
Por Manuel Gutiérrez
El 25 de mayo de este año terminó “Es espectáculo más grande del mundo” fue la -función 48 mil del circo The Ringling Brothers and Barnum and Bailey Circus, con 146 años de antigüedad. El circo de mayor fama del mundo terminó, pero no es el final en el largo camino de las ilusiones que representa.
El origen está fresco por la cinta de Hugh Hackman “ The Great Showman” pero ya la cinta de plata se había ocupado con el nombre del Espectáculo más grande del Mundo de una cinta mundial de Cecil B de Mille, recordado cada Semana Santa en “Los Diez Mandamientos” aquí se reflejo la grandeza del espectáculo que se movilizaba en ferrocarril, una ciudad por noche, recorriendo en forma incansable todos los Estados Unidos, en la cinta el climax es el alcance de trenes del que sobrevive el espectáculo nuevamente.
Las carpas las levantaban quiénes no tenían para pagar el boleto. Un ballet de cuerdas y palancas, de estacas de acero, de martillos centellantes y una carpa colorida que vivía un día a la vez.
Circo ha tenido el imán para Quiénes son inmortales en cine han tenido que ver con esta ilusión interminable: Chaplin, Fellini, Bergman, cuyos nombres encierran todo el valor. En 1964 se realizó el Fabuloso Mundo del Circo, que en México volvió a repetir el nombre citado del mayor espectáculo del mundo pero con John Wayne y Claudia Cardinale, que tiene un momento climático cuando en una función en la cubierta de un barco, el suceso del espectáculo lo inclina provocando una colosal caída de espectadores.
Circos y cine, de vampiros, de Diablos como en Imaginario del Doctor Parnasus en que un diablo aburrido juega con Parnasus, a quién concede el don de la eternidad, para no quedarse todo ese lapso solitario, sin perder nunca, pero sin dejar de reiniciar el juego.
Madagascar III de animales animados, está fresca. Francis Lawrence dirige “Agua para Elefantes” con el inevitable choque pasiones y Disney aportó un triste Dumbo que llega a la gloria como elefante volador.
La ilusión circense alimenta a la literatura. Está el volumen de Gary Jennings, “Lentejuela” el de Manuel Echeverria, con “Un redoble muy largo” pero el Ringling provocó que grandes plumas norteamericanas se ocuparan del circo. Vivencias de gente que se iba a seguir el circo como aventura.
El circo vivió la guerra fría, fueron motivo de propaganda, de que sistema político era dueño del mejor circo. El telón de portón abría un espectáculo musical, de color y ritmo, en que se presentan números de destrezas humanas que desafían las leyes físicas. Acrobatas, pulsadores,malabaristas, equilibristas, payasos, payasos musicales, hasta llegar a los números en que gatos, perros, caballos, van realizando sus tareas gallardamente adornados fruto del amoroso aprendizaje de sus entrenadores en muchos casos.
Luego el número clásico la presentación de hermosos grandes gatos, elefantes, y finalmente los números aéreos. Entre número y número el regulador del timming es el director ataviado con sus grandes botas de caballería, chaqueta en rojo con galones dorados, un elegante sombrero de copa. El, presenta cubre los errores de los artistas, cierra el acto y su exigencia es de “más difícil todavía”. Da las pausas para el suspenso y reclama silencio absoluto cuando en el número se expone la vida acompañado de un redoble muy largo.
México ha tenido una enorme tradición circense. Y hubo otros en la sombra de los tiempos y más recordables eran Bells, Unión, y Atayde Hnos, replicaban los cánones de Ringling, cuya presentación en Guadalajara era de una temporada cercana de 3 semanas. Tres pistas álla, pues a tener tres pistas con tres grupos de la misma especialidad, al mismo tiempo aquí.
Revistas de danza aérea, pues a elevar chicas bellas a que giraran sobre postes de unos 6 metros de altura. Se trabajaba como siempre en el trapecio, ese juego de péndulos, en que se alterna el paso de un volador a un receptor y regresa a tiempo para encontrar en el aire el péndulo de regreso….pero se hacía principalmente sin red y los mexicanos eran los mejores voladores. Luego por obvias razones se hizo la red obligatoria.
