En su pleito absurdo con la prensa -no es ilógico en términos normales, pero sí en los regímenes tan corruptos como el de Jalisco- el alfarismo sigue mordiendo el polvo porque el ayuntamiento de Guadalajara es un desastre. Anoche, Susana Priscila Álvarez Hernández también dejó la titularidad del cargo que ocupaba, el podrido Instituto Municipal de Atención a la Juventud (IMAJ) institución pervertida y saqueada desde la época de gobiernos del PAN, lo que arreció con Movimiento Ciudadano.
Mural publicó el tardío cese: “Susana Priscila Álvarez Hernández, directora del Instituto Municipal de Atención a la Juventud (IMAJ) de Guadalajara señalada de cometer presuntas irregularidades en el organismo a su cargo, decidió separarse del cargo temporalmente.
“MURAL publicó que Álvarez Hernández, suspendida 15 días sin goce de sueldo por irse en 2019 de vacaciones ilegalmente, enfrenta denuncias por supuestamente comprar bebidas embriagantes (sic) con cargo al Instituto, tener empleados que cobran sin trabajar (sic), “ordeñar” tarjetas de nómina (sic), y haber empleado a un primo (sic)”.
Este tema no es atípico en el ayuntamiento de Guadalajara que gobierna desastrosamente Ismael del Toro, el delfín de Enrique Alfaro para contender como candidato a gobernador de Jalisco en el 2024. Acaba de dejar el cargo de gerente de por lo mismo, Héctor Alejandro Hermosillo González y se acusa a la regidora Claudia Delgadillo de haber colocado a su hermano. Pero hay más, hay esposas, esposos, hijos, madres, madres, amantes, novias, novios, etcétera, etcétera, etcétera.
Para dar una muestra del desastre en el que está sumida Guadalajara, solo un botón más, publicado en Mural hoy: “Un total de tres presuntos criminales han fallecido por golpes a manos de ciudadanos en los últimos cuatro meses.
“El caso más reciente registrado se registró este domingo, cuando un hombre acusado de atracar un negocio fue seguido por vecinos y golpeado hasta morir, en Lomas de Polanco, Guadalajara.
“Antes, el 27 de julio, falleció otro varón en Juanacatlán luego de ser acusado de matar a un niño; lo golpearon delante de policías locales.
“Otro caso se registró el 26 de junio en una finca en Tlaquepaque, donde una familia mató a golpes un hombre que presuntamente les robaba, aunque en este caso se acreditó que se defendieron legítimamente”.
Si no se detiene este desastre, este desmán, esta selva donde sólo se salva el que pueda, Guadalajara no va a aliviar sus problemas pronto.
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