Por Manuel Gutiérrez.
La lectura habitual del ameno Historiador Fernando Escalante Gonzalbo, en Nexos, en su columna “Desde Otro Lugar”, “Correción” me sorprendió porque con su rigor de historiador presentó el día en que los bolcheviques, juzgaron a Dios, lo encontraron culpable, y luego lo condenaron a ser pasado por las armas.
¿Cómo lo hicieron? Bueno, fue juzgado en absentia, es decir en ausencia, es decir se procesó la idea de que estaba ahí en el aire de la sala. (¿?).
Los cargos fueron presentados con toda la formalidad, se tomaron actas del juicio, se puso un guardia de aspecto temible en la sala, -podría el ente creador, a lo mejor poner pies en polvorosa- custodiando una silla vacía en que se colocó una Biblia simbólica.
La lista de cargos, fue de enajenación del género humano, con su creencia, sus mandamientos y códigos éticos, de origen extranjero, judío, encontrándose toda la fuente en el libro que no escribió directamente y que corresponde a la Biblia.
Cabe advertir que no se estaba juzgando a Jesús, sino a su progenitor. El juicio fue basado en la idea monoteísta, no en aceptar el asunto de la Trinidad, y los juzgadores no estaban para digerir ese tipo de asuntos. Así que genéricamente Dios, fue el acusado.
Es decir el Dios de Abraham, el Dios de Israel, el del antiguo testamento y para abreviar el asunto, culpable del miedo de la humanidad ante la muerte, ante la ciencia, ante los fenómenos naturales, ante la mitificación del misterio.
Al Dios preferencial que tuvo un pueblo elegido y con el quién hizo alianza, que no persistió en la historia según los nuevos profetas del materialismo. No dirimieron si cumplió con las profecías respectivas, en cierta forma lo juzgaron con un ente mítico tal vez más mitológico que real. Un Dios que habita en el cielo y punto.
La defensa, -no se dice si la hubo, pero más bien estuvo plana y en descanso- fue arrasada por el fiscal en turno, que comprometió ante un jurado del pueblo la causa del contumaz acusado de engañador del mundo, pero le había llegado la hora, como a los conservadores, los teocráticos y todos los amigos de prometer otro mundo metafísico.
Este teatro bolchevique, se organizó no por la maldad proterva de Félix Dzernishinky, amo de la Checa, mamá de la KGB y hoy del GRU y FBS, célebre por su crueldad,señor del exterminio, lo que habría sido lógico, si no por otro dirigente del naciente gobierno, el Comisario de Educación Anatoli Lunacharski, nacido en Ucrania, en la época en que era dominada por Rusia.
Anatoli, era dramaturgo, era crítico literario y se había formado en la Universidad de Zurich, no era muy bien visto en el ambiente bolchevique, por su trato amable pero de momento era tolerado y tuvo la ocurrencia planteando que el bolchevismo substituiría la idea de Dios.
Por tanto buscó “ilustrar” al pueblo con un ejemplar acto teatral, un juicio con todas las formalidades, en que se entendiera que el Estado sometía al Creador a su jurisdicción bolchevique, y que pasaría a ser ateo de pronunciamiento lo que puso fuera de lugar al susodicho Creador.
Dios, ese día no declaró nada. Aguantó como suave brisa, el procedimiento. No hubo truenos, ni nada que fuera sobrenatural.
Las voces y reclamos de los acusadores en nombre del pueblo, del hombre, de la libertad, del fin de la superstición,el triunfo de la razón, de la verdad humana sobre la mentira de la religión, desfilaron en forma implacable.
La defensa pretendió que lo declararan inimputable por sus trastornos mentales. Dios debió pensar de esos abogados “No me defiendas compadre”.
Esto ocurrió un día 16 de enero de 1918 en Moscú.
Total que el asunto iba bastante mal para Dios. Que siguió sin decir nada, en tanto el astro rey completaba su círculo y se ponía en un singular atardecer. Miles de estrellas iluminaron la noche, sin contestar para que hicieron tantas.Todo siguió sus celestes orbitas.
La sentencia unánime, para eso estaban los bolcheviques listos a encontrar traidores, revisionistas, burgueses, fanáticos, fue que era culpable y por tanto reo de muerte.Creo que ya esta acostumbrado a este tipo de fallos humanos.
Fue condenado a ser fusilado el 17 de enero, lo levantaron temprano para ser llevado al paredón, y ante el pueblo se determinó realizar la sentencia para que vieran, y creyeran en el nuevo poder revolucionario, un nuevo culto.
La sentencia se cumplió con un piquete de revolucionarios que apuntaron sus mosquetones, pero no sabían a ciencia cierta a dónde disparar.
Lunacharski, les solucionó el problema. Dios se encontraba en el cielo, entonces los fusiles fueron apuntados a lo alto, al cielo azul, turbado por nubes tímidas. La orden se cumplió y el disparo colectivo se realizó con toda precisión dejando perforado el céfiro.
