
Por Manuel Gutiérrez.
Manuel Gamio es un arqueólogo y antropólogo que ha encauzado la realidad del México actual, su dedicación a la investigación ha permeado las políticas del Estado Mexicano para desarrollar una actividad de inclusión en el contexto moderno del indígena mexicano, pero ahora hay desafíos a otras posturas.
Sus trabajos, siguiendo el ejemplo de sus maestros de la U. de Nueva York, Eduard Seler y después de Franz Boaz, dieron como resultado ediciones de gran interés como “Forjando Patria” un texto capital sobre el mestizaje, sobre la forma de asimilar e identificar las corrientes indígenas en el Estado Moderno, y preferentemente en la sociedad en tono nacionalista, de moda en esa época.
Gamio recibió en encargo de realizar bajo excavaciones de control científico, los trabajos de Atzcapozalco, y comentó sus aportaciones desde 1911, bajo el gobierno de Porfirio Díaz, alentado por las universidades de Harvard y Columbia y Pennsylvania, dedicado a develar la cultura tepaneca, pueblo que brillo en el mundo acolhua, en lugares como Texcoco y Tenayuca, hasta llegar los señores aztecas de Tenochtitlan.
Esto crea una paradoja. Díaz alentó al grande Alfonso Caso para revelar al mundo la grandeza Zapoteca, con Mitla, pero a la vez tuvo mano duro con las rebeliones del Noroeste del país, particularmente las Tarahumaras.
Hay pensar como en finales del siglo XIX e inicios del siglo XX para entenderlo. La escuela positivista y las ideas racistas imperaban en todos los recintos educativos internacionales. La idea de superioridad blanca, con el nativo como sirviente, fue el modelo del Imperio de Inglaterra.
La consumación del Oeste americano se realizó con masacres indígenas, bajo el criterio de que el mejor indio era el muerto. Contra eso se enfrentó Gamio y Alfonso Caso, por otros caminos académicos que merecen su capítulo propio.
Gamio valoró la irrupción azteca en el mundillo acolua. Estos recién llegados, fueron sometidos y tributaban a los Tecpanecas. La secuencia de pueblos y el desarrollo de sus culturas, fueron motivo de sus indagaciones que presentó a su maestro Boaz y el mismo, en el Congreso Internacional de Americanistas en Londres, como resultado de su comisión porfiriana.
Fundamento el desarrollo de la arqueología, en México, que consideró el estudio de las comunidades que habitaron nuestro país antes de la conquista. Y lo hizo encontrando las ruinas del Templo Mayor, desde 1914 al excavar en el terreno de Seminario y Guatemala, pero claro no se desean pirámides o templos en el primer cuadro de México y había tanto por estudiar. El templo Mayor fue rescatado por el INAH en la era de López Portillo.
Gamio con López Velarde, Saturnino Herran, su admirado pintor, eran de los genios en su campo que florecieron en el fin del porfirismo, pero incluso la revolución de 1910, no los marginó de seguir ensalzando el ideal nacionalista, rescatando los tesoros culturales de los pueblos antiguos.
En 1916 mientras la revolución mexicana rugía,publicó Forjando Patria, en que rechazo el evolucionismo de los liberales, el positivismo, con la idea que el mestizaje integraría social, económicamente y políticamente al indígena, para dejar de ser causa del atraso nacional, Gamio pasó a ser más antropólogo al dedicarse a los pueblo vivos y sus valores. La visión científica estaba cambiando.
Forjando Patria, es precursora del nacionalismo mexicano moderno, y de la etnografía moderna. Pastor Roux, en el secretaría de agricultura, le permitió crear la Dirección de Antropología, y estudió y publicó“ La población del valle de Teotihuacán” un estudio etnólogico de la población del norte del valle de México, profundizando en el estudio en el medio físico, así como cubriendo áreas de lingüística, sociología, antropología en todas sus variantes.
Reconocido como hombre de ciencia en 1926 pasó a trabajar con José Puig Casauranc, en el gobierno de Plutarco Elías, pero al percatarse de maniobras de corrupción y denunciarlas inútilmente, dejó México para emigrar a Nueva York, en que realizó un estudio de la migración de los mexicanos y explorar en Guatemala, la zona de Kaminal Juyu, por invitación de un artista plástico chapino.
