
Por Manuel Gutiérrez
La intervención estatal, manipulando subsidios, fijando políticas económicas, causó que el New Deal o nuevo trato, de Franklin D. Roosevelt, prolongara por 15 años la gran depresión que terminó hasta 1940 y en que técnicamente, los Estados Unidos se colocaron como país socialista, aclamadapor las potencias totalitarias de entonces, un camino que marca rumbo para el populismo mexicano, como lo destacó el presidente López en su informe de abril, en que lo citócomo su más grande héroe americano.
El Nuevo Trato, mantuvo la intervención estatal, traducida en subsidios de desempleo, y de políticas paternalistas. Hay que aprender esos errores en cabeza ajena, máxima cuando estamos experimentado una aventura populista en México con ese mismo modo.
Ayn Rand, una de las grandes pensadoras de la libertad económica, señala sobre ese período: “Una economía libre, NO entra en crisis. Todas las depresiones son causadas por interferencia del gobierno, y hasta ahora, la cura que ofrece es darle más veneno con que causó el desastre” dijo acerca del estatismo, una advertencia visionaria del caso mexicano
Ayn Rand, destacada escritor es autora de un libro “Los que vivimos” que alcanzó fama planetaria en su momento y constituyó un descarnado y crudo análisis de los errores de los países totalitarios en sus experimentos socialistas.
En los años treinta, luego de caer en la gran depresión provocada por la tolerada colocación de bonos, créditos fáciles sin garantías, hipotecas redundantes, elevada especulación y un estado benefactor que agravó el mal, en lugar de curarlo.
Al empezar el “Nuevo Trato” o New Deal, Roosevelt, encontró la cifra de parados de 6 millones. Con sus políticas depresivas de la iniciativa privada, la cifra llegó en 1937 a diez millones de desempleados. Aumentó los pobres, que decía ayudar primero, Roosevelt, a AMLO le sale igual con 10 millones menos cinco y agudas deficiencias de los pobres.
Intentó corregir su nuevo trato, pero no pudieron salir de la crisis atorados por la intervención estatal. Sólo la segunda guerra mundial rompió la inercia negativa al crear un gasto del 42 por ciento del PIB en gastos militares, la guerra recortó impuestos en una tercera parte, y se empezó a pagar la deuda y se generaron empleos de sobra. La guerra si fue un gran negocio para los Estados Unidos y su salvación a un error económico.
Roosevelt, padre de los populistas, ofreció en las elecciones de 1933 un recorte de gasto público, y medidas liberales contra la crisis. Pero considero que existía en Estados Unidos una competencia excesiva, originada en la iniciativa privada, como responsable de la depresión.
Diagnóstico muy equivocado, favoreció las exigencias sindicales, que se equipararon a mandatos de ley, estableció trabas proteccionistas, burocráticas, ciertamente inflexibles, que paralizaron la iniciativa privada, nada de emprendimientos.
La preferencia fue el gasto social al dar subsidios directos como en México. El gobierno de Estados Unidos intervino toda la economía.
(Aquí estamos inmersos con esas dádivas asistenciales como el modito de resolver la recesión) Con el gasto público descontrolado, pasó a devaluar al dólar, el remedio no solucionó el mal.
El estado paternal elevó los impuestos hasta donde los pobres pudieron tolerarlos. Todo eran buenas “intenciones” pero las realidades resultaron adversas.
Hayek, un Premio Nobel de Economía, dice sobre el período del nuevo trato: “ Hoy Keynes -otro economista célebre que giró del estatismo a la iniciativa privada- no recetaría lo mismo que recetó entonces. El voluntarismo, la buena intención, causó errores que sólo se resolvieron con la Segunda Guerra”.
Es tan fuerte la crítica al periodo de Roosvelt que Ronald Reagan, manifestó: “En realidad el fascismo, es la base del New Deal” eso es una denuncia lapidaria.
Es tan contradictorio esa propuesta del New Deal, (Nuevo Trato) admirado en México, que muchos economistas mexicanos estiman que es un proyecto neoliberal con ribetes sociales.