¿Por qué hacer este teatro? Fernando Escalante explicó el propósito del ministro de cultura. La idea era suplir una creencia religiosa por otra, es decir el bolchevismo debería escalar el nivel de una doctrina, con dogmas como la igualdad y felicidad terrenal, el reparto equitativo de bienes comunes, y otras linduras por las que han muerto tantos, como promotores y como víctimas del anhelo del paraíso terrenal.
Claro, no estábamos para buscar eso en el más álla, sino de este lado. En la tierra, aquí y ahora y con ello, el Estado asumía el lugar del Dios fusilado, y suponemos terminaría más muerto que cuando lo declararon muerto en Europa, los teóricos materialistas y hegelianos, con sus filosofías oscuras y gritaron al mundo “Dios ha muerto”.
La idea tenía un fin didáctico. La noticia se corrió no con efectivos resultados, aunque el terror apuntalaba que cualquiera comedia, no era para reír, ni para llorar, sino para ser aceptada con ojos contritos. Y cuidado con que dudara de la capacidad bolchevique, podría ser remitido con el fusilado celestial.
Una paradoja que forma parte de la historia del comunismo, como la de vida de Anatoli, que creyó suplantar esa creencia.Es decir, el hambre de creer no se sacia y si quitas a un Dios, es porque ya tienes uno a modo, del tamaño, color y texto requerido hecho por el hombre que finalmente resulta insuficiente y sólo es un ídolo o una falacia.
El socialismo propuso el materialismo, el ateísmo, y de paso convertirse en una nueva creencia dogmática, en que había que creer y no dudar. Lenin, era el primer sumo sacerdote de ese nuevo culto y los profetas Marx y Engels, con Hegel de padrino.
Si esta narración lo mueve a risa, la frialdad con que mataron gente, desde Lenin a Stalin, y sucesores tal vez hasta Putin, como nuevo zar, han despachado prójimos por quítame estas pajas, o ver feo a quién no deben, o por preguntar dónde quedó el cadáver del Creador.
Las flores abrieron, los pájaros volaron, y bien o mal, muchos comieron ese día respiraron y su corazón bueno o torvo, latió. Y vivieron para ver el vacío de Dios, pero el“nuevo” no convenció como el anterior, cuya obra lo refleja, para nuestro asombro.
Será que la Biblia tiene muchas historias y algunas, sonperfectas narraciones de como es el género humano, ante las pruebas divinas y hasta sus enojos que terminó enviando al Hijo a pagar el saldo pendiente, generado por el pecado y haciendo alianza nueva. Mucho amor, ingratamente desconocido. Las historias de piedad, no caben en la ética bolchevique, ni la misma ética.
Fue rebelión sobervia, sin duda ese fusilamiento en que hombre sometía a la idea de Dios. Inútil como los millones que se hicieron por ser de la clase equivocada, por saber leer y escribir o tener alguna pequeña o grande propiedad. O por declarase religioso de la forma no oficial o por ser ucraniano en la gran hambruna de la ley de las 4 espigas, cantidad máxima permitida por ciudadano.
Pero el miedo sostuvo una forma de gobierno que intentóteatros absurdos, aunque tomados muy en serio en ese momento. Hoy puede reírse, de tal broma de mal gusto,todavía no lo prohíben aquí en México, aunque empezaron por los nacimientos y ahora quieren eliminar las cruces de las montañas, los nombres religiosos y ofertar nuevos dogmas populistas con sabor tropical, como el socialismo latinoamericano de una Cuba esclava y en los libros de texto.
Porque Stalin no era tomarse a la ligera, “Koba” era terrible, aunque pareciera increíble en proporción, dice Soljenitsinque Hitler era un aficionado. Occidente ubica los campos de concentración de Europa, en Polonia, en otros países, pero no los abundantes que se crearon en Rusia, como Kolyma, y otros que superan la imaginación en retos para sobrevivir porque Siberia por si sola ya es demasiada exigencia para mantenerse con vida.
Así que el muerto de ese día (Dios) siguió gozando sin inmutarse, hasta nuestros días, en que muchos lo pretenden ofender, humillar u odiar, sin percatarse que solamente caen en un teatro impotente en que termina por testimoniar lamiseria, porque no miran arriba y a su alrededor.
Por algo Stalin mató a todos que conocieron a Trosky, y al mismo profeta armado en México, pero también a los que lo conocieron a él, porque eran capaces de discernir que no era un Dios, sino un pobre e infernal humano evidenciando que su capacidad era de matar colectivamente y porque no quería testigos. Stalin fue propuesto como deidad socialista alternativa.
Entonces, el fusilamiento fue por Estado Soviético, algo real,derecho positivo y de imperio de su ley, en que se sometióun principio, al poder de las armas, que había terminadosegún los cuentos rojos, aunque no lo lograron por el terror, ni por esa dramaturgia barata. Rusia es un país de un profundo misticismo todavía y el fusilado (Dios) sigue vigente.
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