoce lo que es la representación popular, y da mucha pena ajena que el Estado de Jalisco ya se le fue de las manos.
Y que el gobernador explique los negocios que trae con ese par de abogados Muñoz, que son de los que no dan paso sin huarache
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