
Horacio Villaseñor Manzanedo
Únicamente se requiere inteligencia, gobernantes capaces, con experiencia, decentes y ya, ¡simple! La mejor prueba de que no es asunto de educación civil es que la misma persona que tira la basura en un país “x”, cuándo está en otro país “y”, donde el gobierno sí funciona y castiga las faltas de un ciudadano, no la tira. Se trata de la misma persona y de la misma basura, lo único distinto es el gobierno, el país “x”, tiene la ciudad hecha un asco, razón por la que no tiene cara para multar al infractor ni capacidad para hacerlo. Por otro lado, en el país “y”, la ciudad está limpia, vigilada y al tirar la basura, la evidencia es obvia, el gobierno sí gobierna, te detecta porque la única basura que hay es la que tiró el infractor y te sancionan. Si el gobierno, primero, no limpia ni conserva en inmejorables condiciones la ciudad, ¿cómo podría multar a la gente? Diría ¿te multo, porque estas ensuciando más? Además, la función pública que funciona es continua, no sirve un trienio sí y otro no. Los sistemas públicos, se auto actualizan y autosostienen, son impersonales, no dependen de un gobernante u otro, pero diseñar sistemas públicos es cosa seria, requiere de ciencia y técnica organizacional, hay que diseñarlo bien, construirlo y ponerlo en marcha, y esa tarea es del gobierno, no de la sociedad económica ni civil, de allí que el problema no es la basura, sino el gobierno inútil, mantenido con los impuestos de la gente, que no hace nada de lo que debe hacer, el problema es el Ayuntamiento, la ambición, la ignorancia y la hipocresía de los ediles que lo conforman. Tampoco es asunto de falta dinero, porque gastando en tonterías, desordenadamente, desperdiciándolo o robándoselo, no hay dinero que alcance. La administración pública está diseñada para que funcione con los impuestos formales, pero supone directivos públicos inteligentes, capaces de utilizarlos con efectividad, lo triste es que eso está muy alejado de la realidad. Si la teoría es una y la verdad de las cosas es otra, se necesitan acciones colectivas, técnicas y políticas que logren disminuir esa gran brecha, que acerquen el “deber ser” con lo que es, y eso no lo puede hacer un grupo de amigos de la prepa, de la colonia o de un partido político. Urge profesionalizar a la administración pública y lograr que los políticos se preparen para gobernar, no solo para ganar elecciones, además, que entiendan que deben gobernar con los mejores, los más capaces, aunque les caigan mal, porque a quien les deben caer bien es a la función pública, o sea, al interés general. Con cuates y cuotas todo seguirá mal, y culpar a la sociedad por tener una ciudad sucia, seguirá siendo el pretexto. Otro disparate, fue creer que lo que hacía falta era un Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (IMEPLAN), que después de ocho años de “trabajo” no solucionó el problema de la basura, ¿qué problema municipal era más sencillo que ese?, ¿la seguridad?, ¿el ordenamiento territorial?, ¿cuál? Hoy estamos gastando y perdiendo, tiempo y dinero, en un IMEPLAN que no sirve para nada importante, ¡brillantes! La solución, al problema que es tener un Área Metropolitana de Guadalajara hecha un asco, es simple: 1) Gobernar al gobierno, poner orden adentro, fortalecer el municipio y generar ahorros. 2) Crear el sistema integral de aseo público y ponerlo a funcionar, y 3) Obligar a la sociedad a conservar la ciudad limpia e impecable que ya mostró, primero, poder tener un Ayuntamiento capaz. Sencillo, solo falta inteligencia institucional, lamentablemente es lo que, como decía un conocido comediante, ¡no hay, no hay! Ni hablar.
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