Atayde trajo a las proximidades del Agua Azul, a los Wallenda, esa trágica familia belga de caminadores en pirámide de 3 cuerpos y muchos elementos sobre el cable….lo que les costó una tragedia en europa, o a Manuel Zachini, el astro italiano que era el hombre bala disparado por un cañon, por cierto en mi función el trueno salió después del disparo, y el humo después del trueno….se acertaba y se fallaba, era circo.
Otro show no puramente circo con números diversos que hizo lodo de oro en Guadalajara fue Tihany, pero era más estilo Las Vegas, con números de muchas bellas bailarinas levantando la pierna, de carnita Premium inolvidable.
El circo sobrevivió a incendios, tormentas, pobrezas, he visto pequeños circos en la costa de Jalisco de tipo familiar o en colonias periféricas de Guadalajara con espectáculos enormes, pese a que el que vende los boletos es el malabarista, trapecista, mago, etc. No se debe menospreciar a las carpas pequeñas porque aún en ellas entre remiendos, hay magia. Su humildad, no impide grandeza.
Pero lo que no lograron las tormentas lo logró la idea de que circo maltrataba a los animales -en sus buenos tiempos muy raro- con jaulas pequeñas que los atrofiaban, ruidos intensos que los atormentaban. Vino el Partido Verde a salvarlos, y consiguió que les cerraran el empleo a esos animales, al prohibir su presentación.
Lo que ocurriera con los animales desempleados, era su problema y su trágico destino, el abandono y hasta muerte por hambre….gracias Partido Verde y aliados anti-circo.
Las circos fueron hostigados por esos “protectores” Sigfried and Roy hubieran muerto de hambre si su número se hubiera dado en la égida de esa nueva mentalidad.

Surgieron modalidades sin animales, y en 1984 de Quebec para el mundo, apareció el modelo Solei, para llevar al circo a la ópera, a los Beatles o a Soda Stereo, con 25 shows diferentes, cinco de ellos presentándose siempre en escenarios de Hoteles de Las Vegas, los demás itinerantes por el mundo.
Un ejemplo lo vivimos en Guadalajara en donde hubo una función del Ringling una vez en la vida, en el auditorio Benito Juárez. Pero tampoco se pueden olvidar en sus tiempos al Atayde con sus estrellas mundiales y sus 120 artistas en escena que a ningún otro espectáculo en dimensiones se pueden comparar. Entre nosotros la cultura si ha consagrado a los circos.
La Universidad de Guadalajara, tiene grandes aportaciones. Trajo un circo africano buenísimo a la extinta Feria del Maíz, espectáculos de teatro-circo. Ha comprendido y sigue ayudando a este tipo de cultura. Y nuevos aficionados son conquistados por la magia interminable. Ahora suma el Festival Internacional de Circo Periplo, alentando a los malabares proyectando en tierra de circo, la reflexión y organización de estos talentos.
Queda mucho circo, Chengdu de China, de interacción con el modelo de Fuerza Bruta de Argentina, en 4 dimensiones, el Krone y Altohf de Alemania. La región Bohemia, de Europa también tiene y el de Moscú – aunque el Oso de Masha se jubiló y se fue a vivir a Siberia- están en pie. Hay rock-circo con el Oz. En Nueva York el Big Apple, continúa. Ringling ya es leyenda. Era gigante y esta época no es para ese tamaño.
Aquí el Unión trajo esa trasmutación. Presento al mejor payaso del mundo en su momento, David Larible, un artista completo, un rey del circo.. Larible salió en el intermedio y lo seguí a la cafetería para comprobar que era humano, bebió café.
Su show terminó con rutina de barrer la luz central, de un reflector único que se iba reduciendo, hasta llegar a la última mota y luego la oscuridad, el ciclo de la vida. Resurgía con todas las luces y entre el público, Larible salía encabezando la partida, reconociendo que el público es la fuerza del circo, que es vida, para romper el umbral del asombro, así como el tedio. La ilusión no morirá nunca, la función tiene que seguir.
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