Tan fue así que los Nazis, aprobaron el nuevo trato. El diario Nazi oficial Volkischer Beobachter, órgano del Partido Nacional Socialista de Alemania (NSDAP) alabaron a Rooselvet: “Por la adopción de restricciones nacionalsocialistas al pensamiento de sus políticas económicas y sociales y su desarrollo hacia un Estado Autoritario” ¿ Lo sabrá el presidente López que su héroe era aplaudido por Hitler?
Esos errores de falta de conocimiento económico, obsesiones del pasado petrolero que el primero de mayo en los indicadores mostró pérdida de 562 mil millones de pesos su depreciación crece 1474 por ciento, en el primer trimeste de este año y políticas de bienestar a manos del estado, hacen que el paternalismo, y las ayudas económicas clientelares, tienen como desenlace una depresión.
Y su remedio, para AMLO es el control de toda la economía, una vez que se tiene asegurada la supremacía política.
La base doctrinal de estos entuertos, se toma en Hegel, que recomienda un Estado fuerte como la manera más eficiente de organizar las sociedades modernas, que no podían ser gobernadas por principios “anárquicos” del liberalismo y de la democracia.
Keynes no se quedó en el deslumbramiento de los totalitarismos del siglo XX, sino que giró a la libre empresa y la reducción del Estado. Keynes, vuelve a señalar que el centralismo planificador, se da con mayor facilidad en un régimen autoritario que en uno liberal, en su “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” y Hayek refuerza al decir que una planificación aunque sea positiva, no es libertad. El problema es que no tenemos ni una planificación determinada en México, solo los caprichos y premoniciones del Emperador.
La importancia de garantizar un mercado realmente libre, no un corporativismo fascista o un socialismo marxista interventor de todo, hacen que los precios y servicios sean un fiel reflejo del valor económico, es la realidad y que haya emprendimiento. Cuando el precio es predeterminado, se acaba su realidad y el propio valor de un producto. Esto es uno de los signos de una planificación estatizante.
Hayek nos advierte finalmente que la economía estatizada no es planeada por el “pueblo” sino por una minoría de intelectos que suponen que colectivización, la muerte del neoliberalismo, son los pasos necesarios para elevar la producción, (por ello se eliminan fuentes de empleo como la Cervecería de Mexicali o las fugas del Nearshoring) lo que no ocurre y el mismo presidente López, no encuentra solución al bajo crecimiento.
Su solución tipo Hitler, o Stalin, fue hacer un decreto oficial para mágicamente tener dos millones de nuevos empleos.Pero la economía no opera así, ni crea empleos de la nada, y menos cuando se antagoniza a la iniciativa privada y a la par se corren empleados públicos.
Eso externó Hayek en su obra “Camino de la Servidumbre”en que plantea que ante la corrupción y despilfarro, los movimientos sociales, buscan culpables. Pero en vez de exigir más libertad, mejores controles democráticos de los políticos, se pide “Más control político, más centralismo”fase en que estamos . El New Deal, es la madre de los populismos modernos aunque muchos de los mismos estadounidenses lo ignoran.
Hayek: “Es uno de los espectáculos más tristes de nuestro tiempo, ver a un gran movimiento democrático -como el que llevó a AMLO al poder- apoyar una política que lleva inevitablemente a la destrucción de la democracia y que sólo beneficia a una minoría de las masas que la apoyan. Es precisamente la tendencia a imponer monopolios, lo que hace las propuestas tan irresistibles y las perspectivas del futuro, tan oscuras” parece que leyó lo que ocurre hoy en México.
Esta es la gran piedra, que impide la recuperación económica. Triste panorama, y ahora quiere dominar todos los recursos económicos de México, Afores, tal vez inversiones privadas y ahorros, para con un acuerdo tramposo, amparado de alguna emergencia disponer de todos nuestros recursos, sin dar cuentas al Congreso que parece más un títere presidencial, la continuidad de esta política la asegura Clauda Sheinbaum.
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