
Por Manuel Gutiérrez.
La campaña Z en Ucrania ha revelado que el rostro de Rusia sigue siendo forjado en su pasado. En el tema de hoy descubriremos como se puede hacer desaparecer a Ucrania, sin necesidad de soltar una bomba atómica o emplear un misil nuclear.
Los ucranianos y el mundo se sorprendieron de la reiterada brutalidad de las fuerzas zaristas de Putin, al descubrir en cada ciudad liberada enormes fosas comunes con hacinamientos de cadáveres entre los cuales hay de mujeres y niños. Las campañas de exterminio siguen por todo lo alto, como si se tratara de la segunda guerra mundial, aunque las sanciones económicas aumentan.
Pero los ucranianos descubrieron que Rusia pretende desaparecerlos mediante una Batalla Cultural, como describe el autor argentino Agustín Laje en su reciente Best Seller mundial. Es decir perpetra una “guerra cultural” en contra de este país, buscando borrar su etnia, su pasado, su identidad total y territorio, hasta su lenguaje.
¿Y cómo se hace?
La fuente es el trabajo de Javier Espinoza, para Milenio del 6 de octubre. Cita a la directora del Colegio 6, Inna Mandryka, en Balakliya, Ucrania. Los rusos seleccionaron obras referentes al nacionalismo de Ucrania, entre los cuales está La Enciclopedia de los Cosacos, y el Tesoro de Hetman, cuyo autor fue el galardonado autor en tiempo soviético 1987, Yuri Mushketik, ahora en la lista negra de los rusos invasores o el poeta Taras Svechenko, gloria de las letras cosacas.
Las obras referentes a estos temas fueron expurgadas y acumuladas para ser destruidas. En tanto marcaban las obras no aprobadas por parte de los “educadores rusos”. Cerros de libros se escaparon de ser destruidos por los invasores.
Los símbolos nacionales de Ucrania, fueron retirados de las aulas, de los patios, de las oficinas. La Bandera, el Tridente que sirve de símbolo, la Constitución e incluso el idioma ucraniano fueron sentenciados ninguna huella en las escuelas.
“La idea era suplir la educación ucraniana por su propaganda y realizar un lavado cerebral en los niños” declaro la mentora Svitlana Shvid, del mismo Colegio 5.
Pero el 8 de septiembre ese territorio cercano a Jarkov, volvió a Ucrania y pudieron constatar la manera de aplicar el lavado cerebral masivo, que es un sello de la casa desde la era comunista.
En la guerra fría era un sistema de reconversión en que terminabas con el cerebro fundido pero con ideas muy precisas de que el comunismo era el paraíso y sus enemigos, merecedores de la muerte, te lo aplicaban en campos de re-educación con racionamiento, castigos corporales y una intensa repetición de consignas hasta que no pensabas en otra cosa. Pavlov y sus reflejos condicionados, fueron aplicados al cambio de mentalidad forzado. Kamarenko y otros pedagogos del estado, privilegiaban la intensidad de la vivencia educativa, mediante labores físicas y consignas, Lunacharsky , aseguraba que la URSS el sistema soviético producía “el nuevo hombre”.
El Ministro de Educación ruso, Sergey Kravtsov, arremetió contra 300 obras ucranianas usadas en los colegios de este país y los encontró “repletos de ideología nazi” lo ucraniano en realidad no tiene que ver con nacionalsocialismo, porque la presencia judía es muy importante y no se van a convertir en el tema más repudiado.
Ucrania era una sociedad en formación, abierta, moderna y sin discursos de racismos o de expansión con los vecinos, todo lo contrario a los delirios de Putin aunque si se radico un sentimiento antagonista a los rusos, porque todos los ciudadanos esperaban la invasión al margen de su trabajo cotidiano o su nivel educativo. Crimea fue el aviso.
Rusia no perdió un minuto, cuando tuvo control del territorio reabrió 1,422 planteles en Donbas, Jerson, jarkov y Zaporiyia con 120 mil alumnos de secundaria, en esas zonas. La idea era re-educarlos pero en nuevos principios totalmente ajenos.