Su expansión incluye a los mejores especialistas de la época, hasta llegar al Instituto Indigenista Interamericano, en que alentó un programa contra la oncocercosis, ya que este parásito causaba abundante ceguera en los indios mexicanos, y un plan de desarrollo del Valle de Mezquital, un lunar de atraso que afrentaba al México revolucionario,incluso en los años sesentas, motivo de discursos e inversiones.
Pero su aportación más importante fue la influencia en hombres poderosos e intelectuales, desde Lázaro Cárdenas, a quien modelo la política indigenista, apoyándose en él para atacar la barbarie de Plutarco Elías. En ese sexenio logró alentar cultivos de sustitución del maíz, por la soya, y generó su experiencia una obra “Hacia un México nuevo” su influencia pasó a Alfonso Caso, Miguel León Portilla, Moisés Saénz, Lombardo Toledano, y Arturo Warman, y muchos más, para crear una política indigenista cuyas obras gravitan aún en el firmamento de la ciencia y política mexicana, su obra llega hasta Xochitl Gálvez que mantiene una postura indigenista más amplia y ambiciosa pero adecuada al siglo XXI.
Paralelamente a lo largo de la historia, se crearon organismos oficiales que llegaron a ser el Instituto Nacional Indigenista, y el INAH, ambos más identificados en su actuar. Gamio recibió el doctorado honoris causa de la UNAM ,curiosamente cuando pudo ganarlo por méritos académicos, por sus investigaciones.
En realidad el Estado nunca se alejó de atacar los problemas del indigenismo, hasta nuestros días.Mucho contribuyeron talentos artísticos y literarios, podríamos decir el caso de Rosario Castellanos, con su Balun Canan y su Oficio de Tinieblas, lucidos relatos literarios de valor antropológico.
Gamio no asumió posturas de superioridad de lo indígena sobre la sociedad mexicana moderna, pero tampoco aceptó que fueran inferiores y alentó la unidad de propósitos entre la cultura occidental, y los valores indígenas. Tampoco invirtió la ecuación, todo conserva con el su valor en su sitio.
Gamio asumió que el mestizaje ayudaría al avance del indígena mexicano, pero algunos de sus razgoscomo la agricultura primitiva, el uso de drogas en medicina tradicional, las prácticas de hechicería, las condiciones de vida, costumbres que eran nocivas,tenían que substituirse en su desarrollo, en una postura importante para resolver en enfoque del siglo XIX y XX sobre esos pueblos.
Hubo intencionadamente valorizaciones exageradas que colocaron a los pueblos prehispánicos como de enorme avanzada, que hacían palidecer a los pueblos europeos. Al mismo modo, se ofertaba la idea de pureza y perfección de la vida de los pueblos antiguos, como pacifistas y científicos, pero luego los estudios posteriores desterraron ese mito, por las guerras genocidas y sacrificios religiosos.
Gamio indicó que los conquistadores encontraron sociedades funcionales, autosuficientes, pero no se situó en la tendencia de denigrar lo hispano, ya que su visión era profunda y vino el mestizaje que tal vez le inoculo el Vasconcelismo de su época juvenil, porque era sensible a los aportes de los talentos.
¿Y a santo de qué este tema? Va: AMLO tiene por su formación histórica que encauzar su política indigenista en el tono y estilo de Gamio, ahora que Enrique Krauze en Letras Libres, artículo valioso e imperdible en el número de Enero , lo ha revelado como historiador aficionado, que en ocasiones reproduce literalmente a Daniel Cossio, (otro plagio) pero que supedita sus personajes y episodios a su propósito político, y curiosamente tiene varios libros ha estudiado al dictador gobernador de Tabasco, Manuel Garrido Canabal, y a otros personajes que le agradan. Curiosamente admira el poder de Porfirio Díaz, pero no acepta su progreso y sus medidas de su tiempo.
