
Horacio Villaseñor Manzanedo
La falta de experiencia en temas de gobierno y administración pública mexicana ocasiona que “algunos” apunten, la flecha, equivocadamente y propicia un terreno fértil para que otros aprovechen los bienes públicos para hacer negocios privados aprovechándose de lo que debería utilizarse para felicidad de todos. Hace 14 años, “políticos” locales, impulsaron el tema metropolitano, según decían para solucionar problemas intermunicipales, y optaron por crear una ley para dar paso instancias de coordinación metropolitana a pesar de que ya existía, sin necesidad de esa herramienta, el Sistema Intermunicipal de Agua y Alcantarillado de la Zona Metropolitana de Guadalajara (SIAPA) creado en los años setentas, por idea del destacado premio nacional de ingeniería, Don Matute Remus, y que funcionó por muchos años, con éxito, hasta que cayó en manos de gente ignorante, ambiciosa y sinvergüenza. Curiosamente los mismos que promovieron lo metropolitano, que por ley, debería ser lo intermunicipal, convirtieron al SIAPA que sí era intermunicipal en un SIAPA estatal, en una ¡aparente contradicción!, pero con el tiempo veríamos que en realidad impulsaban, con lo metropolitano, ambiciosamente, el debilitamiento de los municipios para centralizar el poder político y un gobierno metropolitano sin viabilidad, toda vez, que la constitución nacional lo prohíbe, y eso está bien, en la lógica de que nunca será más fácil administrar un problema mayor generado por la suma de varios problemas menores. Promovieron y lograron la vacilada de declarar Área Metropolitana de Guadalajara, cometiendo la primera tontera, una nueva área, organizada para solucionar problemas municipales comunes integrada por nueve municipios que no tienen problemas de orden municipal comunes, de allí que el rimbombante IMEPLAN solo ha “servido” para gastar más, perder calidad de vida y valioso tiempo. Después de la declaración de Área, los “políticos” interesados en integrar a Tlajomulco a la Zona Metropolitana de Guadalajara para poder desarrollar negocios inmobiliarios, diseñaron una Ley de Coordinación Metropolitana local, que el Gobernador en turno vetó, porque le obligaba destinar dinero para problemas estatales a los problemas de orden municipal. Esos “políticos”, lograron instalarse en Tlajomulco, y la siguiente legislatura arregló la plana de la fallida iniciativa de ley, con la idea de que, aunque era una ley no necesaria para crear instancias de coordinación, podría dar claridad al tema, corrigió errores y enfoques de la anterior, la nueva iniciativa de Ley de Coordinación Metropolitana local fue aprobada por unanimidad y publicada por el mismo Gobernador que vetó la versión anterior. La nueva versión de la Ley, dicho por especialistas, era técnicamente impecable y su espíritu, contraria a la anterior fue fortalecer a los municipios y sus ayuntamientos, con enfoque de planeación gubernamental Intermunicipal, para problemas comunes, dirigido por los mismos ayuntamientos, cuidando su razón de ser y coordinándose para generar ahorros, no para perder poder y gastar más. Sin embargo, esos “políticos” interesados en debilitar a los ayuntamientos metropolitanos, para tener el control, regresaron por sus fueros, impusieron directores del IMEPLAN, modificaron la norma de coordinación y a pesar de las fallas legales y morales, sometieron a los regidores y entonces ahora nadie gobierna el área metropolitana, con los evidentes resultados, una Zona Metropolitana de Guadalajara hecha un asco y un caos. ¡Lo que ya no era problema, ahora lo es! Ni hablar.
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