En ellos se planteó la nueva educación de Putin, en que Ucrania es territorio ruso, así de simple. En tanto los maestros de Ucrania fueron enviados en número de 5 mil a cursos de “readaptación” pero muchos colegios no pudieron ser abiertos durante la ocupación rusa, habían sido demolidos por los misiles.
De los miles de maestros ucranianos sólo 700 aceptaron participar en la nueva educación. Los padres de familia fueron “convencidos” bajo penas severas de enviar a los niños a la escuela rusa. Cuando las escuelas sobreviven a los bombardeos, llegan los nuevos mentores con sus indoctrinación obligatoria y no mandarlos a la escuela rusa, era declararse opositor con todas las consecuencias represivas.
Los rescatadores y liberadores rusos, sin embargo dejaron a las escuelas de Ucrania, sin proyectores, ni computadoras, mostraron el cobre. Saquearon los equipos que valían la pena, para seguir con el modelo de una conquista para lograr botín, no para mejorar otras sociedades y respetar sus singularidades.
A cambio difundieron ejemplares en las escuelas de los panfletos “El Telegrama de Izyum”, y “Jarkov Z”, en que los rusos son liberadores, Kiev es un régimen corrupto y que ha conducido a la quiebra a su país y en que instan a los ucranianos a no darles la patria a los nazis, uniéndose mejor a los rusos, adicionado a un “incremento pecunario” de ayuda humanitaria de los rusos, la historia de la gallina que por un poco de grano, va solita al matadero.
Para los maestros sometidos en todas partes se cuecen las mismas habas .En los planteles se pintaron cuadros en que un soldado ruso entregaba un flor a una niña ucraniana. (Antes de violarla, o matarla, supongo porque fue lo más común). Mucha propaganda, otra realidad.
La reacción de Ucrania tampoco fue lenta, fue inmediata y firme, se rescataron banderas, símbolos y textos fue fueron escondidos de los invasores. Kiev emprendió una campaña de internet y cursos de reforzamiento de valores nacionalistas y cívicos de Ucrania, de manera intensiva, a la par que material académico y regresó a las clases presenciales pese al miedo por los bombardeos, con maestros líderes en conceptos de Ucrania para enseñarlos.
Incluso prepararon nuevas capacitaciones para los maestros y el uso efectivo de internet. Los maestros que sin haber demostrado coerción mental o física por los invasores, fueron colaboracionistas de Rusia, son procesados judicialmente acusados de una variante de cierto grado de traición a la patria y contemplan una penalidad de 3 años de cárcel e imposibilidad de ejercer el cargo magisterial. Así juegan de serio. Nadie es blando en esta parte del mundo.
La lección por tanto es que basta alterar, manipular la educación para desmoronar y descomponer la identidad de un pueblo sin cultura. Todo marchaba para el colosal lavado cerebral, pero los defensores llegaron al rescate y tumbaron el naciente sistema ruso de “enseñanza” sin que pudieran completar la nociva tarea.
Ucrania lo vivió y lo está superando aferrándose a sus valores culturales y en una guerra sin cuartel ante los invasores que llega a la batalla cultural para borrar del mapa toda la identidad del país invadido, más los exterminios físicos.
Es fácil desaparecer un país, sin necesidad de una atómica si el pueblo acosado no tiene valores firmes, consciencia nacional y determinación, lo que ha sostenido a Ucrania que puede ser vulnerada con armas nucleares porque no les resulta favorable la campaña Z por lo que se ha desatado una lluvia de misiles sobre blancos…civiles como desde el inicio.
Las tierras anexadas por Rusia equivalen al territorio de Portugal, en Europa, pero el contra ataque de los defensores continúa arruinando las falsas asambleas de anexión –solo por etnias muy rusas- y propuestas por la fuerza.
Igual los proyectos de re-educación se perciben maliciosos y falsos ante la realidad brutal de los invasores, cuya ocupación se hace inadmisible cuando ya perdiste seres queridos en ese nuevo holocausto, de vidas y cultura.
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