La Voz de Jalisco, se anticipó por ello con “El destino de Zapata la revolución interminable” porque era la figura faltante, en el logo del nuevo gobierno. Pero la comprensión más exacta de ciertos temas, requiere repasos históricos y es incómodo en para López.
El choque es que el nacimiento del Zapatismo, esa rebelión de blancos dirigiendo un movimiento indígena, por lo menos hasta el Comandante Marcos, en 1994 en Enero, pero ahora se ven más genuinos chiapanecos, y este movimiento genera otro enfoque indigenista, que considera la posibilidad de una autonomía, casi una administración extraterritorial.
El Zapatismo por su oposición al proyecto del Tren Maya Militar, ya sido atacado como un producto de Carlos Salinas, que lo sustento ya que nunca se dejóde proveer por ejemplo como IMSS Coplamar al Zapatismo, aunque rechazaron en ocasiones campañas de vacunación y prevención, o rechazaron el sistema educativo público nacional, pero como política de salud, y educación, era muyacertada de Salinas, que nunca los abandonó como correspondía a un grupo de ciudadanos mexicanos.
Y por esa medida, es el argumento esgrimido por los corifeos, al ver el choque con el EZLN, ahora plantean como súbditos salinistas a los zapatistas, lo cual no es cierto, para agradar a AMLO.
La capacidad operativa militar se redujo a un día de confrontación el 3 de enero de 1994 y contra los deseos militares, la congelación de operaciones.
El zapatismo es un movimiento indigenista político, con una organización que podría dar el modelo maoísta, más el reservismo de los pasamontañas, el mando militarizado, la rebelión discursiva, y el círculo de indoctrinación que se ha avanzado, en eso han contado con apoyos internacionales y los Jesuitas han fomentado la preparación de cuadros en el campo de los derechos humanos, pero también políticos entre los indígenas más talentosos. Además de apoyos editoriales constantes, en sus publicaciones institucionales. No ha terminado este episodio y no se unió a la 4T.
La ausencia del Obispo, Samuel Ruíz, si afecto a este movimiento, ya que el obispo de Chiapas,radicado en San Cristobal, identificado realmente con las etnias de Chiapas, era un soporte y un factor de madurez de ese movimiento, evitando exageraciones que cayeron en el rubro de lo religioso, como oficios de bodas zapatistas que rebasaban al moderno pastor Ruiz, con exceso en su campo religioso.
La búsqueda de los acuerdos de San Andrés Larraizar, ha sido eventualmente aceptada en las negociaciones con Manuel Camacho, (QEPD) en tanto el Ejercito Mexicano digamos que cercó la zona, sin interferir en más con ella en cuanto no sea un activismo militar.
Dominque La Pierre, en su “Marcos la Genial Impostura,” estudió a fondo el asunto. La cuestión es que el indigenismo zapatista en choque con AMLO va a ser un movimiento insurgente, independiente y eso no va con la idea y la formación de AMLO, que se esforzó en desmentir la confrontación, pero la negociación va a ser complicada con un grupo tan irreductible y básicamente de un poder de presión relativo, políticamente a nivel internacional.
El presidente apuesta en tanto a su popularidad y su populismo, así que el indigenismo que proponga, será resultado de las propuestas académicas de casas de estudio y principalmente del INAH y en ello gravitará la huella de Manuel Gamio, a quién hay que ver no como antropólogo de izquierda, o de derecha, como un científico social que atravesó el pantano de la política mexicana, honrado y sinmancha, por ello denuncio a Elías Calles al ver como se repartían los bienes los revolucionarios institucionales de entonces, y apostó en todo a Cárdenas.
Lo Cardenista va bien con la nueva república, Gamio fue funcionario honrado a carta cabal en sistema del PRI que en algún momento era lo avanzado y mantuvo su aportación viva en todo momento en su campo, y cada paso fue consultado y respaldado en sus preocupaciones humanistas, no solamente en los foros universitarios, como eso del Mezquital. Nos dejó en 1960.
El indigenismo de entonces con sus actualizacionescientíficas, será el que rija. He ahí la importancia olvidada de Manuel Gamio.
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