
Por Manuel Gutiérrez
Una gran nave, procedente de la fe, del dinero y del trabajo de los artistas, arquitectos, albañiles, pintores y decoradores de Ucrania, soportada por su pueblo, con su cúpula y todo lo que constituye el corporativo de una catedral, fue dañado la noche del 23 julio en Odessa, en que sin menor cuidado, Rusia atacó la ciudad portuaria, una de las más bellas del oriente, y como consecuencia causó un grave daño a la catedral mencionada, patrimonio de la humanidad reconocida por la UNESCO.
Una catedral, es un símbolo, no solo del poder de una mitra, sino de la capacidad de exaltación del género humano, mediante el arte en pos de la espiritualidad. ¿Qué sentiríamos los tapatíos si un misil destruyera el techo e incendiara la Catedral de Guadalajara? Que sería de nosotros sin los Obispos Fray Antonio Alcalde y Juan Cruz RuizCabañas y sus obras humanistas imperecederas no tendríamos la Catedral, ni el Hospicio, o el Hospital.
Lo que sintieron los franceses al ver arder por accidente a Notre Dame, en París. Las catedrales por lo que encierran, al margen de los símbolos religiosos, son colecciones de gran arte, de consideración histórica, cultural y plástica, y en símismas son un mensaje de enorme valor a las nuevas generaciones, aún prescindiendo de los valores religiosos, que son su fundamento, la justificación de su existencia, y finalidad pedagógica y cultural dentro de su teología.
Si bien la catedral ortodoxa es del siglo XVII, y en Ucrania existen iglesias del siglo XI, también hay plazas públicas, monumentos, archivos, centros culturales, teatros de opera, edificios colmados de tradición y de reconocido valor histórico, incluso sinagogas de gran valor cultural y arquitectónico.

Hacer una relación de centros joyas, del patrimonio cultural de Ucrania, hay destruido, como la legendaria y enorme Plaza de la Libertad, hablan de un genocidio cultural, adicionado a la tragedia de un genocidio humano. Por eso, el Lviv, optaron por resguardar un milenario cristo, por si las bombas.
El mismo Zelensky, por muy judío que sea, tiene cultura, sabe valorar lo que representa la Catedral de la Transfiguración y prometió dos cosas a su pueblo: Restaurarla a su gloria original, así como no rendirse en su lucha, para de esta forma tomar venganza de esos atentados al patrimonio cultural.
La nota dio la vuelta al mundo, fue muy sentida desde el Vaticano en sus noticieros, como en News de Europa, y las cadenas como CNN, BBC y DW, entre otras como Infobae.
Las catedrales son algo más que meros edificios. Si gustan leer a Ken Follet, con sus “Pilares de la Tierra”, una obra maestra de lo que significan en los campos de la economía, sociedad, cultura, arte, una catedral, o “La catedral del Mar”, de Ildefonso Falcones, muy interesante pero no alcanza la cumbre de Follet. Pero en ambas se observa la grandeza de esas edificaciones que cuestan siglos construirlas, que son aportes de generaciones y continuidad de talentos y trabajos y de mucha, generosidad con mercedes reales, donaciones de ricos, o trabajos baratos de artistas de fama mundial, sean un Diego Velázquez o el propio Goya.
En el programa de Pilares de Tiempo, de Televisión de España, estuve viendo la increíble catedral de Nuestra Señora del Pilar, y sorpresa, durante la guerra civil, un avión ruso republicano dejó caer dos bombas al interior del templo, que debió volar en pedazos.
Templo que la misma Virgen María en una aparición señaló el sitio para su construcción, un portento por los Goya que contiene así como por Ventura Rodríguez, que fue su genial arquitecto. Tan sólo les tomó 300 años terminar esta obra maestra todavía llegaron a 1961 y patrimonio cultural del mundo.
Por fortuna, por milagro mariano, las dos bombas que cayeron no estallaron. No imagino perder los mármoles, alabastro, las pinturas, los trabajos y la simetría genial y diseño de esta obra portentosa como muchas que existen en España o en otros lugares de Europa las maderas, las sillas del cabildo cada una, el órgano, sin ábside, sino con un arriesgado diseño que quiso romper con el barroco, todo es arte, grandeza inmortal clásica.
Las bombas quedaron ahí como recuerdo o como milagro.Pero la Iglesia de la Transfiguración de Ucrania no tuvo tanta suerte. Los planos originales y muchos tesoros se retiraron luego que el agua de los bomberos acabó con lo que el fuego que los misiles iniciaron, pero una imagen me dejó impresionado, una señora con una escoba intenta barrer los escombros.
Este es un símbolo, así como tampoco puedo imaginar un Misil que acabe los templos de cúpula de tulipán de Rusia, menos puedo desear que Ucrania pierda su patrimonio porque todos lo perdemos. Vamos, hasta el Kremlin, como centro del estado, merece ser resguardado por siempre para la posteridad. Lo que se etiqueta como patrimonio cultural, no debe ser tocado por fuerza alguna, por protesta alguna, salvo que sean de salvajes ignorantes que atentarán contra un valor que no comprenden.
Los misiles no distinguen y los que los disparan buscan eldaño. El salvaje ataque fue reportado como dirigido a centros “terroristas” de Odessa, en que los misiles hicieron blanco por las noticias del neozarismo ruso fue una noche horrible el 23 de julio. Odessa dejó de ser como era, con un muerto, incendios, y 22 heridos entre ellos menores.
Pero la verdad, es que dañaron un tesoro cultural, como han dañado tesoros de la vida en una guerra sin límites, sin control, sigue ocasionado que se pierdan valores imperecederos por la destrucción, resultante de la barbarie invasora.
Ucrania tiene un programa al terminar la guerra de reconstrucción que la convertirá en una Meca de todos los contratistas y constructores del mundo y renacerá con ciudades del siglo XXI y tal vez del XXII, pero en ellas estarán las restauraciones de los monumentos, plazas e iglesias, edificios y viviendas que serán modernas y funcionales, que se ha dañado de manera salvaje e injustificada.
Porque en la guerra moderna, se puede apuntar con precisión quirúrgica, como dicen los militares a objetivos, sin dañar lo que no se pretenda destruir.
Pero el menosprecio a los tesoros culturales ajenos, dicen mucho de un país invasor que consideraba hermanos a los ucranianos, según la propaganda, pero que no tiene empacho en intentar exterminarlos, como tampoco a sus valores culturales.
Abel tuvo desde el inicio un hermano Cain. Triste sino de la humanidad.
Por ello uno de los propósitos de la humanidad debe ser Civilización sí, no la Barbarie. Y pueden añadir el concepto cristiano y occidental, porque finalmente Europa se diluye en Rusia y en Ucrania, con su identidad propia, pero un sello reconocible por todos los que somos beneficiarios de esa aportación milenaria de la cultura del hombre, que implica también a la mujer, y vaya dedicación Mariana, porque es un resultado de sociedades con una inspiración espiritual sea Ortodoxa o Católica, lo que fuera.
Catedrales, sean cual fuese su denominación, son la sumatoria de la creatividad, esfuerzo y relación con la divinidad, incluso en las Sinagogas, muchas de ellas históricas como la de Toledo, porque el bien entra por todas partes y se refleja en sus tesoros invaluables de todos, y de nadie, o más bien de Dios, que nada justifica destruirlos una responsabilidad que tomó sobre sus hombros un seguidor de Stalin, el Zar Putin.
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